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Renta fija

Un verano de agitación política en Europa

La política ha dominado los titulares en Europa en los meses de verano, pero las consecuencias de las decisiones políticas aún no están nada claras. Para los inversores que vuelven de sus de verano veraniegas, David Zahn, Director de Renta Fija Europea del Grupo de Renta Fija Franklin Templeton, ofrece un resumen de los principales acontecimientos políticos y económicos de los últimos meses. También analiza las implicaciones potenciales del Brexit, el referéndum constitucional de Italia, el impacto probable de un posible cambio de responsables políticos en Europa en los próximos 12 meses, así como las elecciones estadounidenses.

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La tradicional pausa veraniega en los mercados financieros europeos llegó tarde y terminó pronto este año, y prevemos que algunos de los acontecimientos que ha habido en los meses de verano podrían dominar la dirección de los mercados durante algún tiempo. En particular, el inesperado resultado del referéndum británico de junio a favor del Brexit implicó que julio, un mes generalmente tranquilo para los mercados europeos, fue más encendido de lo habitual tanto para los inversores en general como para los profesionales de inversión.

En mi opinión, las repercusiones a corto plazo del referéndum sobre el Brexit no parecen haber sido tan catastróficas como preveía inicialmente la campaña a favor de la permanencia. En el mes posterior al referéndum, el sector de comercio minorista británico registró un crecimiento del 5,9% frente al año anterior.[1] Y pese a los titulares alarmistas, los bonos corporativos del Reino Unido se han comportado bien,[2] en parte debido al paquete de estímulo del Banco de Inglaterra (BOE) tras el Brexit, que incita a las empresas a seguir endeudándose, invirtiendo y contratando a personal.

Si bien considero la decisión del BOE de rebajar más los tipos de interés en agosto (hasta un mínimo histórico del 0,25%) una reacción importante ante el referéndum sobre el Brexit, creo que será más importante ver cómo maneja su programa ampliado de relajación cuantitativa. El BOE anunció en agosto que adoptaría un nuevo plan por 100.000 millones de libras denominado «Term Funding Scheme»: un programa diseñado para mitigar los efectos que seguramente tendrán los tipos más bajos sobre la banca minorista. Esta medida, que es un reflejo de la expansión del programa de compras de activos del Banco Central Europeo (BCE), forma parte de un paquete monetario de tres filos a largo plazo que comprende la compra de deuda corporativa británica por hasta 10.000 millones de libras y la ampliación de su programa actual de compras de activos. En consecuencia, las compras de activos totales del BOE se incrementarán hasta 435.000 millones de libras. El Gobernador del BOE, Mark Carney, ha indicado en el pasado que no tenía «ningún interés» en adoptar unos tipos negativos en el Reino Unido, así que creo que es más probable que implemente medidas de estímulo adicionales que abogue por nuevos recortes de tipos.

Por otra parte, el referéndum del Reino Unido no fue el único acontecimiento que suscitó sorpresa entre los inversores. El chocante resultado en el Reino Unido y la perturbación que generó inicialmente, incluida la dimisión del primer ministro británico, David Cameron, hizo que también se prestara atención al   previsto para noviembre de este año. Esto también presenta potencial de contagio fuera de las fronteras nacionales si el voto no resultase favorable al primer ministro italiano, Matteo Renzi, y este dimitiese, lo que provocaría nuevas elecciones. De hecho, el resultado del referéndum italiano podría tener unas repercusiones importantes para la Unión Europea.

¿Podría la primera ministra británica estar llamando a las puertas que no corresponden?

Dadas las elecciones generales previstas en Francia y Alemania el próximo año y la continua incertidumbre política en España, la posibilidad de unas elecciones adicionales en Italia significa que podría ser que cuatro de los mayores Estados de la zona euro tengan a nuevos gobernantes en los próximos 12 meses.

Esto supone un problema para la primera ministra británica, Theresa May, que está calculando cuándo dar el pistoletazo de salida sobre el Brexit mediante la invocación del artículo 50 del Tratado de Lisboa. No es muy probable que desee empezar el periodo de negociaciones de dos años sin saber con quién negociará seguramente.

La incertidumbre política es aún más apremiante en España, donde hace nueve meses que no se logra formar gobierno. Las elecciones de diciembre de 2015 y de junio de este año no tuvieron un resultado concluyente y a finales de agosto, el presidente español en funciones, Mariano Rajoy, no logró conseguir el apoyo parlamentario que necesitaba para formar gobierno, lo que abre la puerta a unas terceras elecciones. Es interesante observar que el tira y afloja del gobierno español no parece haber sido motivo de inquietud para el mercado de deuda. El crecimiento del producto interior bruto del país se ha acelerado en los meses de incertidumbre, tal vez estimulado por la relajación de la política fiscal en España.

El cambio hacia los títulos de crédito y el cambio en el panorama político estadounidense

Mientras tanto, como resultado de la agitación política que afecta a Europa en general, creemos que el programa de compras del BCE por 80.000 millones al mes en activos de los sectores público y privado seguramente se prorrogará hasta después de la fecha final prevista de marzo de 2017.

Otro acontecimiento en el punto de mira de todos son las elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Actualmente los mercados parecen descontar una victoria de la candidata demócrata, Hillary Clinton, una posición que parece respaldada por muchos de los últimos sondeos electorales. No obstante, si el candidato republicano, Donald Trump, resultara ganador, creemos que los mercados seguramente experimentarán una elevada volatilidad.

Los comentarios, las opiniones y los análisis recogidos aquí tienen carácter meramente informativo, por lo que no deben interpretarse como un asesoramiento de inversión individual ni como una recomendación para invertir en un valor o adoptar cualquier estrategia de inversión. Debido a la celeridad con que pueden cambiar las condiciones económicas y de mercado, los comentarios, las opiniones y los análisis recogidos aquí son válidos sólo en la fecha de su publicación y pueden variar sin previo aviso. Este artículo no pretende ser un análisis completo de cada hecho relevante en relación con cualquier país, región, mercado, sector, inversión o estrategia.

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¿Cuáles son los riesgos?

Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede tanto subir como bajar y los inversores podrían no recuperar todo el capital invertido. Los precios de los bonos generalmente varían en sentido opuesto a los tipos de interés. Por lo tanto, la cartera puede verse depreciada durante el proceso en que los bonos mantenidos en ella ajustan sus precios al aumento de los tipos de interés. La inversión en el extranjero entraña riesgos especiales, entre ellos el riesgo de fluctuaciones cambiarias, de inestabilidad económica y de acontecimientos políticos adversos. Las inversiones en mercados emergentes entrañan riesgos más altos relacionados con los mismos factores, aparte de los asociados a su tamaño relativamente pequeño, su menor liquidez y la falta de estructuras jurídicas, políticas, empresariales y sociales consolidadas para respaldar los mercados financieros.

[1] Fuente: Office for National Statistics (Oficina Nacional de Estadística), ventas minoristas en Gran Bretaña, julio de 2016.

[2] Fuente: Standard & Poor’s. Para más información sobre los proveedores de datos, visite www.franklintempletondatasources.com. La deuda corporativa británica está representada por el índice S&P UK Investment Grade Corporate Bond, que trata de replicar la rentabilidad de la deuda denominada en libras esterlinas emitida por empresas de grado de inversión, independientemente de dónde estén domiciliadas y del mercado de emisión. El índice UK Investment Grade Corporate Bond rindió un 9,4% entre el 24 de junio de 2016 y el 5 de septiembre de 2016. Los índices no están gestionados y no se puede invertir directamente en uno de ellos. Tampoco reflejan las comisiones, gastos o costes de suscripción. La rentabilidad pasada no es un indicador ni una predicción de rendimientos futuros.