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Mercados emergentes

¿Cómo influyó la crisis financiera asiática en la remodelación de los mercados emergentes?

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Hace veinte años, el mundo estaba a punto de sumergirse en la crisis financiera asiática. En este artículo, el Director de inversión de Templeton Global Macro, Michael Hasenstab, analiza cómo ha afectado a los mercados emergentes en general la respuesta de los encargados locales de la formulación de políticas en las dos décadas siguientes a dicha crisis. Asimismo, explica por qué considera que algunos de los mercados de divisas locales más rechazados representan en la actualidad las oportunidades más atractivas a nuestro alcance.

Este mes se cumplen 20 años del comienzo de la crisis financiera asiática, que tuvo consecuencias persistentes hasta bien entrado el 1998 y proyectó una gran sombra en muchas de las economías de la región durante varios años. Desde aquel momento, las lecciones extraídas de esa crisis han desempeñado un papel fundamental en la remodelación general de los mercados emergentes, en particular en Asia, pero también en el resto del mundo.

Yo estaba viviendo en Asia durante el punto álgido de la crisis y observé de primera mano el efecto devastador que produjo en las economías locales. Países como Indonesia, Corea del Sur, Tailandia, Malasia y Filipinas resultaron muy afectados por la depreciación masiva de sus monedas, lo cual magnificó con gran rapidez sus vulnerabilidades externas.

Ahora, dos décadas más tarde, varios países han consagrado muchos esfuerzos al desarrollo de su resiliencia a las perturbaciones externas. Muchos de los encargados actuales de la formulación de políticas que sufrieron la crisis financiera asiática y aprendieron de ella han estado trabajando para minimizar las posibilidades de que se repita.

Algunos de estos países han dedicado años a aumentar su colchón de reservas externas, a crear un superávit o aproximarse al equilibrio en su balanza de pagos por cuenta corriente, a mejorar sus cuentas tributarias y reducir su pasivo en dólares de EE. UU. recurriendo a fuentes de financiación nacionales. Estos ajustes han tenido profundas consecuencias en sus economías; hoy en día, existe un subconjunto de mercados emergentes que ha experimentado un crecimiento más pronunciado y una balanza más sana que la de muchas economías desarrolladas.

Creemos que hay diversas oportunidades de inversión infravaloradas en los mercados de divisas locales, en particular en los países que aprendieron directamente de las lecciones extraídas de la crisis financiera asiática y trabajaron durante decenios para fortificar sus economías frente a las perturbaciones futuras.

Una era de resiliencia económica en Indonesia

Indonesia es un buen ejemplo de un país que ha reducido activamente sus dependencias externas desde la crisis financiera asiática. Tras sufrir las devastadoras consecuencias de la crisis, Indonesia puso en marcha un ambicioso programa de reformas estructurales que pretendía fortalecer su economía, equilibrar sus motores de crecimiento y acelerar el desarrollo doméstico. Estas reformas estructurales continuas han fortalecido la economía subyacente y situado al país en una situación más favorable para evitar las perturbaciones externas.

Pero no se trata de una mera especulación sobre si esas reformas estructurales han funcionado, las perturbaciones reales exógenas de la última década las han sometido a pruebas de manera activa. En 2008, la crisis financiera global agitó las economías de todo el mundo. Sin embargo, Indonesia tenía mucho menos pasivo externo y una economía más equilibrada y diversificada a nivel interno que en 1997. Como consecuencia, no se repitió la crisis financiera asiática en Indonesia esta vez, a pesar de depreciación de las divisas en un entorno risk-off en los mercados emergentes.

Recientemente, Indonesia demostró que podría gestionar un fuerte declive en los precios de las materias primas, como el colapso de los precios del petróleo en el cuarto trimestre de 2014 y su intensificación continuada hasta principios de 2016. De manera simultánea al importante declive de los precios del petróleo, surgió el miedo de los mercados a una contracción de la economía de China a mediados de 2015, a medida que se moderaba su tasa de crecimiento. El colapso de los precios del petróleo, junto con los miedos sobre China, dio lugar al abandono de los mercados emergentes por parte de los inversores, lo cual produjo amplias depreciaciones de las divisas en toda la clase de activos.

Sin embargo, la economía de Indonesia ha conservado su resiliencia en el transcurso de estos acontecimientos, y obtuvo una media de crecimiento del producto interior bruto interanual próxima al 5%.1 Hace veinte años, habría sido difícil para países como Indonesia soportar perturbaciones de los precios de las materias primas, de los tipos de cambio y perturbaciones comerciales al mismo tiempo. Pero hoy en día, muchos países han reducido en gran medida estas vulnerabilidades externas. Observamos un valor muy convincente en el mercado de divisas local de Indonesia, y las perspectivas a más largo plazo siguen siendo prometedoras, en nuestra opinión.

Varios mercados emergentes han ampliado sus mercados interiores   

Una de las medidas más importantes que han adoptado muchos mercados emergentes en la última década ha sido la ampliación de sus mercados financieros interiores.

En el pasado, la ausencia de una base sólida de inversores nacionales a menudo amplificaba las consecuencias de la volatilidad financiera. Por el contrario, en la actualidad hay muchos más inversores institucionales nacionales en los mercados interiores, que a menudo actúan como una fuerza estabilizadora cuando se produce un colapso de los precios de los activos y ellos intervienen comprando activos en un momento en que los inversores extranjeros podrían huir de ellos.

En general, la transición hacia la financiación doméstica ha logrado mejorar la resiliencia financiera en muchos países. Se han adoptado medidas adicionales, entre ellas:

  • el mantenimiento de la flexibilidad de los tipos de cambio, que ha permitido aplicar ajustes rápidos ante las perturbaciones exógenas;
  • la conservación de reservas importantes de moneda extranjera;
  • la aplicación de políticas fiscales prudentes durante un amplio período de tiempo, lo cual reduce las vulnerabilidades inmediatas y, a la vez, deja margen para que los elementos que actúan como estabilizadores tributarios sean de ayuda en las perturbaciones de los colchones;
  • el apoyo de una combinación equilibrada de políticas macro, con bancos centrales independientes y creíbles que se encuentran en una situación más favorable para mantener la inflación anclada mientras respaldan el crecimiento de manera coordinada con la política fiscal;
  • el refuerzo de los balances, en particular en el nivel gubernamental y financiero, aunque en algunos países, por el contrario, las empresas han aumentado los niveles de deuda;
  • y el desarrollo de sectores bancarios fuertes y estables que operan en entornos mejor regulados.

En general, varios mercados emergentes de Asia y de todo el mundo han reducido en gran medida su dependencia a la financiación externa y reforzado su estabilidad financiera global; creemos que hay un futuro prometedor para varios de estos países. Si bien la crisis financiera asiática tuvo consecuencias nefastas hace 20 años, las lecciones aprendidas de aquella crisis han servido para orientar a muchos países a la hora de encontrar soluciones mejores hoy en día.

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¿Cuáles son los riesgos?

Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede tanto subir como bajar y los inversores podrían no recuperar todo el capital invertido. La inversión en el extranjero entraña riesgos especiales, entre ellos el riesgo de fluctuaciones cambiarias, de inestabilidad económica y de acontecimientos políticos adversos. Las inversiones en mercados emergentes, de los cuales los mercados fronterizos constituyen un subgrupo, implican riesgos más altos relacionados con los mismos factores, aparte de los asociados a su tamaño relativamente más pequeño, su menor liquidez y la falta de estructuras jurídicas, políticas, empresariales y sociales consolidadas para respaldar los mercados de valores. Debido a que estas estructuras suelen estar aún menos desarrolladas en mercados fronterizos, así como a otros factores, entre ellos el mayor potencial de sufrir una volatilidad de precios extrema, la falta de liquidez, barreras al comercio y controles de cambio, los riesgos asociados a mercados emergentes se ven acentuados en mercados fronterizos. Los precios de los bonos generalmente varían en sentido opuesto a los tipos de interés. Por lo tanto, la cartera puede verse depreciada durante el proceso en que los bonos mantenidos en ella ajustan sus precios al aumento de los tipos de interés.