Beyond Bulls & Bears

Sé lo que se perdieron este último verano

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Durante los últimos meses, los inversores que esperaban la tradicional tregua veraniega en los mercados financieros globales se llevaron una gran sorpresa debido a la incertidumbre y volatilidad producida por los desarrollos en Grecia y China, que se extendieron por todo el mundo. Ahora, mientras muchos participantes del mercado regresan a sus escritorios tras el prolongado parón veraniego, David Zahn, director de Renta Fija Europea de Franklin Templeton Fixed Income Group, mira más allá de los titulares tipo “La gran caída china”, se vuelca en los principales desarrollos de los últimos meses y comparte algunas opiniones que puede que hasta los observadores más agudos hayan pasado por alto.

David Zahn
David Zahn

David Zahn, CFA, FRM
Director de Renta Fija Europea
Vicepresidente Senior
Franklin Templeton Fixed Income Group

En medio de todo el ruido y pánico en los mercados del mundo durante las últimas semanas (impulsado en parte por la incertidumbre respecto a la senda económica de China), parece que se ha pasado por alto el hecho de que los sectores de renta fija europeos apenas hayan sido afectados por los radicales descensos que han acorralado otras partes del panorama de inversión.

Creemos que esto muestra que el sector está dejando atrás la volatilidad que había experimentado en el pasado. También significa que tal vez encontremos oportunidades de inversión en un mercado que está dislocado.

Por ejemplo, nos da la sensación de que la calificación crediticia de grado de inversión en Europa (los bonos de mayor calidad) resultan, en general, más atractivos de lo que lo han sido durante años.

Esto nos ofrece a los gestores de inversiones la oportunidad de observar nuestras carteras de nuevo, y puede que de participar en una reasignación.

La flexibilización cuantitativa (QE) de la zona Euro continúa por el buen camino

Es cierto que los eventos de China, y más específicamente la respuesta de los inversores globales frente a ellos, han eclipsado los desarrollos de la zona Euro durante las últimas semanas. Sin embargo, se han llevado a cabo importantes cambios en Europa que han colocado por fin la economía de la zona Euro en un terreno más estable.

Si echamos la vista atrás hasta el comienzo del verano, han sido tres los impulsos que han ayudado a hacer avanzar a la economía de la zona Euro: la depreciación del Euro, la drástica reducción del precio del petróleo y el programa de QE del Banco Central Europeo (BCE).

La QE sigue vigente en la zona Euro y el BCE ha declarado que espera que el programa siga su curso. De hecho, en la reunión del 3 de septiembre, el BCE aumentó el alcance de compra de dicho programa.[1]

Mientras tanto, el precio del petróleo Brent alcanzó un nuevo mínimo anual en agosto, justo por debajo de los 45 dólares estadounidenses el barril, lo que significa una caída aún más grande que la sufrida en julio.

La debilidad del Euro ha llevado este año a un crecimiento en la región en lo que se refiere al beneficio de las exportaciones. Aunque este factor ha ayudado a apoyar el crecimiento general de la región, creemos que es posible que una gran parte del crecimiento en Europa ya haya ocurrido y, como el Euro repuntó desde sus niveles más bajos de 2015, podríamos esperar que el crecimiento se ralentice durante lo que resta de año.

Creemos que lo que esto significa es que es probable que el BCE tenga que extender su programa de QE más allá de septiembre de 2016. Parece obvio que esto dependerá de los datos, pero resulta presumible que el banco central quiera enviar al mercado un mensaje claro de que va a continuar proporcionando una amplia liquidez en el futuro cercano.

Nosotros, en Europa, nos encontramos en una etapa muy diferente del ciclo económico, y es probable que continuemos viendo la política monetaria a través de un enfoque más sencillo. Por supuesto, la zona Euro no opera aislada, sino que es uno más de los brazos del sistema financiero global, así que, en nuestra opinión, otro posible desarrollo que podría agitar un poco las cosas sería la situación de los tipos de interés en los Estados Unidos. Todo el mundo espera el momento en el que la Reserva Federal estadounidense aumente los tipos y se pregunta cuál será su posible impacto.

Yo particularmente no creo que el momento exacto de una subida de tipos sea motivo de preocupación, ya sea durante este mes, en diciembre o a principios del año que viene. Una política monetaria más estricta debería resultar positiva para el dólar estadounidense y demuestra que la economía de Estados Unidos tiene un crecimiento firme pero, cuando finalmente ocurra, esperamos que el nerviosismo en el mercado cree alguna que otra oportunidad.

La saga griega continúa

A comienzos de verano, uno de los temas más apremiantes para los inversores era el efecto de la crisis de deuda griega en el contexto más amplio de la zona Euro. Un acuerdo a finales de julio trajo una especie de cierre a corto plazo a la situación, pero creo que es factible decir que esta no será la última vez que escuchemos hablar de la saga griega.

Las elecciones parlamentarias griegas del 20 de septiembre podrían crear cierta volatilidad a corto plazo, pero no creo que debiera hacer descarrilar ninguno de los aspectos del plan de rescate para el que todas las partes se han puesto de acuerdo. Sin embargo, sí que creo que sube el riesgo de ciertos titulares para los que deberíamos estar preparados.

Tomar un enfoque activo

Mire hacia donde mire en tiempos de volatilidad, como gestores, la gestión activa nos permite evaluar nuestra visión básica de cara a los próximos años y posicionar nuestras carteras en consecuencia. Si sigue un índice o invierte en un producto basado en un índice, posee indistintamente lo que sea que se encuentre en dicho índice. Creo que el entorno actual del mercado permite a los gestores activos la oportunidad de ser más estratégicos en nuestro enfoque y comprar créditos que resultaban indeseables a un nivel previo.

De forma adicional, creemos que es positivo construir una cartera que pueda moverse entre diferentes clases de activos, incluidas divisas, y que también seamos capaces de ajustar la duración[2]. Por lo tanto, la volatilidad no tiene por qué significar malas noticias para los inversores activos; por el contrario, creemos que abre las puertas para aquellos que son lo suficientemente valientes como para tomar posiciones en una visión a largo plazo.

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¿Cuáles son los riesgos?

Todas las inversiones implican riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede experimentar oscilaciones al alza o a la baja, y cabe la posibilidad de que los inversores no recuperen el capital total que invirtieron. Los precios de las acciones fluctúan, a veces de forma rápida y dramática, debido a factores que afectan a compañías individuales, industrias o sectores particulares, o a condiciones del mercado en general. Los riesgos especiales están relacionados con la inversión extranjera, incluyendo las fluctuaciones de moneda, la inestabilidad económica y los desarrollos políticos. Las inversiones en derivados implican costes y crean apalancamiento económico, lo que puede generar una importante volatilidad y causar pérdidas que superen en mucho la inversión inicial. Las ventas cortas suponen el riesgo de que las pérdidas puedan superar el importe original invertido. Existe el riesgo de liquidez cuando los valores son más difíciles de vender al precio al que se han valorado.

[1] El banco central dijo que aumentaría el límite de compra de los valores de deuda de un solo país del 25% al 33% y que revisaría el pronóstico de inflación a la baja del 0,1% al 0,3%.

[2] La duración representa una medida de la sensibilidad del precio de una inversión de renta fija a un cambio en los tipos de interés, expresado en un número de años.