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Surgen los temores de contagio en la zona Euro mientras la crisis griega entra en una fase crítica

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Sea cual sea el resultado del referéndum griego del domingo (5 de julio), probablemente dará lugar a una mayor incertidumbre y sufrimiento para el pueblo griego. Hasta ahora, según David Zahn, director de Renta Fija Europea de Franklin Templeton Fixed Income Group, las repercusiones económicas de la crisis parecen acumularse en Grecia y la posibilidad de un contagio a largo plazo al resto de economías europeas parece ser limitado. Aquí, establece el dilema al que se enfrentan los votantes griegos y explica por qué, a pesar de la crisis actual, opina que los fundamentos de la zona Euro se mantienen positivos.

David Zahn
David Zahn

David Zahn, CFA, FRM
Director de Renta Fija Europea
Vicepresidente Senior
Franklin Templeton Fixed Income Group

El anuncio del fin de semana por parte del gobierno griego de izquierdas liderado por Syriza sorprendió a la gran mayoría de la gente: un referéndum que permita al pueblo votar las propuestas presentadas por los acreedores del país puso punto final a las negociaciones entre Grecia y los representantes de sus acreedores, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Desde nuestro punto de vista, la decisión del gobierno griego ha creado una mayor animosidad probablemente innecesaria. Pero lo que creemos que es más importante es que la votación programada para este domingo no presenta demasiadas oportunidades para poner fin a la situación.

La reacción inicial de los mercados ante el sorprendente anuncio del referéndum, en nuestra opinión, no fue exagerada y se mantuvieron bastante relajados. Hasta ahora no ha cundido el pánico, lo que considero constructivo, aunque no me sorprendería que algunos activos de mayor riesgo obtuviesen peores resultados hasta que los fundamentos se reafirmen.

La mayoría de los comentaristas sienten que han aumentado las probabilidades de que se produzca la “Grexit” –la salida de Grecia de la zona Euro–, particularmente en vistas del fracaso de Grecia de devolver 1.600 millones de Euros al FMI, lo que debería haber hecho el martes, 30 de junio. Sin embargo, aún creo que se trata de una decisión que afectará al pueblo griego.

Los negociadores europeos parecen haber dejado claro que si los griegos votan “no” en el referéndum –en otras palabras, rechazan las propuestas presentadas por las instituciones acreedoras– estarán votando a favor de abandonar la zona Euro.

Por otra parte, el voto del “sí” puede resultar más problemático en ciertos aspectos. Una votación a favor de las propuestas de las instituciones acreedoras señalarían que el pueblo griego desea algún tipo de acuerdo, pero el que están votando ya no existe –el programa en el que estaba basado el acuerdo expiró esta semana, tras el anuncio del referéndum.

Por lo tanto, las autoridades griegas tendrán que renegociar. La gran pregunta es: ¿Quién reabrirá las negociaciones?

El actual Primer Ministro griego, Alexis Tsipras, está gastando gran parte de su capital político en intentar persuadir a la gente para votar en contra. Una votación a favor se consideraría un rechazo a la campaña de Tsipras y, posiblemente, daría lugar a su dimisión.

En tal caso, nos encontraríamos ante la posibilidad de la formación de un gobierno tecnócrata o una nueva coalición, para entrar en nuevas negociaciones. Más adelante habría que convocar otras elecciones.

De este modo, a pesar de que numerosos comentaristas esperan que el referéndum de esta semana ofrezca varias respuestas, considero que plantearía más dudas.

Aunque Grecia abandonase la zona Euro, su economía representa un pequeño porcentaje del producto interior bruto de la zona Euro (menos de un 2%)[1] y se han construido numerosos cortafuegos en Europa para intentar paliar el contagio entre otros países de la zona.

Asimismo, el BCE ha adoptado un papel decisivo y continúa observando la forma en que la situación actual afecta al mecanismo de transmisión monetaria.

Conforme va avanzando la situación, el BCE cuenta con varias herramientas a su disposición que podrá utilizar si se producen giros inesperados o indeseables para que la zona Euro siga funcionando de la forma que quiere y para mantener su política monetaria laxa.

El BCE podría introducir algunas de sus futuras compras planificadas de su programa de flexibilización cuantitativa (QE). En otras palabras, realizar la misma cantidad de compras, pero no durante un largo periodo de tiempo. Es posible que el BCE amplíe su programa de QE o intensifique la programación de Transacciones Monetarias Directas.

Mientras tanto, reconocemos que mientras exista volatilidad a corto plazo derivada de la incertidumbre sobre Grecia, la situación presenta oportunidades para los inversores. Se pueden encontrar oportunidades con la venta masiva de bonos corporativos debido a cierto pesimismo general.

Es más, no debemos olvidar la orientación a largo plazo de nuestras inversiones. Los fundamentos generales en Europa siguen siendo los mismos y, para nosotros, se mantienen positivos. Además, las reformas estructurales en las economías periféricas de la zona Euro como España e Italia nos parecen señales alentadoras. Del mismo modo, el banco central ha demostrado su voluntad de abordar problemas que puedan surgir de la crisis actual. A largo plazo, consideramos que seguirán surgiendo nuevas oportunidades de Europa, sin importar cuál sea el desenlace de esta situación.

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[1] Fuente: Banco Mundial, 2013.