Beyond Bulls & Bears

Perspectivas

Los efectos de la volatilidad en los mercados

Las fluctuaciones registradas en los mercados desde principios de febrero recordaron con crudeza a los inversores que la volatilidad puede repuntar en cualquier momento. En este artículo, Matthias Hoppe, vicepresidente sénior y gestor de cartera de Franklin Templeton Multi-Asset Solutions, examina los efectos de este brote de volatilidad y analiza las consecuencias para las inversiones en activos múltiples.

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Cuando, a principios de febrero de este año, los mercados despertaron de un largo período caracterizado por unos niveles de volatilidad extremadamente bajos, la repercusión en las acciones fue inmediata.

El índice S&P 500 se desplomó y, el 5 de febrero, el índice CBOE Volatility[1] (índice VIX), conocido coloquialmente como el «indicador del miedo», registró su mayor subida en un único día en términos porcentuales. No obstante, en nuestra opinión, debe considerarse que este dramático giro de los acontecimientos presenta factores subyacentes basados en los fundamentos y que no se trata simplemente de una caída técnica.

Los fundamentos económicos y empresariales siguen siendo favorables para las acciones

Sobre la base de nuestro análisis actual, seguimos percibiendo un crecimiento mundial sincronizado y unos fundamentos empresariales favorables. En Estados Unidos, por ejemplo, todavía no se ha percibido por completo en la práctica el efecto de la última bajada de impuestos aplicada, incluso a pesar de que ya haya podido reflejarse en las valoraciones del mercado a principios de este año.

Por otra parte, aunque los bancos centrales apuntan hacia un retroceso de las medidas de estímulo, consideramos que las condiciones financieras, en términos generales, siguen siendo positivas para la actividad económica y los activos de crecimiento como las acciones.

Los patrones de comportamiento profundamente arraigados son, en cierto modo, menos evidentes

En este momento, unas siete semanas después del repunte inicial de la volatilidad, nos parece como si los mercados se hubieran mostrado ligeramente lentos a la hora de aprovechar la oportunidad brindada por la caída. La reacción profundamente arraigada, casi automática, de comprar ante una caída todavía no ha conseguido que muchos mercados corrijan por completo el descenso de precios. Algunos índices se mantienen en un nivel próximo a los mínimos de febrero. Los bonos empresariales de alto rendimiento todavía se ven bajo presión.

Asimismo, la volatilidad continúa en un nivel algo superior al registrado en los últimos años. Esto no nos resulta demasiado sorprendente. De hecho, preveíamos que se produciría una normalización en algún momento, aunque no pudiéramos predecir el día exacto ni el catalizador del cambio.

Con este alejamiento de la política monetaria no convencional, aunque sea de manera gradual, probablemente los bancos centrales dejarán de ser una de las fuerzas que mantienen la volatilidad del mercado a niveles reducidos.

Persistencia de los peligros de las guerras comerciales y las repercusiones políticas

A lo largo del año pasado, parece que los mercados dejaron de obsesionarse tanto con el flujo regular de noticias geopolíticas. Es posible que todos nos hayamos insensibilizado. Este hecho podría explicar la falta de entusiasmo en los mercados ante las perspectivas de alivio de las tensiones mundiales (viene a la mente Corea del Norte) o ante cualquier avance en la formación del gobierno italiano.

Sin embargo, al menos por ahora, los mercados están prestando más atención a los riesgos asociados a una ampliación de las políticas proteccionistas de Estados Unidos y a una posible guerra comercial de mayor envergadura con China.

En Estados Unidos, el gobierno de Trump ha dejado claro que el comercio constituye una prioridad. Esperaremos a ver el alcance pleno de la respuesta de China a la última imposición de aranceles para las importaciones chinas de acero y aluminio, aunque, en general, consideramos que dichos aranceles no son graves. Y lo que es más importante: en los últimos años, China ha reducido su dependencia de Estados Unidos como destino de sus exportaciones, así que esperamos que la tendencia se mantenga.

Nuevos máximos en los mercados de valores y una volatilidad más elevada

Tras analizar el panorama económico, es posible, a nuestro juicio, que los mercados de valores registren nuevos máximos este año, aunque, al mismo tiempo, la volatilidad se mantendrá a unos niveles superiores a los que estábamos acostumbrados en los últimos años.

En vista del contexto económico favorable en el plano mundial, nos mostramos precavidamente optimistas respecto a las perspectivas de los activos de crecimiento. Incluso a pesar de la reciente volatilidad del mercado, las valoraciones de la renta variable basadas en las ratios precio/beneficios[2] de los mercados desarrollados nos parecen caras y se mantienen a un nivel elevado con relación a sus promedios históricos. No obstante, a menos que el interés fundamental de estos activos disminuya considerablemente, el posible rendimiento de las acciones resulta, según nuestro análisis, más atractivo que en el caso de los bonos soberanos de los mercados desarrollados.

Aun así, los incidentes ligados a la volatilidad que tuvieron lugar en los meses de febrero y marzo pueden repercutir de manera persistente en el posicionamiento de las carteras de una amplia variedad de inversores a largo plazo.

Cualquier ajuste a niveles superiores de la volatilidad futura puede inclinar la balanza dentro de las carteras de activos múltiples. De manera similar, el aumento de los rendimientos de los bonos puede generar una mayor demanda de los activos que se ajusten mejor al pasivo a más largo plazo. En este momento, seguimos centrando nuestra atención en las formas defensivas de protegernos contra la volatilidad y lograr crecimiento.

Los comentarios, las opiniones y los análisis presentados aquí tienen carácter meramente informativo, por lo que no deben interpretarse como un asesoramiento de inversión individual ni como una recomendación para invertir en un valor o adoptar cualquier estrategia de inversión. Debido a la celeridad con que pueden cambiar las condiciones económicas y de mercado, los comentarios, las opiniones y los análisis recogidos aquí son válidos solo en la fecha de su publicación y pueden variar sin previo aviso. Este artículo no pretende ser un análisis completo de cada hecho relevante en relación con cualquier país, región, mercado, sector, inversión o estrategia.

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¿Cuáles son los riesgos?

Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede tanto subir como bajar y los inversores podrían no recuperar todo el capital invertido.  Los precios de las acciones experimentan fluctuaciones, a veces rápidas y drásticas, debido a factores que afectan a empresas concretas, industrias o sectores específicos, o condiciones de mercado generales. Los precios de los bonos generalmente varían en sentido opuesto a los tipos de interés. Por lo tanto, la cartera puede verse depreciada durante el proceso en que los bonos mantenidos en ella ajustan sus precios al aumento de los tipos de interés. La inversión en el extranjero entraña riesgos especiales, entre ellos el riesgo de fluctuaciones cambiarias, de inestabilidad económica y de acontecimientos políticos adversos. Cualquier otro abandono de la Unión Europea, o la idea de que podría producirse dicho abandono, causaría más perturbaciones en el mercado a nivel mundial e introduciría más incertidumbre jurídica y normativa.

[1] El índice CBOE Market Volatility mide las expectativas del mercado sobre la volatilidad a corto plazo que transmiten los precios de las opciones del índice S&P 500. Los índices no están gestionados y no puede invertirse directamente en ellos. No incluyen comisiones, costes ni gastos de suscripción. La rentabilidad pasada no es un indicador ni una garantía de rendimientos futuros.

[2] La ratio PER es un múltiplo de valoración definido como el precio de mercado de las acciones dividido entre las ganancias anuales por acción.