¿Podría mantenerse el repunte de la renta variable mundial?
14 febrero 2017

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A pesar del repunte del mercado mundial de renta variable, es posible que algunos inversores sientan cierto desasosiego debido a los cambios que se están produciendo en muchas partes del mundo y por lo que estos podrían suponer para sus carteras. Cindy Sweeting, directora de gestión de carteras de Templeton Global Equity Group, afirma que, si bien las preocupaciones de los inversores son razonables, hay razones para ser optimistas ante este panorama de cambio. Acompañe a Sweeting en un recorrido virtual por todo el mundo en el que le presentará los factores, tanto favorables como adversos, que cree que pueden influir en el desempeño de las acciones de cara al futuro.

Cindy Sweeting

Cindy Sweeting

Cindy L. Sweeting, CFA
Directora de gestión de carteras
Templeton Global Equity Group

Es probable que la continuidad de la recuperación de la renta variable a nivel mundial y de la creciente confianza en el poder de las ganancias previstas de las acciones de valor más sensibles desde el punto de vista económico dependa de la persistencia del aumento del crecimiento económico mundial y, en consecuencia, de la mejora de las perspectivas de ganancias y márgenes de beneficios.

Asimismo, es probable que dependa de una transferencia satisfactoria del bastón de mando desde un mundo donde la adopción de medidas monetarias extraordinarias ha sido la principal política (si no la única) para apuntalar los intentos de reactivar la economía mundial y sacarla del limbo de apalancamiento excesivo, bajas inversiones, crecimiento reducido y baja productividad en el que lleva un tiempo inmersa.

Como se observó en 2016, la represión de los tipos de interés a cero y a valores negativos ha tenido cierta relevancia y consecuencias adversas no intencionadas que podrían haber acentuado una actitud deflacionaria, lo cual ha dado lugar al aumento de los ahorros y la reducción de los gastos por parte de consumidores y empresas. Además, ha perjudicado al sector financiero en general y al sector bancario en particular, al dañar su rentabilidad, así como su capacidad y su disposición para crear crédito.

En este contexto, podemos entender el entusiasmo del mercado ante la adopción de medidas alentadoras en materia de política fiscal, la reforma tributaria favorable al crecimiento y la recuperación de la normalidad en relación con los tipos de interés, lo cual, desde nuestro punto de vista, mejora la confianza empresarial y da lugar al aumento de las inversiones.

Consideramos que el aumento del gasto en inversiones, a su vez, podría respaldar mejor las perspectivas económicas mundiales a largo plazo, mejorar la baja producitividad y reforzar tanto las ganancias empresariales como las valoraciones de la renta variable. Este cambio de régimen supone un verdadero desafío, pero, hasta ahora, el mercado parece mostrarse entusiasmado ante las perspectivas.

En Estados Unidos, es probable que el desempeño del mercado de cara al futuro dependa de las políticas favorables al crecimiento anunciadas por el presidente Donald Trump, que están empezando a aplicarse. Estas políticas abarcan la reducción de los impuestos empresariales y la puesta en marcha de una reforma fiscal general, el gasto en infraestructura, la introducción de incentivos para la inversión y el desmantelamiento de determinadas medidas, así como la normalización gradual de los tipos de interés desde sus valores actuales, que todavía son bajos. Sin embargo, creemos que todo ello debería ocurrir sin la aplicación de políticas proteccionistas perjudiciales, que podrían mermar el crecimiento y acarrear represalias.

La valoración de las acciones estadounidenses no es barata y el mercado ha avisado en repetidas ocasiones de que las políticas de reactivación y favorables al crecimiento están a la vuelta de la esquina. Por ello, se puede esperar una paralización del nivel de optimismo del mercado.

China: la solución del problema de la deuda

En el plano internacional, China, a nuestro modo de ver, debe adoptar medidas para afrontar sus problemas de deuda empresarial antes de que se conviertan en una carga demasiado pesada para el crecimiento sostenible en la segunda economía más grande del mundo. Muchos inversores son conscientes ahora de las dimensiones de la deuda de China, que nosotros veníamos observando y analizando desde hace algún tiempo, así como de los problemas en que ha derivado.

Entre estos se incluye el exceso de construcción del sector inmobiliario y el exceso de propiedades sin vender, sobre todo en ciudades de menor nivel, así como el exceso de capacidad en sectores conexos, tales como los del acero, el cemento y el carbón.

La combinación de los grandes volúmenes de endeudamiento con el descenso de los beneficios y el flujo de caja dio lugar a unas cargas de deuda excesivas. Esto ha quedado patente sobre todo entre las empresas estatales que se beneficiaban de un acceso preferente a garantías gubernamentales implícitas y de financiación, que redujeron su coste de endeudamiento e incentivaron la continuación del aumento del apalancamiento.

Como la generación de crédito en China se produce casi de forma exclusiva a través del sector bancario, que está en gran medida controlado por el Estado, este sector asume la carga del problema de los préstamos fallidos que sigue creando.

Está claro que la solución no es sencilla ni está exenta de dificultades. Hasta ahora, el gobierno de China le ha dado prioridad al crecimiento y a los trabajos por encima de las reformas estructurales con el objetivo de reajustar el apalancamiento, limitar las vulnerabilidades en el sector financiero y orientar la economía hacia vías de crecimiento más lentas, pero mucho más sostenibles a medio y más largo plazo. Mientras tanto, los mercados mantendrán la atención centrada en la capacidad del gobierno para contener el nivel decreciente de reservas de divisas con medidas de control de capitales en los flujos de salida y para equilibrar esto con su necesidad de utilizar esas reservas para controlar y afianzar la depreciación de la moneda. Por el momento, China ha sido capaz de gestionar una disminución controlada del renminbi en lugar de afrontar una bajada pronunciada y caótica.

Al conocer cada vez mejor los problemas de China, creemos que, a nivel de las acciones, el valor se encuentra principalmente en lo que consideramos empresas con acciones H baratas (aquellas que tienen domicilio en China continental, pero operan en la Bolsa de Valores de Hong Kong u otras divisas) que se concentran en industrias en expansión orientadas al consumidor. Hemos evitado en gran medida el opaco y vulnerable sector bancario, las empresas estatales y el complejo industrial con oferta excedentaria.

Europa: ¿las ganancias cobran más importancia que las elecciones?

Según nuestro criterio, en Europa las ganancias, y no las elecciones, podrían ser el motor clave para de la renta variable de aquí en adelante. Tras haber estado estancados durante varios años, creemos que las ganancias y los márgenes de beneficios están en condiciones de mejorar. En concreto, consideramos que las empresas en Europa parecen estar bien posicionadas para beneficiarse de una reactivación de la economía a nivel mundial, dado su elevado apalancamiento operativo, la relativa debilidad de la moneda, los márgenes y rentabilidad, que se encuentran por debajo de la tendencia, y unas valoraciones con un punto de partida bajo.

Dicho esto, el contexto político y geopolítico no dejará respirar a la Unión Europea (UE) y parece probable que el proyecto del euro se someta a pruebas. En el año que tenemos por delante se celebrarán negociaciones delicadas en relación con la salida del Reino Unido de la Unión Europea (el brexit), las necesidades relacionadas con la deuda griega y la resolución sobre los préstamos fallidos de Italia, así como las actuales preocupaciones sobre el terrorismo, la migración y las quebradizas relaciones con Turquía y Rusia.

Todo esto coincide con un calendario electoral muy apretado en el núcleo y el sur de Europa, que podría causar perturbaciones en los mercados. Una victoria de Marine Le Pen en Francia es probablemente el mayor riesgo que podría afrontar Europa este año. Aunque creemos que hay pocas probabilidades de que se produzca este resultado, tal y como lo cree el consenso actual, no podemos dejar de recordar que también partíamos del consenso de que no se produjese el brexit y de que Donald Trump no ganara las elecciones presidenciales en EE. UU.

Aunque los riesgos políticos son reales, creemos que los resultados definitivos podrían ser más benignos que las estimaciones de precios del mercado en la actualidad. Pero esperamos, sobre una base realista, que las primas de riesgo de la renta variable sigan siendo elevadas hasta que las elecciones alemanas y francesas hayan pasado.

Durante el 2016, los indicadores económicos en Europa mejoraron de forma constante sin mucha algarabía y el Banco Central Europeo ha avanzado hacia un mecanismo de protección mucho más creíble para el sistema bancario y financiero. Mientras que la perspectiva económica sigue dependiendo en gran medida de lo que haga el resto del mundo, creemos que el crecimiento actual en Europa es verdaderamente aceptable, el crecimiento de los préstamos es positivo, la inflación está repuntando, la austeridad fiscal se ha reducido para dar paso a estímulos modestos y la región descansa sobre una base económica bastante sólida. En resumen, el contexto económico de Europa es perceptiblemente diferente del que se vivía a principios de 2016, cuando imperaba el miedo deflacionario.

Mercados emergentes: un posible cambio de rumbo

En general, en los mercados emergentes seguimos seleccionando acciones de manera individualizada. Mientras que la fortaleza del dólar ha estado actuando como viento de proa y el mercado mundial ha estado aletargado, han mejorado los fundamentos a medio plazo junto con la economía china, y se ha producido una recuperación de los precios de las materias primas, por lo que creemos que las valoraciones son relativamente atractivas.

Por otra parte, el reciente cambio en el control político de Estados Unidos ha producido, sin lugar a dudas, un aumento del riesgo de cambios en las políticas comerciales. En particular, dada la gran dependencia comercial de Asia y su considerable participación en las cadenas de suministros regionales y mundiales, probablemente esta sea una de las regiones más afectadas, puesto que representa un importante porcentaje del déficit de la balanza de mercancías de EE. UU. Por lo tanto, es necesario que los inversores sean conscientes de las posibles consecuencias de cualquier cambio en la política comercial de EE. UU. en Asia y, posteriormente, de la posible respuesta de los responsables de formular políticas en Asia y, en particular, en China.

Aunque hacer pronósticos es un buen entretenimiento, la realidad es que no disponemos de un mapa ideal (ni siquiera uno bueno) de lo que podría ocurrir en el frente político. Podrían pasar cosas que cambiaran de manera radical el rumbo de los acontecimientos, ya que nos encontramos en un entorno en que los políticos y el electorado están tomando decisiones, el panorama está cambiando y los mercados ya han reaccionado en previsión de políticas favorables a la reactivación y el crecimiento.

Si no se materializa un impulso del crecimiento motivado por las políticas, los mercados, que han reaccionado ante la posibilidad de un cambio real, podrían retroceder igual de rápido. En este contexto de incertidumbre sobre qué nuevas políticas se pondrán en marcha exactamente y a qué calendario se ajustarán, pensamos seguir concentrando una buena parte de nuestra atención en las piezas clave de la valoración y en un análisis realista sobre las posibles consecuencias de las políticas.

El mayor riesgo del año que tenemos por delante (y siempre hay riesgos) podría ser la anticipación de un gran número de buenas noticias y su estimación en los precios. Sin embargo, la principal oportunidad reside en que, si nuestra valoración del crecimiento de las ganancias como mejor de lo previsto es correcta (un crecimiento de las ganancias que ha sido difícil de encontrar en muchas regiones y sectores durante varios años), esto podría constituir el resultado real positivo que impulse las acciones de valor y, además, el mercado general a medida que avanza el 2017.

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¿Cuáles son los riesgos?

 

Todas las inversiones conllevan riesgo, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede tanto subir como bajar y los inversores podrían no recuperar todo el capital invertido. La inversión en títulos extranjeros conlleva riesgos especiales, entre ellos el riesgo de fluctuaciones cambiarias, de inestabilidad económica y de acontecimientos políticos adversos. Las inversiones en mercados emergentes entrañan riesgos más altos relacionados con esos mismos factores. En la medida en que la cartera se concentre en países, regiones, industrias, sectores o tipos de inversión específicos en cada momento, puede estar expuesta a riesgos mayores por sucesos adversos acaecidos en esas áreas concretas en comparación con otra cartera que invierta en una variedad más amplia de países, regiones, industrias, sectores o inversiones.