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La innovación va más allá de las etiquetas

Algunas de las empresas más innovadoras del mercado se han trasladado a un nuevo sector, como parte de una modernización de la Clasificación Industrial Global Estándar utilizada por los proveedores de índices para clasificar las acciones. Matt Moberg, del Franklin Equity Group, explica por qué cree que los cambios podrían haberse quedado cortos.

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El 28 de septiembre, MSCI y S&P Dow Jones Indices otorgaron una nueva denominación y reconstituyeron oficialmente el sector de servicios de telecomunicaciones incluido en la Clasificación Industrial Global Estándar (GICS, por sus siglas en inglés) que utilizan para clasificar las acciones. El nuevo sector de servicios de comunicación incluye acciones de medios de comunicación y telecomunicaciones, así como empresas que se enmarcan actualmente en otros sectores.

Podría parecer un simple cambio administrativo, pero algunas de las empresas más grandes del mundo, según su capitalización del mercado, migraron al nuevo sector. Por ejemplo, Alphabet, la empresa matriz de Google, pasó a formar parte de este nuevo sector y abandonó el sector de la tecnología de la información (TI), igual que hizo Facebook. Netflix dejó el sector del consumo discrecional.

En noviembre de 2017, MSCI y S&P sugirieron que se había producido una evolución a lo largo de varios años en la forma en que nos comunicamos y accedemos al contenido.[1] Como consecuencia, los proveedores de índices bursátiles afirmaron que estaban construyendo el nuevo sector de servicios de comunicaciones para incluir una combinación de empresas que «facilitan la comunicación y ofrecen contenido a través de varios medios.»[2]

La innovación suele clasificarse de forma errónea

En general, estamos de acuerdo con la reclasificación de la GICS y creemos que, para muchas acciones, el nuevo sector refleja mejor las líneas de negocio principales. Sin embargo, podríamos sugerir que la reforma de la GICS no ha sido tan exhaustiva como debiera. Como inversores a largo plazo, clasificamos las empresas en función de su «mercado final» o de la necesidad a la que están respondiendo.

Por ejemplo, determinadas empresas de tarjetas de crédito están promoviendo un cambio masivo en el panorama de las finanzas de consumo, lo cual crea un enorme crecimiento en el comercio electrónico, pero también ventajas en el punto de venta. Hace diez años, hubiera sido raro pagar un café con una tarjeta de crédito. Ahora es una práctica habitual. Por lo tanto, en nuestra opinión, estas empresas de tarjetas de crédito pertenecen al sector de las finanzas, no al sector de la TI, donde seguirán estando englobadas.

Por otro lado, los fabricantes de videojuegos están compitiendo por el dinero que cada uno de nosotros podríamos gastar, de no ser por ellos, en una ronda de golf o una noche en el cine. Por lo tanto, nosotros creemos que estas empresas deberían haber migrado del sector de la TI al sector del consumo discrecional, no al nuevo sector de servicios de comunicaciones.

La innovación está en todas partes

Nosotros miramos más allá de la clasificación industrial estándar para identificar dónde está teniendo lugar la innovación. Siempre hemos reconocido que la influencia de la tecnología abarca más de un único sector.

Como mencionamos en un artículo anterior,  vemos la innovación como la principal fuerza clave para la creación de valor en la economía mundial. Como inversores orientados al crecimiento, creemos que se debe invertir en innovación en todos los sectores para tener posibilidades de lograr un rendimiento superior al del mercado.

Creemos que ha llegado el momento de invertir en innovación. Nos sentimos alentados por los nuevos temas relacionados con la tecnología que vemos en muchos sectores.

No obstante, vemos que estos temas evolucionan a ritmos diferentes y están disponibles para inversión en momentos diferentes. Por eso creemos que la gestión activa puede demostrar realmente su utilidad guiando a los inversores hacia estos temas cuando se combinan bien con una buena inversión. En particular, buscamos inversiones exclusivas en empresas de sectores donde los índices de penetración sean bajos, pero el mercado potencial sea enorme y las perspectivas de monetización, realmente visibles.

Los comentarios, las opiniones y los análisis recogidos aquí tienen carácter meramente informativo, por lo que no deben interpretarse como un asesoramiento de inversión individual ni como una recomendación para invertir en un valor o adoptar cualquier estrategia de inversión. Debido a la celeridad con la que pueden cambiar las condiciones económicas y de mercado, los comentarios, las opiniones y los análisis recogidos aquí son válidos solo en la fecha de su publicación y pueden variar sin previo aviso. Este artículo no pretende ser un análisis completo de cada hecho relevante en relación con cualquier país, región, mercado, sector, inversión o estrategia.

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¿Cuáles son los riesgos?

Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede tanto subir como bajar y los inversores podrían no recuperar todo el capital invertido. La inversión en sectores de rápido crecimiento, entre los que se encuentran la tecnología y la atención médica (que históricamente han sido volátiles), podría dar lugar a un aumento en la fluctuación de los precios, especialmente a corto plazo, debido al rápido ritmo de los cambios y al desarrollo de productos, así como a los cambios en la normativa estatal que se aplica a las empresas, que ponen de relieve el progreso científico o tecnológico, o la aprobación normativa de nuevos fármacos e instrumentos médicos. Las empresas de baja y media capitalización pueden ser especialmente sensibles a los cambios en las condiciones económicas y sus perspectivas de crecimiento son menos seguras que las asociadas a empresas más grandes y consolidadas.

[1] Fuentes: S&P Dow Jones Indices/MSCI, «S&P DOW JONES INDICES Y MSCI ANUNCIAN REVISIONES DE LA ESTRUCTURA DE LA CLASIFICACIÓN INDUSTRIAL GLOBAL ESTÁNDAR (GICS®) EN 2018», 15 de noviembre de 2017. Los índices no están gestionados y no se puede invertir directamente en ellos. Tampoco incluyen comisiones, gastos ni costes de suscripción.

[2] Íbid.