Beyond Bulls & Bears

Multiactivos

Una visión desde Canadá sobre el nuevo USMCA

Después de más de un año de tensas conversaciones, Canadá, México y Estados Unidos han sustituido el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Stephen Lingard, de Franklin Templeton Multi-Asset Solutions, da su opinión sobre el nuevo pacto comercial trilateral y explica por qué podría beneficiar a determinadas empresas canadienses.

Esta entrada también está disponible en: Inglés Alemán

El 30 de septiembre de 2018, Canadá y México llegaron a un acuerdo de última hora con Estados Unidos para sustituir el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de 1994.

Creemos que el nuevo Acuerdo de Estados Unidos-México-Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés) evita los peores temores de una ruptura de las relaciones comerciales entre los tres países y una posible perturbación de las cadenas de suministro regionales. Como mencionamos en un artículo anterior, el prolongado proceso de renegociación planteó amenazas para el mercado automotriz norteamericano en particular.

La siguiente tabla muestra algunas de las principales diferencias que vemos entre el TLCAN y el USMCA.

En nuestra opinión, el nuevo acuerdo comercial norteamericano no es especialmente bueno ni malo para Canadá y México. Aunque el hecho de que despeje algunas de las incertidumbres es positivo, en nuestra opinión. Este nuevo acuerdo puede apoyar los gastos de capital y eliminar los obstáculos al crecimiento futuro.

Sin embargo, el camino hacia este acuerdo incluyó amenazas, aranceles y sanciones, que generalmente no forman parte del curso normal de las negociaciones.

¿Dónde estaba la colaboración dentro de las instituciones establecidas? El perjuicio duradero a la confianza y al respeto mutuo ha creado un entorno difícil. Creemos que esto aumentará la preocupación en Canadá y México por ser tan dependientes de un socio comercial. Y puede empujar a esos países a empezar a buscar oportunidades comerciales más lejos.

¿Quién ganó en el enfrentamiento? Inicialmente, Canadá se retiró de las negociaciones. Después de que Estados Unidos acordara un acuerdo con México, Canadá volvió a la mesa de negociación. Pero, ¿se habría aprobado alguna vez un acuerdo bilateral entre Estados Unidos y México en el Congreso de Estados Unidos? La profundidad de la integración de las cadenas de suministro de Estados Unidos y Canadá parece haber sido suficiente para persuadir a Estados Unidos a hacer concesiones críticas en el último minuto.

¿O fue simplemente que Estados Unidos decidió reducir la guerra comercial y luchar en un frente (cada vez)? El inicio de conversaciones con otros aliados a largo plazo, como Japón y la Unión Europea, sugiere que Estados Unidos está movilizando toda su energía para la lucha más grande, con China. Como muestra el gráfico siguiente, estos países y la Unión Europea han sido los principales socios comerciales de EE. UU. en los últimos 10 años.

Implicaciones de inversión

Creemos que la conclusión de las negociaciones comerciales es positiva para Canadá, ya que elimina una nube que pende sobre la economía y se suma a otros vientos de cola de corto plazo que apoyan la actividad cíclica. Sin embargo, todavía se prevé una cierta desaceleración del ritmo de crecimiento del producto interno bruto de Canadá en 2019.

Para las carteras globales, nos mantenemos ligeramente cautelosos con respecto a los bonos canadienses.

La incertidumbre en torno al comercio había sido citada anteriormente por el Banco de Canadá. Una vez eliminada esta incertidumbre, esperamos que continúe aumentando los tipos de interés.

Vemos oportunidades selectas en las acciones canadienses, donde las finanzas probablemente se beneficien de un entorno de aumento de los tipos de interés y el sector energético se beneficia de precios más altos del petróleo crudo.

El dólar canadiense también podría beneficiarse de estas tendencias.

Los comentarios, las opiniones y los análisis recogidos aquí tienen carácter meramente informativo, por lo que no deben interpretarse como un asesoramiento de inversión individual ni como una recomendación para invertir en un valor o adoptar cualquier estrategia de inversión. Debido a la celeridad con que pueden cambiar las condiciones económicas y de mercado, los comentarios, las opiniones y los análisis recogidos aquí son válidos sólo en la fecha de su publicación y pueden variar sin previo aviso. Este artículo no pretende ser un análisis completo de cada hecho relevante en relación con cualquier país, región, mercado, sector, inversión o estrategia.

Es posible que, en la preparación de este material, se haya utilizado información de fuentes de terceros y que Franklin Templeton Investments (“FTI”) no haya verificado, validado o auditado dicha información de forma independiente. FTI no asume ninguna responsabilidad por cualquier pérdida que surja del uso de esta información. La confianza en los comentarios, opiniones y análisis en la materia es bajo la total responsabilidad del usuario. Los productos, los servicios y la información podrían no estar disponibles en todas las jurisdicciones y son ofrecidos por las filiales de FTI y/o sus distribuidores conforme lo permitan las leyes y los reglamentos locales. Consulte a su propio asesor profesional para obtener información adicional sobre la disponibilidad de dichos productos y servicios en su jurisdicción.

Para acceder a novedades de inversión puntuales, síganos en Twitter @FTI_Global y en LinkedIn.

CFA® y Chartered Financial Analyst® son marcas registradas propiedad de CFA Institute.

¿Cuáles son los riesgos?

Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede tanto subir como bajar y los inversores podrían no recuperar todo el capital invertido. Los precios de las acciones experimentan fluctuaciones, a veces rápidas y drásticas, debido a factores que afectan a empresas concretas, industrias o sectores específicos, o condiciones de mercado generales. La inversión en el extranjero entraña riesgos especiales, entre ellos el riesgo de fluctuaciones cambiarias, de inestabilidad económica y de acontecimientos políticos adversos. Los precios de los bonos generalmente varían en sentido opuesto a los tipos de interés. Por lo tanto, la cartera puede verse depreciada durante el proceso en que los bonos mantenidos en ella ajustan sus precios al aumento de los tipos de interés.