Por qué el precio del oro aún podría seguir subiendo
6 diciembre 2016

Esta entrada también está disponible en: Inglés, Chino simplificado, Francés, Italiano, Alemán, Polaco

Download PDF

En los siete primeros meses del año, el precio del oro recuperó algo de terreno tras un desplome de varios años, impulsado por los nuevos riesgos financieros y los acontecimientos geopolíticos. Mientras que la sorpresa de la victoria presidencial de Donald Trump en los EE. UU. contribuyó a una caída más reciente del precio del oro, Steve Land, vicepresidente y gestor de cartera, Grupo de Renta Variable Franklin, cree que un posible aumento de la inflación en EE. UU. y una disminución de la oferta podrían ayudar a volver a hacer brillar al oro en 2017. Aquí habla de los retos y las oportunidades que podrían presentarse a las empresas de minería de oro en el próximo año.

Steve Land

Steve Land

Steve Land
Vicepresidente, Analista financiero
Gestor de Cartera
Grupo de Renta Variable Franklin

 Tras un fuerte arranque en 2016, en que el precio al contado del oro escaló de 1.060 $/onza a principios de año[1] a un máximo de 1.366 $/onza en julio,[2] los precios perdieron algo de brillo, cuando los inversores sensibles a los precios de China y la India redujeron sus compras de oro y los inversores se calmaron tras el referéndum del Reino Unido de salida de la Unión Europea (Brexit) en junio, que había sido un importante desencadenante del repunte de la demanda en el segundo trimestre. La volatilidad del precio del oro también aumentó al acercarse las elecciones presidenciales estadounidenses a principios de noviembre. Cuando quedó de manifiesto que Donald Trump había conseguido una victoria inesperada, el precio del oro subió más de 60 $/onza en la negociación internacional durante la noche de las elecciones estadounidenses, pero luego cedió todas las ganancias al abrirse los mercados de EE. UU. Tras las elecciones, el oro sufrió una corriente de ventas dada la rotación de los inversores hacia los sectores considerados como los principales beneficiarios directos de un Congreso y un Senado controlados por los republicanos bajo el gobierno del presidente electo Donald Trump.

El precio del oro se sitúa actualmente en unos 1.184 $/onza,[3] es decir, solo algo más de un 11% por encima del nivel de principios de año. A principios de enero, muchos inversores empezaron a invertir su dinero en activos considerados tradicionalmente como un «refugio seguro», entre ellos el oro. El oro suele atraer a los inversores como reserva de valor en tiempos de turbulencias en los mercados, porque suele tener una baja correlación con otras clases de activos y un largo historial como instrumento financiero.

El precio del oro también se ha visto respaldado este año por unos tipos de interés históricamente bajos en muchas partes del mundo, lo que reduce el coste de oportunidad de mantener oro físico. Aunque el oro no genera un rendimiento y a menudo conlleva unos costes asociados a su custodia, en un mundo de tipos de interés negativos cada vez más inversores han recurrido al oro como alternativa a la deuda pública. El oro ofrece una liquidez razonable, mientras que no está vinculado a ninguna región, sistema financiero o gobierno.

El próximo año, algunas elecciones en todo el mundo también podrían influir en el precio del oro, como demostró el pico pasajero que hubo después de que los resultados iniciales indicaran que Donald Trump había ganado las elecciones presidenciales estadounidenses. Uno de los principales motores del oro es la incertidumbre. Si bien todas las elecciones comportan cambios, dados los resultados en EE. UU. este año y la reacción ulterior del mercado, las próximas elecciones en Europa y otras partes parecen presentar más potencial de agitación de lo normal.

Un nuevo aumento de la inflación en EE. UU. también podría estimular el precio del oro, ya que hay quien lo considera como una cobertura frente a la inflación. Este año, los precios han reaccionado a las expectativas sobre las posibles medidas de política monetaria de EE. UU., con ventas generalizadas cuando la Reserva Federal (Fed) parecía anticiparse a la inflación y subidas cuando la Fed parecía dispuesta a quedarse detrás de la curva de inflación. Debo añadir que los precios del oro son muy difíciles de prever y que su correlación con los tipos de interés no es evidente. Las mayores fluctuaciones de precio a corto plazo han sido normalmente provocadas por acontecimientos que el mercado no preveía realmente, como el resultado del referéndum sobre el Brexit británico en junio.

Inquietudes del lado de la oferta

Como la mayoría de materias primas, en última instancia lo que mueve los precios del oro es la oferta y la demanda fundamentales. Este año, una mayor demanda de oro por parte de los inversores ha ajustado drásticamente el equilibrio entre oferta y demanda. La oferta de las minas es históricamente baja para hacer frente al alza del precio; cinco malos años para las acciones de oro han dejado a las empresas con una deuda excesiva en sus balances y unos inversores frustrados: el rendimiento acumulado a cinco años del sector entre 2010 y 2015 fue del -76,2%.[4] Las empresas mineras parecen haber invertido insuficientemente, hasta el punto que incluso con un gran aumento del gasto, cuesta ver cómo la producción de oro podría superar los niveles actuales dentro de cinco años; a menudo se tardan 10-15 años para la puesta en marcha, desde un descubrimiento inicial, pasando por los estudios de viabilidad, permisos y construcción hasta la producción en una mina.

El desplome durante cinco años de las acciones de oro ha obligado a un sector que históricamente no tenía que generar unos rendimientos financieros tradicionales a adoptar disciplina. Creemos que la industria de minería de oro está emergiendo del bajón más centrada en los rendimientos del capital reales y la generación de flujo de caja libre que nunca en su historia. La contracción del oro ha obligado a las empresas a reducir costes y gastos. En nuestra opinión, las empresas de minería de oro han realizado unos excelentes esfuerzos este año en lo que se refiere al control de costes y el mantenimiento de disciplina financiera durante el alza del precio del oro, y el flujo de caja y los beneficios han registrado en consecuencia una marcada mejora.

De cara al futuro, no obstante, a las empresas les podría costar mantener estos controles de costes, especialmente si la actividad económica global sigue recuperándose, lo que normalmente ejerce presión alcista sobre los precios de la energía. La industria de minería de oro se ha beneficiado en los últimos años del bajo precio del petróleo, ya que mover y triturar grandes cantidades de roca requiere mucha energía, y cualquier aumento sustancial de la cotización del petróleo podría lastrar los márgenes de explotación de las empresas. La debilidad de las monedas de algunos países con un gran peso de la minería, como Sudáfrica, Australia y Canadá, también ha ayudado a reducir los costes en los últimos años, pero muchas de estas divisas vinculadas a las materias primas se han apreciado últimamente, lo que seguramente complicará las comparaciones interanuales del 4.º trimestre de 2016.

Apostando por las oportunidades

Consideramos que el sector del oro presenta algunas oportunidades de inversión interesantes; muchas empresas aún se negocian a unos valores por debajo de que lo que costaría construir sus minas existentes en la actualidad. Es importante tener en cuenta que esta industria es una de las más volátiles. Incluso tras el avance de este año, el precio del oro sigue más de un 50% por debajo de los niveles de finales de 2010.

En nuestra opinión, una inversión en el sector del oro se basa, en parte, en la convicción fundamental de que los acontecimientos externos tales como el Brexit, el aumento de las tensiones comerciales o las políticas fiscales y monetarias inflacionistas de muchos bancos centrales de todo el mundo deberían de respaldar el precio del oro. Si este sube, surgen nuevas oportunidades para minas que no valía la pena explotar con unos precios del oro más bajos, al pasar a ser rentables los recursos de baja calidad y caer el coste de las inversiones en inmovilizado material. Además, la mayor generación de flujo de caja permite amortizar deuda antes de lo previsto y emprender nuevas exploraciones de minerales o más expansiones de plantas.

Asimismo, las empresas de minería han seguido centrándose en la mejora de la estructura de costes de sus operaciones, el reembolso de deuda y la racionalización de activos, que creemos que deberían de contribuir a mejorar el potencial de rentabilidad y permitir una revalorización de sus cotizaciones bursátiles, especialmente en un entorno de subida del precio del oro. En nuestra opinión, la combinación de alta volatilidad y baja correlación con el mercado en general hacen de las acciones de oro un elemento de diversificación potencial interesante a tener en cuenta como parte de una cartera global.

Los comentarios, las opiniones y los análisis recogidos aquí son las opiniones personales expresadas por el gestor de inversiones y su finalidad es meramente informativa y de interés general, por lo que no deberá interpretarse como un asesoramiento de inversión individual ni como una recomendación o invitación para comprar, vender o mantener valor alguno o adoptar cualquier estrategia de inversión. Tampoco constituye asesoramiento jurídico o tributario. La información facilitada en este material se suministra a la fecha de su publicación y puede cambiar sin aviso previo y no pretende ser un análisis completo de cada hecho material en relación con cualquier país, mercado regional o inversión.

 Es posible que, en la preparación de este material, se haya utilizado información de fuentes de terceros y que Franklin Templeton Investments («FTI») no haya verificado, validado o auditado dicha información de forma independiente. FTI no asume responsabilidad alguna, sea del tipo que sea, por pérdidas resultantes del uso de esta información y, en su caso, el usuario confiará en los comentarios, las opiniones y los análisis contenidos en el material por su propia cuenta y riesgo. Los productos, los servicios y la información podrían no estar disponibles en todas las jurisdicciones y son ofrecidos por las filiales de FTI y/o sus distribuidores conforme lo permitan las leyes y los reglamentos locales. Consulte a su propio asesor profesional para obtener información adicional sobre la disponibilidad de dichos productos y servicios en su jurisdicción.

Para recibir más perspectivas de Franklin Templeton Investments directamente en su bandeja de correo, suscríbase al blog Beyond Bulls & Bears.

Para acceder a novedades de inversión puntuales, síganos en Twitter @FTI_Global y en LinkedIn.

¿Cuáles son los riesgos?

Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede tanto subir como bajar y los inversores podrían no recuperar todo el capital invertido. El sector de materiales preciosos entraña fluctuaciones del precio del oro y otros metales y una mayor vulnerabilidad a sucesos económicos y normativos adversos que afecten al sector. Además, puede haber riesgos de fluctuación de las divisas e incertidumbre política asociados a la inversión extranjera. Las inversiones en mercados en desarrollo entrañan riesgos más altos relacionados con los mismos factores, aparte de los asociados a su tamaño relativamente pequeño y a su menor liquidez. Las pequeñas empresas pueden ser especialmente sensibles a los cambios en las condiciones económicas, y sus perspectivas de crecimiento son menos seguras que las asociadas a empresas más grandes y consolidadas. La inversión en una cartera no diversificada comporta un riesgo de mayores fluctuaciones del precio que una cartera más diversificada.

[1] Fuente: FactSet. Para más información sobre los proveedores de datos, visite www.franklintempletondatasources.com.

[2] Íbid.

[3] Fuente: Bloomberg, a 25 de noviembre de 2016. Para más información sobre los proveedores de datos, visite www.franklintempletondatasources.com.

[4] Fuente: FTSE Russell, periodo de cinco años hasta 30 de septiembre de 2016. Las acciones de minería de oro están representadas por el índice FTSE Gold Mines, que incluye todas las empresas de minería de oro con una producción atribuida y sostenible de como mínimo 300.000 onzas al año y que generan un 51% o más de sus ingresos de la minería de oro. Los índices no están gestionados y no puede invertirse directamente en ellos. Tampoco reflejan las comisiones, costes o gastos. La rentabilidad pasada no es un indicador ni una garantía de rendimientos futuros.