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Europa: La vuelta a los negocios

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Tras un polémico periodo de negociaciones, la probabilidad del llamado “Grexit” o la salida del Euro de Grecia, se redujo drásticamente en cuanto Grecia aceptó a regañadientes el programa de austeridad y Alemania dio luz verde al Mecanismo de Estabilidad Europea para negociar un tercer rescate. Si bien los problemas griegos están lejos de haber terminado, Philippe Brugere-Trelat, vicepresidente ejecutivo y gestor de carteras de Franklin Mutual Series, afirma que es importante no perder de vista el hecho de que, en la mayor parte de Europa, la noticia es la recuperación económica y no el colapso. Ha vuelto al negocio de identificar valores para sus carteras allí.

Philippe Brugère-Trélat
Philippe Brugère-Trélat

Philippe Brugere-Trelat
Vicepresidente Ejecutivo
Gestor de carteras
Franklin Mutual Series

Es importante tener presente que el papel de Grecia en la economía europea es muy pequeño, casi insignificante. Antes de la crisis de la deuda soberana europea a inicios del 2010, la economía de Grecia representaba aproximadamente el 2% del producto interno bruto (PIB) de la zona Euro; y tras la recesión inducida por la crisis representa todavía menos. En mi opinión, Grecia bien podría considerarse un error de redondeo en términos del comercio, la exportación y la tasa de contribución al PIB de Europa y el mundo en general.

Desde el punto de vista financiero, el impacto es muy limitado debido a que la mayor parte, sino toda, de la deuda de Grecia se mantiene mediante entidades públicas y gubernamentales: el Fondo Monetario Internacional, la Unión Europea y el Banco Central Europeo (BCE). Creo que lo que conmocionó a los mercados globales no fue el tamaño de la economía o el sistema financiero griego, sino la perspectiva de una salida de Grecia de la zona Euro, lo que habría puesto un gran interrogante en torno a la irreversibilidad de todo el sistema Euro. La principal y absolutamente positiva consecuencia del acuerdo de rescate griego (incluso si a nadie en Grecia o dentro de la zona Euro en general parece gustarle) es que Grecia parece estar quedándose en la zona Euro y el modelo ha quedado salvaguardado. Una salida de Grecia hubiera dejado interrogantes en torno a la supervivencia del Euro, y probablemente hubiese derivado en la ampliación de los márgenes crediticios en la periferia, o al menos en Italia, Portugal y España. También pudo haber derivado en un alza de la prima de riesgo de renta variable exigido por los inversores en acciones europeas.

El voto del Parlamento griego la semana pasada allanó el camino hacia una negociación transitoria para sacar del apuro a Grecia mientras continúan las negociaciones para un rescate de carácter más permanente. Me intriga el futuro político del Primer Ministro griego Alexis Tsipras. En mi opinión, ha destruido completamente cualquier tipo de confianza que pudo existir entre Grecia y el resto de la zona Euro. Debió confiar en el apoyo de partidos opositores de fuera del gobierno para obtener la aprobación del programa de austeridad, y cabe preguntarse si es la persona correcta para ejecutar las reformas a las que se opuso en primer lugar.

Los mercados europeos relativamente calmados frente a la tormenta griega

Los mercados de crédito y de renta variable europeos se mantuvieron relativamente estables durante la crisis griega. En mi opinión, esto se debe principalmente a que los datos económicos en la zona Euro continuaron siendo positivos. Ahora que se ha desvanecido el fantasma de la salida de Grecia, deberíamos observar más mejoras. Considero que la combinación favorable de cuatro factores debería impulsar la economía de la zona Euro a mayores niveles:

  • La debilidad del Euro, lo que ayuda a la exportación de bienes y servicios producidos en Europa
  • Los bajos precios del petróleo, que tienen un impacto positivo sobre el coste de los insumos en un gran número de empresas europeas
  • La continua e importante inyección de liquidez impulsada por el programa de flexibilización cuantitativa (QE) del Banco Central Europeo (BCE)
  • La anticipada reanudación de los préstamos bancarios

La crisis de la deuda en Europa se originó y acentuó por la falta total de préstamos, en particular para las empresas de países periféricos. Durante los últimos seis meses, hemos visto revertir esta situación. Hemos observado una flexibilización en los criterios de concesión de préstamos; el coste de los préstamos ha disminuido. Y hemos observado un aumento en la oferta de préstamos y un aumento equivalente en la demanda de préstamos por parte de corporaciones para fines de inversión fija. Creo que estos acontecimientos son my positivos, y se reflejan en los datos de ingresos corporativos de Europa, que por primera vez en muchos años están siendo revisados al alza.

¿Todavía queda valor en Europa?

Las acciones europeas ya no son tan baratas según una serie de indicadores de valoración; se negocian a un promedio de aproximadamente 17 veces sus beneficios, lo que no es una amplia subvaloración.[1] En mi opinión, la razón fundamental para invertir en acciones europeas es el potencial o la expectativa de un alza en los ingresos corporativos impulsada por un mejor entorno económico. Como inversores en valor, creemos que siempre es mejor comprar cuando la situación apenas comienza a revertirse. También creo que sería prudente para los inversores considerar la protección ante la potencial debilidad del Euro, en particular en momentos en que los tipos de interés en Estados Unidos parece que subirán y el programa de flexibilización cuantitativa del BCE ya está en marcha e incluso podría acelerarse de ser necesario. Por lo tanto, no observo un claro impulso positivo a favor del Euro.

En cuanto a sectores, favorecemos a las industrias en el sentido más amplio de la palabra, incluidos los proveedores del sector automovilístico, el sector minorista y todo lo que constituya la red troncal de la economía europea. Además, favorecemos al sector de telecomunicaciones debido a que el mercado regulatorio está siendo más benigno; existe un claro movimiento de consolidación dentro y fuera de los países, que considero podría beneficiar a una serie de acciones. Y, finalmente, favorecemos a los bancos europeos dado que creemos que los bancos serán los principales beneficiarios de la reanudación de los préstamos corporativos que anticipamos. Los préstamos impulsan los ingresos de los bancos y los bancos europeos siguen negociándose a valores que consideramos atractivos.

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¿Cuáles son los riesgos?

Todas las inversiones implican riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede experimentar oscilaciones al alza o a la baja, y cabe la posibilidad de que los inversores no recuperen el capital total que invirtieron. Los precios de las acciones fluctúan, a veces de forma rápida y dramática, debido a factores que afectan a compañías individuales, industrias o sectores particulares, o a condiciones del mercado en general. Es posible que las posiciones de valor no incrementen su precio según lo previsto o incluso que baje su valor. Los riesgos especiales están relacionados con la inversión extranjera, incluyendo las fluctuaciones de moneda, la inestabilidad económica y los desarrollos políticos.

[1] Fuente: Índice MSCI Europe, a 30 de junio de 2015. Los índices no son regulados y no es posible invertir directamente en uno. Para obtener más información visite www.franklintempletondatasources.com. La relación precio-beneficio (P/E) es la relación que se da entre el precio de mercado actual por acción de una empresa dividido por sus beneficios por acción.