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¿Puede realmente la oferta de ampliación de la UE acabar con el estancamiento del brexit?

Tras unas horas de tensión, los dirigentes de la Unión Europea han aceptado la petición del gobierno del Reino Unido de aplazar el brexit, aunque la ampliación es inferior a la solicitada por Theresa May. No obstante, David Zahn cree que la decisión se limita a reiniciar el reloj y advierte de que aún existe una gran probabilidad de que el Reino Unido acabe sin un acuerdo.

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Tras una buena dosis de política de riesgo, la Unión Europea (UE) ha accedido a ofrecer al Reino Unido una pequeña ampliación para llevar a cabo los preparativos para el brexit. Sin embargo, nos mostramos escépticos sobre si un pequeño aplazamiento podrá solucionar los problemas subyacentes a los que se enfrentan ambas partes.

La UE ha dicho que si la primera ministra Theresa May no logra reunir el apoyo parlamentario para negociar un acuerdo de retirada antes del 29 de marzo, propondrá aplazar el brexit dos semanas. No obstante, creemos que esta decisión representa un simple aplazamiento de la situación actual.

El mejor resultado tanto para Reino Unido como para la UE sigue siendo un acuerdo, pero creemos que, para ello, se necesita cierta flexibilidad por parte de la UE, una oferta a la que se ha mostrado hasta ahora reticente.

De modo que la posibilidad de un brexit sin acuerdo sigue estando sobre la mesa (calculamos que existe un 30 % de posibilidades de que se produzca) y, si no se produce un avance rápido, esa probabilidad seguirá aumentando.

Mercados que probablemente sigan en tensión

A pesar de la retórica, no estamos seguros de que las partes estén preparadas para un brexit sin acuerdo. Ni el Reino Unido ni la UE parecen comprender todas las implicaciones que supondría que el Reino Unido acabe sin un acuerdo.

En los últimos días, un informe del Banco de España predijo que un brexit duro podría reducir el producto interior bruto español 0,82 puntos porcentuales en los próximos cinco años[1]. Además, creemos que otras economías de la UE podrían verse igualmente afectadas.

Debido a la gran incertidumbre que existe con respecto a los próximos días, creemos que los mercados financieros siguen estando inquietos.

Consideramos que la libra esterlina permanecerá dentro de un intervalo delimitado, pues los últimos titulares están determinando su comportamiento. Lo mismo debería ocurrir con los bonos del gobierno del Reino Unido. Cabría esperar que los títulos de deuda pública siguiesen siendo una buena oferta hasta que exista una mayor certeza.

«Brexit sin acuerdo gestionado»

El pequeño aplazamiento podría ser una oportunidad para lo que se ha denominado un «brexit sin acuerdo gestionado». En este contexto, el Reino Unido abandonaría la UE sin un acuerdo, pero ambas partes dispondrían de tiempo para preparar medidas preventivas.

Esperamos que la repercusión negativa en la economía general sea menor que un brexit sin acuerdo el 29 de marzo, pues debería haber tiempo suficiente para gestionar la posible convulsión.

Se han firmado diferentes acuerdos de paralización para mantener las relaciones en la misma posición, al menos de forma temporal. Por ejemplo, Irlanda e Irlanda del Norte han acordado no levantar una frontera desde el primer día, y diferentes organismos reguladores han acordado que ciertas transacciones de los mercados financieros sigan sin verse afectadas.

No obstante, es probable que estos acuerdos solo se mantengan en la misma posición durante un período corto de tiempo. Cuando llegue el momento, habrá que aplicar cambios e implementar nuevos acuerdos.

Después de todo, incluso tras el brexit, el Reino Unido debería seguir siendo la sexta o séptima mayor economía del mundo. Es probable que su relación con el resto del mundo sea problemática durante cierto tiempo, pero no va a desaparecer.

 

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¿Cuáles son los riesgos?

Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede tanto subir como bajar y los inversores podrían no recuperar todo el capital invertido. Los precios de los bonos generalmente varían en sentido opuesto a los tipos de interés. Por lo tanto, la cartera puede verse depreciada durante el proceso en que los bonos mantenidos en ella ajustan sus precios al aumento de los tipos de interés. Las inversiones en valores de títulos extranjeros conllevan riesgos especiales, como las fluctuaciones cambiarias, la inestabilidad económica y los acontecimientos políticos adversos.

 

[1] Fuente: Banco De España Brexit: Balance De Situación Y Perspectivas, 19 de marzo de 2019.