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Perspectivas

Comienza la cuenta atrás para el Brexit

A falta de apenas un año para que el Reino Unido abandone de manera oficial la Unión Europea (UE), Dylan Ball, director de Estrategias de Renta Variable en Europa de Templeton Global Equity Group, y David Zahn, director de Renta Fija Europea de Franklin Templeton Fixed Income Group, opinan sobre los motivos que hacen del «pasaporte» de los servicios financieros en la UE una cuestión esencial, así como sobre el modo en que los países de la UE podrían utilizar el período de transición para lograr sus propios intereses.

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Una vez iniciada la cuenta atrás de un año hasta la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), prevemos que la necesidad de respuestas respecto al acuerdo de transición será más apremiante.

Mientras la gente desconozca las normas que se aplicarán, se seguirán posponiendo las decisiones relativas a la inversión, la contratación y el gasto en inmovilizado.

Actualmente, las valoraciones de numerosas acciones cotizadas británicas reflejan esta incertidumbre. Desde nuestro punto de vista, algunas valoraciones de acciones nacionales del país han sido interesantes durante cierto tiempo.

Consideramos que los precios deberían regresar a su valor medio, pero mantenemos una actitud realista, ya que no se puede afirmar simplemente que la cuestión es cuándo sucederá.

Por ejemplo, al no existir ninguna certeza acerca del modo en que el Reino Unido comerciará con otros países, no podemos estar seguros de sus perspectivas como Estado independiente al margen de la UE.

Sin embargo, en nuestra experiencia, las acciones suelen adelantarse a las situaciones de recuperación entre seis y nueve meses antes de la mejora de los fundamentos económicos. Por tanto, dado que disponemos de 12 meses hasta la salida, entendemos que estamos más cerca del fin del período de incertidumbre que del principio.

El pasaporte será fundamental

Una de las cuestiones de mayor relevancia que el Reino Unido y la Unión Europea deberán dilucidar es el futuro de lo que se conoce como «pasaporte» de los servicios financieros en la UE.

El pasaporte permite que las empresas de servicios financieros autorizadas y registradas en un país de la UE vendan sus productos directamente a clientes de cualquier otro país de la UE sin necesidad de disponer de ninguna o prácticamente ninguna autorización reguladora adicional.

Si la UE retirase los derechos de pasaporte a las aseguradoras y los bancos británicos, podrían producirse repercusiones drásticas, y no solo para el ingente sector de los servicios financieros del país.

El efecto de filtración podría afectar a numerosos aspectos de la economía del Reino Unido, como el precio de la vivienda, el sector inmobiliario comercial y la construcción en todo el país, aunque especialmente en el sudeste de Inglaterra, alrededor de Londres.

Pensamos que la búsqueda de una solución que mantenga el statu quo, en lugar de permitir que las empresas de servicios financieros se trasladen de Londres a centros europeos como Frankfurt o Luxemburgo, constituirá una de las grandes prioridades de los negociadores del Reino Unido.

Es posible que el Reino Unido esté más cerca de abandonar la Unión Europea (UE) de forma oficial, el 29 de marzo de 2019. No obstante, creemos que hay que tener en cuenta otro aspecto en la ecuación del Brexit.

Ambas partes han convenido en que un período de transición de 21 meses tras la salida efectiva amplía el plazo para que los países negocien y acuerden nuevas relaciones comerciales, y para que las empresas se preparen ante las nuevas normas posteriores al Brexit.

Parece que la deuda pública (bonos del Estado) del Reino Unido ya ha reflejado una prima por el Brexit, por la posibilidad de que el país abandone la UE sin ningún tipo de acuerdo, pese a que se han producido algunos progresos.

Aun así, si el Reino Unido abandona la UE en ausencia de un acuerdo, consideramos que el rendimiento de la deuda pública caerá debido a un cambio de seguridad ante una situación de mayor riesgo y un contexto incierto.

Las preocupaciones acerca de estas «incógnitas conocidas» (si el Reino Unido llegará a ciertos acuerdos comerciales a tiempo o abandonará la UE sin estos) ha afectado en cierto modo a la confianza del país. A su vez, esto ha dado lugar a una revisión de la tasa de crecimiento británica1, dado que el gasto de la población será cauto hasta que haya más información y datos más sólidos. Con todo, en nuestra opinión, esta situación cambiará con el tiempo, cuando surjan nuevos datos sobre el período de transición.

Nuevas oportunidades para algunos

A nuestro juicio, determinados países de la UE querrán aprovechar las negociaciones del Brexit para lograr sus propios intereses durante el período de transición. En estos momentos, los principales obstáculos son los debates acerca de si se mantiene una frontera abierta entre Irlanda e Irlanda del Norte tras el Brexit, al igual que entre Gibraltar y España.

Por tanto, mientras los países de la UE de los 272 sacan el máximo partido de estas oportunidades de negociación, se hace patente que la UE no es tan homogénea como muchas personas nos hacen pensar.

A un plazo más largo, pensamos que la salida del Reino Unido de la UE puede empezar a revelar diferencias entre los diferentes bloques comerciales de la UE. Además, puede propiciar un cambio en el equilibrio de poder del Parlamento Europeo hacia los países de la zona euro3.

Países como Alemania y Francia desean tener una UE más integrada, mientras que otros, por ejemplo, en Europea Central, son partidarios de una agrupación más flexible que les ofrezca beneficios comerciales permitiendo al mismo tiempo un mayor control sobre su soberanía.

Según las normas del Parlamento Europeo, es necesario el apoyo de un 67% para dictar un voto o un veto. Actualmente, los países de la zona euro representan un 70% de los votos en el Parlamento Europeo, mientras que los países que no pertenecen a la zona euro, incluido el Reino Unido, representan el 30% restante.

Una vez que desaparezca el 12% de representación británica en el Parlamento Europeo, es posible que se debilite la influencia que tienen los países no pertenecientes a la zona euro y que los países más eurocentristas tengan la oportunidad de ser todavía más decisivos en las votaciones.

El club del euro

Creemos que esto podría hacer que la UE se convierta en un club del euro. Los países que no hayan adoptado el euro, como Polonia, tal vez tengan que replantearse su posición si quieren tener voz y voto en el futuro del bloque.

De la misma forma, el Reino Unido ha tendido a adoptar un enfoque más austero desde un punto de vista económico respecto al presupuesto de la UE, votando a menudo junto con Alemania y otros Estados miembros del norte de Europa principalmente en contra de los aumentos de los gastos.

Los países a favor de un mayor gasto de la UE podrán verse en mayoría, con posibilidades de vencer la posible oposición alemana.

Esto desempeñará un papel esencial en las negociaciones entre el Reino Unido y la UE de este año, ya que se determinará la financiación que necesitará el Reino Unido para mantener el acceso a la UE.

Por consiguiente, la UE deberá suplir el déficit presupuestario de algún modo. Consideramos que lo más probable es que se produzca un aumento de los impuestos para los tres países principales de la UE: Alemania, Francia e Italia.

Todavía está por ver cómo funciona esta dinámica en el bloque comercial, pero creemos que los políticos europeos están empezando a planificar su metodología ante esta situación de cambio. En nuestra opinión, los inversores deben mantenerse atentos a esta cuestión.

En general, la salida del Reino Unido de la UE probablemente dé lugar a una situación decisiva para la zona euro. Pese a que la UE persigue una unión como sistema centralizado, cabe recordar que más del 50% de los italianos votaron a partidos antieuropeos en las elecciones celebradas en marzo en el país, lo que plantea dudas acerca de si todos los países de la UE quieren formar parte del denominado «proyecto UE».

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  1. Oficina Nacional de Estadística, febrero de 2018.
  2. La Europa de los 27 hace referencia a los 27 países de la Unión Europea (UE) que operan en un mercado único que permite la libre circulación de mercancías, capitales, servicios y personas entre los Estados miembros.
  3. La zona euro es una unión monetaria de 19 de los 28 Estados miembros de la Unión Europea (UE) que han adoptado el euro como moneda común.