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Renta fija

Por qué un ajuste del BCE podría dar lugar a un cambio en la filosofía del mercado de renta fija

David Zahn explica cómo cree que reaccionarán los mercados una vez se anuncie el ajuste y cómo podría dicho anuncio dar lugar a un cambio en la filosofía del mercado de renta fija.

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Se ha especulado mucho sobre la posibilidad de que el Banco Central Europeo hubiese utilizado la reunión de septiembre del Consejo de Gobierno para anunciar el comienzo de la reducción de su programa de expansión cuantitativa. No obstante, no se produjo ninguna confirmación al respecto, de modo que el foco de atención pasa a la reunión del 26 de octubre. A continuación, David Zahn, director de Renta Fija Europea en Franklin Templeton Fixed Income Group, explica cómo cree que reaccionarán los mercados una vez se anuncie el ajuste y cómo podría dicho anuncio dar lugar a un cambio en la filosofía del mercado de renta fija.

 

Los mercados se mantuvieron en vilo antes de la reunión de septiembre del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE). Estaban inquietos por saber si el presidente del BCE, Mario Draghi, confirmaba lo que ya esperaban la mayor parte de los observadores, entre ellos nosotros mismos: el programa de expansión cuantitativa (QE) de la eurozona empezaría a reducirse en 2018.

Finalmente, no se formularon directrices específicas sobre la reducción del programa, lo cual nos lleva a pensar que se realizará un anuncio al respecto en la reunión del 26 de octubre. Tras esa fecha, solo hay planificada una reunión más antes de la finalización prevista del programa de QE, y la tendencia general del BCE ha sido anunciar sus intenciones con bastante antelación.

En líneas generales, esperamos que los mercados de renta fija permanezcan bastante tranquilos con este resultado.

Sabemos que la reducción acabará por producirse, pero todavía desconocemos su magnitud y cronograma, de modo que, ante la falta de información detallada, no esperamos que la situación de los bonos varíe en gran medida como consecuencia de la reunión del jueves.

Si bien consideramos que convendría confirmar que la reducción se pondrá en marcha en 2018 antes de que comience, pues los mercados están preparados para ello, en realidad no hay motivo alguno para que el BCE se apresure a anunciar sus planes de ajuste.

El crecimiento de la eurozona ha logrado un impulso

En nuestra opinión, la economía de la eurozona está obteniendo muy buenos resultados. El crecimiento económico se encuentra por encima del 2%, el euro ha regresado a niveles razonables y se ha generado un impulso tras la eurozona que, desde nuestro punto de vista, hace que su trayectoria sea sostenible.

El crecimiento económico de la eurozona se basa sobre todo en el consumo interno, que tradicionalmente ha resultado más duradero que el crecimiento de las exportaciones. Así, la eurozona no depende demasiado del nivel de su divisa para impulsar un crecimiento marginal de las exportaciones. De este modo, se consigue una recuperación firme, desde nuestro punto de vista.

La reducción del número de bonos disponibles para su compra es otro factor relevante que consideramos que debería llevar al BCE a dar el pistoletazo de salida al ajuste, ya que no está permitido que el Banco Central posea más de un tercio de ninguna emisión.

El objetivo de inflación permanece fuera de alcance

Por otra parte, nos encontramos con el fracaso del BCE a la hora de lograr su objetivo de mantener la inflación por debajo del 2%.

Si bien algunos analistas pueden cuestionarse si el BCE debería comenzar sus planes de ajuste cuando todavía no se ve capaz de lograr su objetivo de inflación dentro del plazo previsto, yo diría que eso es justo lo que debe hacer.

Sus otros planes están funcionando. La reducción no implica que el Banco Central tenga que subir los tipos de interés en el futuro próximo. De hecho, no creemos que el presidente del BCE, Mario Draghi, suba los tipos de interés durante su mandato actual, que concluirá en 2019.

Sin embargo, consideramos que hay margen para reducir la política monetaria de «extremadamente flexible» a «muy flexible».

Es probable que la respuesta instintiva a un anuncio de ajuste sea moderada

Cuando el BCE anuncie sus intenciones de ajuste, esperamos ser testigos de una reacción instintiva de venta masiva, sobre todo en la periferia, donde el BCE ha sido un importante comprador.

Por otro lado, no prevemos que la venta masiva sea catártica, sino algo más modesto, probablemente acompañado por un ligero fortalecimiento del euro.

El anuncio del ajuste podría dar lugar a un cambio en la filosofía

Cuando se produzca la confirmación del BCE, una consecuencia más significativa podría consistir en un posible cambio en la filosofía actual del mercado de renta fija de comprar en medio de una venta masiva.

En la actualidad, cuando tiene lugar una venta masiva en los mercados de renta fija y la consecuente subida de las rentabilidades, afluyen los compradores, conscientes de que el BCE está ahí con un mandato de comprar 60 000 millones de euros al mes en bonos, y las rentabilidades bajan.

Sin embargo, si ese gran comprador no está ahí o si está claro que ellos van a desaparecer, la situación podría cambiar.

Las repercusiones podrían ser más amplias

Las repercusiones del anuncio del ajuste del BCE, cuando este se produzca, podrían extenderse fuera de la eurozona, ya que, en este momento, el BCE es un importante proveedor de liquidez en los mercados internacionales.

Además, es uno de los pocos bancos centrales que está aplicando un programa de QE de gran magnitud. Este hecho podría ejercer presión en otras zonas del mundo para que aumenten las rentabilidades de los bonos (a saber, en los Estados Unidos y el Reino Unido), pero, de nuevo, no de forma radical, en nuestra opinión.

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