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Perspectivas

Estados Unidos decide su futuro: Una apuesta por el cambio

Tras salir victorioso Donald Trump en la carrera presidencial de Estados Unidos, tal vez muchos inversores estén pensando: ¿Y ahora qué? Aquí, Ed Perks, director de inversión de Franklin Equity, y Christopher Molumphy, director de inversión del Grupo de Renta Fija Franklin Templeton, nos ofrecen su impresión inicial. Hay una cosa en la que ambos coinciden: esto nos podría deparar una volatilidad continuada en los mercados.

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El resultado de las elecciones en EE.UU probablemente contribuya a una volatilidad continuada en las Bolsas, en nuestra opinión. La campaña del presidente electo Donald Trump sin duda tocó la fibra sensible de muchos estadounidenses, al reflejar lo que algunos podrían definir como un desencanto con el estado actual del gobierno estadounidense. Su atractivo como candidato poco conocido, una persona que podría llevar una nueva voz a Washington, implica cambios y eso significa la llegada de incertidumbre. El equilibrio de poder que se había mantenido anteriormente entre las áreas ejecutiva y legislativa ahora está en manos del Partido Republicano, lo que podría derivar en cambios de políticas más significativos durante los próximos años.

Aunque las Bolsas estadounidenses se han mostrado resistentes desde la crisis financiera mundial, los retos políticos que afronta Estados Unidos (p.ej. la confiscación, la reforma fiscal, la parálisis parlamentaria general) y otras regiones del extranjero (la crisis de la zona euro, el Brexit), han contribuido a crear brotes de volatilidad, y esta noticia probablemente produzca el mismo efecto. Durante los últimos ocho años se ha constatado que la bonanza subyacente de la economía estadounidense, respaldada por fundamentales positivos en el mundo empresarial y de consumo, ha sido un impulsor clave para la creación de valor. En nuestra opinión, la salud de la economía, conjuntamente con los beneficios empresariales, el crecimiento de los dividendos y las tendencias del consumo, del empleo y del gasto, seguramente serán un factor relevante para la evolución de las rentabilidades bursátiles. Sin embargo, debemos reconocer que la agenda de Trump relativa al comercio podría alterar la trayectoria de crecimiento de las empresas multinacionales, al sembrar dudas en los inversores sobre la sostenibilidad de la resiliencia del mercado. Lo que está por ver es dónde centrará sus esfuerzos el nuevo gobierno y cómo tomarán cuerpo las nuevas medidas. Nuestro papel como gestores activos es discernir en qué casos estos posibles efectos políticos podrían crear riesgos y oportunidades para nuestros clientes.

Durante los meses y semanas previos a las elecciones estadounidenses, nuestros equipos estuvieron evaluando las implicaciones que podrían tener ambos candidatos en la formulación de políticas para hacernos una idea de cómo pueden verse afectados distintos sectores del mercado. Los sectores que posiblemente se enfrenten a cambios normativos o a novedades sistemáticas en políticas estatales pueden ser los más expuestos a los efectos de la nueva administración. Uno de los ejemplos más notorios es la sanidad. A un nivel superior, queda por ver si saldrá adelante la petición de revocación de la Affordable Care Act (Ley de Asistencia Asequible) presentada por el Partido Republicano. Por otro lado, muchas compañías farmacéuticas que operan en este sector se han visto acuciadas en los últimos meses al temer el mercado que el nuevo gobierno pueda promulgar medidas legislativas drásticas para racionalizar el precio de los medicamentos, una hipótesis que podría perjudicar a las compañías farmacéuticas y de biotecnología. Nuestros analistas consideran que estos riesgos, en gran medida, ya están reflejados en las valoraciones y que las acciones normativas y legislativas probablemente no se corresponderán con las expectativas agoreras que existen actualmente.

El financiero es otro sector expuesto a los efectos del cambio de gobierno. Desde la crisis financiera mundial, el entorno normativo en el que operan las empresas de servicios financieros ha sufrido cambios drásticos; por lo tanto, no creemos que haya novedades de calado en las políticas durante el mandato del nuevo gobierno. Al resultar más alentadoras para el sector las declaraciones vertidas por Trump en su campaña, cabe esperar que designe altos cargos políticos generalmente más favorables para las empresas. Un mayor riesgo para el sector proviene de la desestabilización económica más amplia que podría resultar de sus políticas comerciales propuestas.

Una cuestión central que se preguntan los inversores es si la Reserva Federal estadounidense (Fed) reaccionará o no al resultado de las elecciones y cómo lo hará. El mercado parecía haber dado por descontado una mayor volatilidad en los últimos días de las elecciones al indicar los sondeos un resultado más reñido. En nuestra opinión, con las elecciones ya concluidas, ha desaparecido un elemento de incertidumbre (a saber, quién ganará), pero se han introducido nuevos elementos. La Fed ha venido operando bajo un entorno guiado por los datos en su valoración para establecer el momento y la magnitud de las futuras subidas de tipos. Además, parece que también está muy pendiente de la situación que atraviesa la economía y los mercados financieros fuera de Estados Unidos, dado que los brotes de deterioro económico o de volatilidad surgidos en el mundo se han convertido en asuntos que figuran en sus análisis con cada vez más frecuencia. Las economías desarrolladas (no solo Estados Unidos) han sufrido lo indecible para generar un robusto crecimiento en un contexto de inflación que continúa siendo modesta. En definitiva, nuestra tesis establecida hace tiempo es que los aumentos de tipos normalmente reflejan el convencimiento de la Fed de que la economía estadounidense ha dejado de ser vulnerable, un factor que consideramos positivo para las empresas donde invertimos. Dado el futuro más incierto que se cierne sobre el crecimiento económico estadounidense, creemos que la Fed podría ir con pies de plomo y seguir aplazando las subidas de tipos.

Las propuestas que probablemente fomenten este crecimiento están relacionadas con el gasto en infraestructuras y la repatriación. Con antelación a las elecciones, ambos partidos resaltaron la importancia de aumentar el gasto en infraestructuras en proyectos relevantes, incluida la construcción de puentes, carreteras y aeropuertos. Estos proyectos, además de crear puestos de trabajo, que pueden facilitar un efecto multiplicador en la economía impulsado por el consumo, podrían beneficiar a empresas que operan en los sectores de materiales, industrial y tecnología. Por su parte, la repatriación, que puede permitir a las grandes sociedades estadounidenses recuperar fondos líquidos del extranjero, podría ofrecer a las empresas una mayor flexibilidad para invertir en crecimiento o remunerar el capital de los accionistas. Cualquiera de estas propuestas podría tener consecuencias diversas para determinadas empresas; las ventajas potenciales que podrían conllevar quizás se recojan en el estudio antes mencionado de luces y sombras que forma parte del enfoque de análisis fundamental inductivo (bottom-up) empleado por nuestros analistas.

Tras la inauguración del nuevo gobierno en enero, mientras la retórica de los últimos meses se materializa en medidas de política concretas, nuestros equipos de inversión seguirán evaluando las repercusiones que pueden tener los cambios para determinados segmentos del mercado. Un dato importante, a nuestro juicio, es que los cimientos de la economía estadounidense se mantienen en pie para respaldar un modesto nivel de crecimiento. Hemos visto un alto grado de estabilidad en los balances de las empresas y los consumidores, dado que las empresas y los particulares han aprovechado los bajos tipos de interés y los favorables fundamentales crediticios para acceder al capital y ponerlo a trabajar. Conforme nos adentramos en 2017, lo que más nos interesa a nosotros, en Franklin Templeton Equity, es comprender las condiciones económicas y la salud y fundamentales financieros de empresas específicas que operan en los diversos sectores e industrias en los que invertimos. Es posible que estos sucesos imprevistos generen desajustes a medida que van desarrollándose, pero también pueden brindar oportunidades a los inversores a largo plazo. Nuestro objetivo es sacar provecho de algunos de esos desajustes coyunturales. Una vez disipada la incertidumbre sobre las elecciones, creemos que los mercados pueden volver a guiarse por los fundamentales.

Christopher Molumphy
Christopher Molumphy

Christopher Molumphy, CFA
Vicepresidente ejecutivo
Director de inversión
Grupo de Renta Fija Franklin Templeton
 

Es indudable que los inversores se sienten contentos de haber dejado atrás las elecciones y poder reiniciar el proceso de avance. Dado el carácter inesperado de esta victoria, tendremos que esperar a ver cuál será la respuesta de los mercados a más largo plazo. Evidentemente, la reacción inmediata ha sido un brote de volatilidad, cosa que era bastante predecible, dada la futura incertidumbre que rodea una presidencia y Casa Blanca de Trump.

Ahora que sabemos quién ocupará la Casa Blanca y el Congreso, las medidas de política y el camino a seguir se convertirán en el centro de atención. Lo más probable es que el programa político que efectivamente se aplique difiera por un amplio margen de la retórica que hemos visto del presidente electo Trump durante toda la campaña. Muchos de los puntos del programa que se abordaron en su campaña no podrán adoptarse sin el respaldo bipartito. Por desgracia, eso significa que probablemente veremos un grado de volatilidad elevado en losmercados, incluso una fuga hacia la calidad. Estas condiciones puede que continúen hasta que los mercados recobren la confianza en las próximas actuaciones bajo la presidencia de Trump.

Como hemos destacado antes, los fundamentales, a la postre, determinan la evolución a largo plazo de los mercados de renta fija. A pesar del resultado electoral, seguimos considerando que los fundamentales recientes son positivos, a tenor de la incesante mejoría gradual del crecimiento económico y del mercado laboral. Estos factores, unido a la conclusión de las elecciones, deberían dar a la Fed la confianza necesaria para continuar el proceso de endurecimiento monetario y subir los tipos de interés en diciembre, aunque a un ritmo muy comedido. Este resultado inesperado podría retrasar esa subida inicial debido a la volatilidad que presenta el mercado, pero no creemos que este resultado vaya a alterar sustancialmente el curso de la economía estadounidense a corto plazo.  Nosotros seguiremos atentos a posibles desajustes coyunturales, pero sin dejar de ceñirnos a nuestra disciplina de inversión, que consiste en poner el foco en los fundamentales e invertir durante todo el ciclo.

De cara al futuro, existen algunos escollos potenciales que tendremos que sortear. Como hemos visto a lo largo de estas elecciones, sigue habiendo algunas divisiones relativamente fuertes en el seno de los partidos. Creemos quelos próximos 100 días serán decisivos para los nuevos cargos electos en Estados Unidos, y seguiremos ganando visibilidad sobre muchos puntos del programa político en ese periodo. No cabe duda de que estas elecciones, y el resultado obtenido, han desafiado el estatus quo, y es posible que los problemas incluso pequeños se vuelvan grandes si persiste el impasse. Ya hemos visto periodos similares en el pasado, y en algunos casos han desembocado en brotes de volatilidad. Aunque ya hemos dejado atrás las elecciones, el actual panorama político seguirá desempeñando un importante papel a la hora de invertir en los mercados de renta fija.

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¿Cuáles son los riesgos?

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