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Equidad

Apuntes sobre las implicaciones de las elecciones estadounidenses en los mercados mundiales

Aunque puede que por fin hayamos dejado atrás la incertidumbre en torno a las elecciones estadounidenses, aun queda por ver si la retórica preelectoral se verá o no reflejada en las nuevas decisiones de política, y de qué modo lo hará. Con la victoria de Donald Trump en la carrera presidencial, los mercados ya están sopesando el posible significado de este resultado.  Stephen H. Dover, director de inversión de los grupos Templeton Emerging Markets y Franklin Local Asset Management, vislumbra una mayor volatilidad, así como la posibilidad de que se adopten medidas más proteccionistas en comercio exterior (que podrían tener efectos nocivos en la economía estadounidense), aunque también el potencial de estímulos derivados de las rebajas de impuestos y del mayor gasto fiscal, lo cual podría actuar de contrapeso. Aquí, examina estas y otras implicaciones para los mercados mundiales que podrían resultar del cambio de gobierno estadounidense.

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Aunque la incertidumbre en torno a las elecciones estadounidenses puede haberse disipado finalmente, las consecuencias económicas de una presidencia dirigida por Donald Trump no estarán totalmente claras hasta que estemos en condiciones de diferenciar entre las promesas realizadas en su campaña y las actuaciones que efectivamente emprenderá.  Entre tanto, cabe esperar que los mercados bursátiles en su conjunto continúen mostrándose volátiles en este contexto de incertidumbre acrecentada, incluso en el área clave de la política comercial y la composición futura del Comité Federal del Mercado Abierto. Un eje central de las promesas electorales realizadas por Trump en el ámbito nacional giró en torno a la flexibilización de la política fiscal en materia de gasto en infraestructuras y creación de empleo, lo cual podría actuar como un catalizador para la demanda mundial. Sin embargo, resultaría más preocupante cualquier iniciativa encaminada hacia el proteccionismo comercial, aunque nos parece probable que Trump se retracte de algunas de las medidas políticas más extremas que propuso en este campo. En tanto que dichas políticas se promulguen, creemos que un alejamiento del régimen de comercio basado en normas probablemente tenga un efecto dominó de más calado en todo el mundo. A continuación figuran algunos de los principales riesgos generales que, a nuestro juicio, afectarán a Estados Unidos y otros países del mundo:

  • Aumento de las primas de riesgo, fruto de la incertidumbre en torno a las medidas políticas que se adoptarán; los mercados podrían enfrentarse a brotes de optimismo y de pesimismo;
  • Posible aplicación de políticas comerciales proteccionistas, aunque posiblemente contrarrestadas por estímulos derivados de rebajas de impuestos y aumento del gasto fiscal;
  • Los exportadores con destino a Estados Unidos probablemente se enfrenten a adversidades debido al mayor proteccionismo;
  • Más controles a la inmigración y circulación de personas;
  • Menos apoyo a los tratados de defensa y seguridad vigentes (lo cual tendría implicaciones de relieve para países como Japón, Corea del Sur y Taiwán)

Partidarios potenciales del crecimiento estadounidense

Dado el interés preelectoral del Partido Republicano por una política favorable al crecimiento, la mayor unidad de las divisiones ejecutiva y legislativa de Estados Unidos debería aumentar la probabilidad de que se aprueben estímulos fiscales significativos, junto con la reflación. El creciente populismo que hemos observado en este país también debería traducirse en una mayor participación del sector público en proyectos de infraestructura y otras formas de gasto, en nuestra opinión. De ahí que consideremos más probable ahora que el gobierno estadounidense se embarque en políticas de gasto más agresivas tras experimentar una política fiscal contractiva durante buena parte de los últimos ocho años. Debemos reconocer que aún no sabemos cómo se financiarán estos estímulos y qué consecuencias traerán para el déficit. Esta política fiscal expansiva probablemente será un revulsivo para la inflación en Estados Unidos, lo cual pensamos que podría favorecer a determinadas inversiones.

  • El aumento de la inflación podría instar a muchos a sustituir la renta fija por la variable cuando los tipos de interés comiencen finalmente a subir desde cero y cuando el tramo largo de la curva de tipos del Tesoro estadounidense comience a descontar un mayor riesgo de inflación.
  • Este aumento de la inflación tenderá a favorecer concretamente a los títulos cíclicos, incluidos los vinculados a operadores de infraestructuras, bancos y materias primas mineras.
  • La repatriación de los beneficios de empresas estadounidenses generados en el extranjero podría alentar la confianza y esto, a su vez, incidir positivamente en muchas compañías multinacionales y mercados en general; no obstante, podría traer consecuencias negativas para otros países que actúan ahora como paraísos fiscales.

Implicaciones para el comercio

La retórica preelectoral expresada tanto por los Republicanos como por los Demócratas de Estados Unidos constata la tendencia global que está siguiendo el país hacia una postura más proteccionista y populista, unido a una revocación del deseo por la globalización, como se evidenció también en la votación del Reino Unido sobre el Brexit, en la que se decidió abandonar la Unión Europea (UE). Esto no se limita únicamente a Estados Unidos y al Reino Unido; la comisión de la UE ha estado buscando fórmulas para reforzar las defensas de comercio del bloque, posiblemente mediante la introducción de medidas comerciales más estrictas; por otro lado, en una reciente cumbre de la UE celebrada en Bruselas uno de los grandes temas de debate fue la acentuada protección del comercio y la defensa.

A este respecto, cabe señalar que la racionalización de recursos que impera en el comercio mundial ya había empezado antes de las elecciones. Recientemente, la Organización Mundial del Comercio ha rebajado tajantemente su previsión de crecimiento del comercio mundial hasta situarla en apenas el 1,7% este año frente a la estimación del 2,8% fijada en abril, mientras que la tasa de crecimiento anual compuesta de las exportaciones reales y el producto interior bruto real ha caído hasta el 1%, respecto al máximo del 3,5%, lo que refleja que el comercio mundial se ha ralentizado.[1]

Pensamos que el nuevo gobierno estadounidense no se opondrá al libre comercio, pero sí hará hincapié en garantizar un comercio justo. En nuestra opinión, la rebelión del electorado contra la globalización no está relacionada con el comercio “per se”, sino que más bien es un reflejo del énfasis en el crecimiento de los ingresos y el empleo.

Ahora bien, cada vez nos parece más evidente la dificultad de que se aprueben en el futuro grandes pactos regionales de comercio en los que intervengan tanto los países desarrollados como los emergentes, al ser demasiado difusas las ventajas mutuas que ofrecen para justificar su existencia en relación con los costes, especialmente para los particulares integrados en industrias afectadas cuyos empleos podrían verse arrebatados por la competencia. Creemos que la solución pasa por establecer más acuerdos de comercio bilaterales entre países específicos.

Efecto en mercados emergentes, y oportunidades de inversión 

A pesar de algunos sobresaltos temporales que hemos visto, en general creemos que los mayores estímulos fiscales de EE.UU y las políticas favorables al crecimiento podrían resultar beneficiosos para muchos mercados emergentes, aunque a más largo plazo el motor central del crecimiento de esta región sigue siendo el consumo interior, estimulado por varias décadas de tendencias demográficas favorables y la urbanización.

Para el conjunto de países asiáticos, el efecto inmediato de las elecciones estadounidenses probablemente será negativo en varios aspectos clave. Entre ellos destacan la política comercial proteccionista, el aumento de los controles sobre la inmigración y circulación de personas, menos respaldo a los actuales acuerdos de defensa y seguridad (especialmente importante para Japón, Corea del Sur y Taiwán) y la probabilidad de repatriación de capitales procedentes de empresas estadounidenses para restituirse a Estados Unidos, en un contexto de probable reforma tributaria exhaustiva. Dicho esto, creemos que sigue habiendo importantes oportunidades de inversión en economías de mercados emergentes propulsadas por el crecimiento interior y la reforma, como por ejemplo India e Indonesia.

Por lo que respecta a China, no hay duda de que existe una incertidumbre acrecentada, fundamentalmente acerca de las relaciones potenciales que mantiene con EE.UU en materia de comercio y seguridad, habida cuenta de las pasadas declaraciones de Trump. Considerando que buena parte del valor de las importaciones chinas procede de componentes importados de países como Japón, Corea del Sur y Taiwán, todos ellos probablemente se verán afectados si se reducen las exportaciones chinas.  Sin embargo, conviene observar que, aunque la cadena de suministro a largo plazo podría migrar de China hacia países de Asia meridional (representados en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático),[2] fuera de China podría ser difícil de replicar la pericia a gran escala lograda en componentes mecánicos. Al mismo tiempo, la presión externa podría influir en la determinación de China sobre el consumo interior, las reformas del mercado y la innovación. En otro orden de cosas, la política exterior de Trump de hecho podría beneficiar a China en algunos aspectos, al haber abogado recientemente por reducir su presencia en Asia Pacífico.

Por lo demás, los mercados latinoamericanos se vieron perjudicados en conjunto por la noticia de la victoria de Trump. México había sido el punto de mira durante la campaña de Trump en lo referente a la inmigración y el comercio, por lo que después de las elecciones, el peso mexicano se depreció bruscamente frente al dólar estadounidense, mientras que la Bolsa de México experimentó un retroceso igualmente drástico. No obstante, creemos que el país, en líneas generales, está bien gestionado y su cadena de suministro está integrada para las empresas estadounidenses. Por lo tanto, parece que la reacción inicial del mercado al resultado de las elecciones de EE.UU tal vez haya sido demasiado negativa. Además, ya hemos visto un cambio de rumbo radical de expectativas en torno a las materias primas (especialmente metales), lo que probablemente beneficie a diversos países que cuentan con abundantes recursos en América Latina.

Es importante señalar que los motores seculares de la clase de activos de renta variable de mercados emergentes en general todavía son la demanda interna y la reforma, siendo India un buen ejemplo de ello. Concretamente, durante la década pasada, los países de mercados emergentes propiamente dichos, y sus respectivos mercados de valores, han sufrido cambios significativos, reduciendo en muchos casos su dependencia de las materias primas o las exportaciones de productos, y sirviéndose más del incremento del consumo interno, la tecnología y los servicios para expandirse. Esto continúa brindando a los inversores de la región un trasfondo de inversión propicio. En el entorno actual, nos centramos en las oportunidades que presentan las regiones con un sólido crecimiento y consumo interiores, así como en empresas que generan ingresos de diversas geografías y que pueden estar menos expuestas a políticas perjudiciales (de tinte proteccionista) aplicadas por países concretos susceptibles de surgir en los próximos años. Por lo que respecta a empresas específicas, vemos oportunidades en aquellas favorecidas por la adaptabilidad de su curva de costes y capaces de reactivar la expansión de sus márgenes. Algunas empresas que nos parecen atractivas son, por ejemplo, aquellas que invierten proactivamente en automoción, dada la probabilidad de que aumente el coste unitario de la mano de obra ante el auge de las políticas proteccionistas, así como las empresas que invierten en procesos de automatización, al ser susceptibles de experimentar una menor presión en los márgenes.

El resultado de las elecciones estadounidenses nos trae a la memoria el dicho popular de que “la política es siempre local”, dada la oleada de apoyo a Trump inesperadamente amplia que existía en muchas comunidades desencantadas e insatisfechas del país. Lo más llamativo de estas últimas elecciones es el grado de desatino que mostraron los principales medios de comunicación impresos respecto al sentido del voto.  Se trata de una importante lección para todos los analistas e inversores, cuyo mensaje principal es que debemos ser extremadamente cautos en nuestros estudios y no confiar en una selección restringida de fuentes o en la opinión del consenso, sino en la necesidad de obtener la información de primera mano. Por esta razón, nuestros equipos de inversión en mercados emergentes no se atienen a la opinión de la prensa popular ni de los analistas “sell-side”, sino que ponen empeño en trabajar sobre el terreno en cada país del mundo para obtener información de primera mano. También creemos que la gestión activa juega un papel clave en este tipo de condiciones y puede añadir valor para los inversores.

Como conclusión podemos decir que la presidencia de Trump ha incrementado claramente la escala de riesgos; no obstante, es demasiado pronto para evaluar con credibilidad las repercusiones económicas y políticas de este resultado. Aquí hemos destacado una serie de áreas de riesgo sobre las cuales seguiremos muy pendientes. Pensamos que nuestras estrategias se encuentran bien posicionadas en la actualidad para hacer frente a los riesgos que vemos. Pase lo que pase próximamente en Estados Unidos o en otros lugares del mundo, creemos que cada situación alberga oportunidades potenciales, y nuestro trabajo consiste en descubrirlas.

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[1] Fuente: Organización Mundial del Comercio, septiembre 2016. No hay garantía de que las estimaciones, previsiones o proyecciones vayan a cumplirse.

[2] La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático está integrada por Brunei, Myanmar/Birmania, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam.