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Renta fija

Comercio e impuestos en un mundo con fronteras

«Una reforma del impuesto de sociedades [estadounidense] efectiva contribuiría en gran medida a promover los incentivos para la inversión real a largo plazo. Puesto que se ha identificado la debilidad de la inversión como un posible freno al crecimiento de la productividad desde la crisis financiera mundial, este cambio en los incentivos podría tener beneficios importantes de larga duración.» Michael Hasenstab, 12 de mayo de 2017.

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En la última edición de «Global Macro Shifts», el equipo de Templeton Global Macro examina la potencial reforma del impuesto de sociedades en EE. UU. y las posibles repercusiones del impuesto de ajuste en frontera. El equipo analiza cómo funcionaría un ajuste fiscal en frontera, su posible efecto sobre los precios y los tipos de cambio, sus consecuencias en la perspectiva macroeconómica a largo plazo, su repercusión sobre los distintos sectores domésticos y flujos comerciales, así como las potenciales ramificaciones para las relaciones comerciales internacionales.

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Michael Hasenstab, Ph.D.
Vicepresidente ejecutivo, gestor de cartera
Director de inversión
Templeton Global Macro

Los dos objetivos económicos principales de la nueva Administración estadounidense son la promoción del crecimiento y la reanimación de la fabricación nacional. Si bien hay muchos aspectos diferentes en el programa de reforma, gran parte de la controversia se ha centrado en el plan de reforma del impuesto de sociedades respaldado por el Partido Republicano, que pretende vincular estos dos objetivos de la Administración. En la teoría, promovería el crecimiento al reducir el tipo impositivo del impuesto de sociedades y fomentaría la fabricación nacional al desalentar las importaciones.

Mientras que la necesidad de reducir el tipo del impuesto de sociedades establecido en la legislación suscita poco debate, la introducción de un «ajuste en frontera» centrado en las importaciones ha causado muchas más divisiones. Cabría señalar que es posible que alguna forma de impuesto de ajuste en frontera se presente con una etiqueta diferente, como «impuesto recíproco». Dado que un impuesto de ajuste en frontera generaría importantes ingresos, contribuiría a compensar los tipos legales sustancialmente inferiores, lo cual prepararía el terreno para una ambiciosa reforma fiscal. Está claro que, teniendo en cuenta su repercusión sobre las exportaciones e importaciones, este impuesto también podría tener amplias consecuencias comerciales. Suponiendo que las tensiones comerciales se mantengan bajo control, probablemente el mayor impacto procedería de la mejora en el entorno empresarial, lo cual debería alentar la inversión y dar lugar a un crecimiento más rápido de la productividad y una aceleración de las actividades económicas.

Cómo funcionaría el impuesto de ajuste en frontera

En el nuevo impuesto de sociedades propuesto en el plan de reforma del Partido Republicano, el ajuste en frontera funcionaría de la siguiente forma:

  • los ingresos procedentes de las exportaciones se excluirían de la base imponible del impuesto de sociedades.
  • El coste de los factores de producción domésticos se sustraería de la base imponible, a diferencia de los factores de producción importados.

En términos generales, la reforma supondría pasar de un sistema mundial a un sistema territorial, que se basaría en dónde se produce el consumo en lugar de dónde tiene lugar la producción; de un sistema que permite la deducción de intereses a otro que ignora en gran medida los flujos financieros, y de un sistema basado en los impuestos sobre los ingresos a uno basado en los impuestos sobre el consumo. Mientras que el ajuste en frontera sería una nueva característica del sistema fiscal estadounidense, la mayoría de los países ya lo tienen, bajo la forma de impuesto sobre el valor añadido (IVA), un impuesto sobre el consumo que tiene un componente de ajuste en frontera. En términos de repercusión económica, un impuesto de ajuste en frontera equivaldría a adoptar un IVA al tiempo que se eliminan los impuestos sobre las nóminas.

Por qué el impuesto de ajuste en frontera genera controversias

  • Políticamente conflictivo: Todas las reformas fiscales generan ganadores y perdedores, pero la cuestión del ajuste en frontera sube las apuestas para los sectores de la exportación y la importación (como ilustran las fuertes medidas de presión).
  • Repercusiones económicas inciertas: El ajuste económico podría ser perjudicial para los precios, los beneficios, las cadenas de suministro, los flujos comerciales y los tipos de cambio. Sin embargo, nos gustaría señalar que todas las demás economías avanzadas han sobrevidido ya a la implantación de impuestos sobre el consumo con ajustes de frontera, y se han adaptado a ello.
  • Cumplimiento con la OMC: En la actualidad, la Organización Mundial del Comercio (OMC) permite ajustes en frontera para los impuestos indirectos, pero no para los impuestos directos. Por lo tanto, podría parecer que el impuesto de sociedades con ajuste en frontera infringe las normas de las OMC, lo cual podría desencadenar quejas y medidas de represalia. Sin embargo, como se ha indicado más arriba, la propuesta del Partido Republicano equivaldría exactamente a un IVA, que la OMC sí permite, más la eliminación del impuesto sobre las nóminas, una decisión fiscal puramente doméstica sobre la cual la OMC no tendría jurisdicción. Así, las objeciones de la OMC no contarían con una base económica defendible.

Consecuencias en los tipos de cambio y en los precios

La teoría económica nos dice que un impuesto de ajuste en frontera, como el IVA, no debería tener consecuencias a largo plazo sobre los flujos comerciales. La balanza comercial, por definición, es igual al equilibrio entre el ahorro y la inversión de un país. Al tiempo que el IVA, como impuesto sobre el consumo, fomentaría el ahorro, también fomentaría la inversión. El mismo argumento se aplica a la propuesta de impuesto de ajuste en frontera. En teoría, el efecto neto a largo plazo sobre el equilibro entre ahorro e inversión será neutro, y el tipo de cambio se apreciará en la medida necesaria para compensar la reducción de la competitividad de las importaciones (y aumento de la competitividad de las exportaciones) que produzca el impuesto de ajuste en frontera. A largo plazo, el tipo de cambio del dólar estadounidense (USD) debería apreciarse para compensar la repercusión del impuesto sobre la competitividad. Sin embargo, a corto y medio plazo, el ajuste probablemente sea solo parcial; este ajuste parcial del tipo de cambio daría lugar a un aumento del precio de los productos importados, junto con un incremento temporal de la inflación que, según nuestras estimaciones, podría ser de un punto porcentual aproximadamente.

Incidencia en los sectores domésticos y los flujos comerciales

Tras la respuesta inmediata de los precios, se ajustarán la producción doméstica y los patrones comerciales a medida que las empresas responden al nuevo impuesto y entorno competitivo. Si bien el beneficio derivado de un tipo impositivo legal más bajo para las sociedades sería en gran medida compartido, el impuesto de ajuste en frontera tendría un efecto diferente en los distintos sectores e industrias:

  • los beneficios de los importadores estadounidenses disminuirían, al contrario de lo que ocurriría con algunos exportadores y empresas que compiten con las importaciones, que se verían beneficiados.
  • Los competidores extranjeros probablemente reducirían los precios antes de impuestos y aceptarían beneficios en cierta medida inferiores para mantener su cuota en el mercado estadounidense.
  • Probablemente se producirían alteraciones inmediatas en las cadenas de suministro (especialmente con las transacciones multifronterizas), puesto que las empresas estadounidenses intentarían sustituir, en la medida de lo posible, los factores de producción importados por los domésticos.
  • El efecto sobre la valoración en activos denominados en dólar estadounidense y divisas extranjeras perjudicaría a los americanos con activos extranjeros o a los extranjeros con deuda denominada en dólares.

La repercusión real en el resultado neto de una empresa dependerá de muchos factores y variará enormemente según el sector. La tabla que figura a continuación muestra la reducción neta de los impuestos como un porcentaje del rendimiento bruto del sector con respecto al tamaño del sector como referencia, suponiendo que se aplica un impuesto de ajuste en frontera del 20% con una reducción del impuesto de sociedades del 15%.[1] En nuestro análisis, las categorías de productos relativamente pequeñas, tales como ropa, cuero y similares, así como las fábricas textiles y de productos textiles, son las más perjudicadas. Además, los vehículos a motor y los comerciantes de piezas, al igual que los de productos informáticos y electrónicos (ambas categorías más grandes que la anterior) se encuentran entre los más perjudicados en términos de efectos inmediatos de la reforma.[2] Por otra parte, otros sectores como los equipos de transporte (entre ellos, las aeronaves) y los productos químicos saldrían beneficiados. En otros casos, la historia es más compleja. Por ejemplo, las empresas de extracción de gas y petróleo se benefician, al contrario que los productores de petróleo y productos del carbón, lo cual es un reflejo de las tensiones entre las refinadoras y los productores de petróleo de esquisto.

El impacto macroeconómico a largo plazo

En cuanto cambio crucial en el sistema tributario de EE. UU., la reforma fiscal tendría una repercusión macroeconómica importante a largo plazo. En general, la reforma fiscal tiene diversos atributos positivos que podrían mejorar el entorno empresarial, fomentando la productividad, la competitividad y el crecimiento:

  • Impuestos más bajos: Una reforma fiscal ambiciosa generaría una reducción importante en el tipo impositivo del impuesto de sociedades establecido en la legislación. El impuesto sobre la renta personal también podría reducirse.
  • Mayor eficiencia: Para tener éxito, es igual de importante que la reforma simplifique y mejore la eficiencia del sistema tributario estadounidense, a menudo considerado muy complejo e ineficiente.
  • Repatriación: Un sistema territorial disminuiría los incentivos de mantener los beneficios en el extranjero. Un tipo impositivo bajo probablemente aliente el retorno de los beneficios acumulados no sujetos a impuestos y mantenidos en el extranjero, lo cual podría fomentar la actividad doméstica. También se ha sugerido que los impuestos que deben pagarse en relación con los beneficios repatriados podrían compensarse con créditos fiscales concebidos para incentivar la inversión en proyectos de infraestructura.

Si bien la economía estadounidense está preparada para una recuperación cíclica de la inversión, una reforma efectiva del impuesto de sociedades contribuiría en gran medida a promover los incentivos para la inversión real a largo plazo. Puesto que se ha identificado la debilidad de la inversión como un posible freno al crecimiento de la productividad desde la crisis financiera mundial, este cambio en los incentivos podría tener beneficios importantes de larga duración.

Conclusión

La implantación de un impuesto de ajuste en frontera debería impulsar la competitividad de las empresas estadounidenses, eliminar los incentivos que existen en la actualidad para mantener los beneficios en el extranjero y recaudar los ingresos necesarios para financiar una reducción importante del tipo impositivo legal del impuesto sobre sociedades (actualmente, el más alto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Además, sería equivalente a adoptar un IVA, que ya tienen la mayoría de los socios comerciales de EE. UU. y, por lo tanto, nivelaría el terreno de juego. Sin embargo, los socios comerciales probablemente reclamarían ante la OMC y pondrían en marcha medidas de represalia, aunque consideramos que el riesgo de que se produzcan guerras comerciales generalizadas es limitado.

Esperamos que el USD se aprecie, pero no lo suficiente epara compensar completamente el efecto del impuesto de ajuste en frontera sobre la competitividad de las importaciones y exportaciones. Como consecuencia, los precios más elevados de las importaciones provocarían un aumento temporal de la inflación, que según nuestras estimaciones se situaría en torno a un punto porcentual; algunas empresas estadounidenses que compiten por las importaciones tendrían la oportunidad de ganar más cuota de mercado mediante la sustitución de importaciones, aunque el alcance de su éxito dependería de las ganancias de productividad e inversión; los exportadores saldrían beneficiados, mientras que los importadores (entre ellos los grandes minoristas y las refinerías) se verían perjudicados. No obstante, dando por hecho que las tensiones comerciales se mantendrían bajo control, creemos que el ajuste de las políticas mejoraría el entorno empresarial global, fomentaría la inversión y aceleraría la actividad económica.

Para obtener un análisis más detallado sobre este tema, lea la versión completa de «Global Macro Shifts», un informe basado en la investigación sobre las economías mundiales que contiene el análisis y las opiniones de Dr. Michael Hasenstab y de altos miembros de Templeton Global Macro. Dr. Hasenstab y su equipo gestionan las estrategias de renta fija global de Templeton, incluida la asociada a renta fija flexible, divisas y macro global. Este equipo económico, formado en algunas de las universidades más destacadas del mundo, integra el análisis macroeconómico global con el análisis minucioso de países para poder identificar desequilibrios estructurales que se traduzcan en oportunidades de inversión.

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¿Cuáles son los riesgos?

Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede tanto subir como bajar y los inversores podrían no recuperar todo el capital invertido. La inversión en el extranjero entraña riesgos especiales, entre ellos el riesgo de fluctuaciones cambiarias, de inestabilidad económica y de acontecimientos políticos adversos. Las inversiones en mercados emergentes, de los cuales los mercados fronterizos constituyen un subgrupo, entrañan riesgos más altos relacionados con los mismos factores, aparte de los asociados a su tamaño relativamente pequeño, su menor liquidez y la falta de estructuras jurídicas, políticas, empresariales y sociales consolidadas para respaldar los mercados financieros. Debido a que estas estructuras suelen estar aún menos desarrolladas en mercados fronterizos, así como a otros factores, entre ellos el mayor potencial de sufrir una volatilidad de precios extrema, la falta de liquidez, barreras al comercio y controles de cambio, los riesgos asociados a mercados emergentes se ven acentuados en mercados fronterizos. Los precios de los bonos generalmente varían en sentido opuesto a los tipos de interés. Por lo tanto, la cartera puede verse depreciada durante el proceso en que los bonos mantenidos en ella ajustan sus precios al aumento de los tipos de interés.

[1] Por supuesto, la ganancia o pérdida neta real en todos los sectores dependerá de si la reforma fiscal del Partido Republicano termina por ser neutral con respecto a los ingresos.

[2] En unos pocos sectores, como la ropa y los automóviles, el aumento previsto de los impuestos que deben pagarse (incluso después de incluir la reducción del impuesto de sociedades) representaría una fracción considerable de los beneficios generales.