Beyond Bulls & Bears

Alternativos

Más allá del cumplimiento: contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible

En un contexto en que los inversores institucionales y particulares están buscando nuevas formas de emplear su dinero para generar una mayor repercusión, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas constituyen una herramienta de gran importancia. Sin embargo, Raymond Jacobs y John Levy, de Franklin Real Asset Advisors, advierten de que los ODS son susceptibles de dilución, uso indebido y mala interpretación. En este artículo, explican por qué los productos de inversión de impacto considerados «acordes a los ODS» deberían ir más allá y hacer una contribución real a la obtención de resultados sociales y ambientales positivos.

Esta entrada también está disponible en: Inglés Francés Italiano Alemán

Conocer la forma en que nuestro dinero influye en el planeta y la sociedad tiene una importancia crítica en el mundo de las inversiones.

Para muchos inversores, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas constituyen un lenguaje común para debatir, gestionar y generar informes sobre las estrategias de inversión de impacto.

De hecho, una de las preguntas más comunes que los inversores plantean a los gestores de activos respecto a la inversión de impacto es: «¿Cumplen ustedes con los Objetivos de Desarrollo Sostenible?»

Los inversores, ya sea por los requisitos de generación de informes internos, las consideraciones respecto al desarrollo de carteras o las presiones externas de los clientes, sienten la necesidad de conocer los ODS relacionados con cada inversión.

No obstante, si pusiésemos fin al debate sobre el cumplimiento de los ODS, existiría el riesgo de que estos objetivos tan importantes se respetaran únicamente de forma nominal, por lo que carecerían de fundamento y esencia.

Consideramos que es nuestra responsabilidad aumentar el nivel de debate y centrarnos en la forma de alcanzar resultados nuevos y mejores. Creemos que el hecho de concentrarse en la definición y la medición de las contribuciones reales debería ser un criterio fundamental a la hora de evaluar una estrategia de impacto.

No solo queremos cumplir con los ODS, sino también contribuir a lograrlos. Sabemos que es algo que requiere un esfuerzo y ambición adicionales.

Nuestro enfoque comienza por comprender la forma en que los diferentes proyectos cumplen con los ODS. Después, se centra en cómo contribuimos a lograr estos objetivos.

El análisis de las metas e indicadores específicos que hay detrás de cada ODS se traduce en un vínculo más claro con los objetivos. Creemos que esto también puede aportar una transparencia adicional a las carteras, lo que permitiría a los inversores aprovechar esta información cuando identifican sus inversiones en función de sus propios objetivos.

Hacia un conocimiento exhaustivo de las contribuciones de impacto

Si bien el enfoque anterior se basaba en el cumplimiento de las inversiones con los ODS, el cambio a un enfoque que tiene por fin la definición y medición de las contribuciones reales de dichas inversiones exige más trabajo para poder justificar un impacto determinado. Sin embargo, al cambiar el enfoque en este sentido, consideramos que los inversores podrían adquirir un mayor conocimiento del impacto real.

Nuestras contribuciones son un elemento esencial para argumentar los esfuerzos que estamos realizando en el ámbito de las infraestructuras sociales. Al asegurarnos de que las inversiones engloban una o varias de las cinco medidas que se muestran a continuación, es posible realizar un seguimiento de la forma en que generan resultados ambientales y comunitarios positivos vinculados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

1. Capital ajustado a largo plazo

Nuestro objetivo es mantener los activos de alto rendimiento y potenciar los de bajo rendimiento para mejorar los servicios sociales y reducir su impacto ambiental. En algunos acuerdos, como la compra de activos con arrendamiento simultáneo a su vendedor, podemos liberar el capital público, extremadamente necesario, y proporcionar liquidez a los municipios.

2. Mejoras funcionales

Una de las principales formas en que podemos contribuir al impacto es la mejora directa e intencional de las infraestructuras que adquirimos a través de renovaciones y actualizaciones. Algunos ejemplos de mejoras funcionales incluyen el aumento del espacio útil, la optimización de la comodidad y la utilidad del espacio para inquilinos y visitantes o la búsqueda de usos alternativos que beneficien a la comunidad en general.

3. Mejoras ambientales

Podemos generar un impacto medioambiental positivo a través de acciones que limiten la contaminación, reduzcan el gasto de agua y materiales, favorezcan la biodiversidad y fomenten el uso de medios de transporte poco contaminantes. Algunos ejemplos de estas mejoras incluyen la instalación de sistemas eficientes en el consumo de energía, la creación de más espacios verdes o la mejora de las políticas de reciclaje y eliminación de desechos.

4. Desarrollo con finalidades concretas

Pueden surgir inversiones específicas que ofrezcan la posibilidad de convertir un edificio de infraestructura no social en infraestructura social. También se pueden plantear otras oportunidades de construir edificios nuevos o ampliar la zona de un edificio utilizado como infraestructura social.

5. Cooperación con sociedades y cargos públicos

El compromiso de las partes interesadas es fundamental para que las inversiones en infraestructura social tengan éxito. En algunos casos, pueden surgir oportunidades de cooperación con socios locales para crear nuevas formas de servir a la comunidad. Algunos ejemplos incluyen la colaboración con grupos locales para implantar un centro comercial que ofrezca Wi-Fi gratuito a residentes con pocos recursos o la asociación con cargos públicos y proveedores de atención médica para estudiar nuevas formas de trabajar juntos que mejoren su conexión con la comunidad.

Un enfoque más uniforme y riguroso

Hay varias iniciativas en marcha para aumentar el conocimiento de las contribuciones de impacto.

Por ejemplo, la iniciativa SDG Impact del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo está desarrollando un conjunto de estándares globales sobre la forma en que los inversores y las empresas gestionan y miden su impacto en los ODS. Por su parte, la Corporación Financiera Internacional ha presentado los Principles for Impact Management (Principios para la Gestión del Impacto) como una base común para evaluar las prácticas de los inversores.

Otras metodologías destacadas, como la de las cinco dimensiones del impacto (Five Dimensions of Impact) del Impact Management Project o el nuevo sistema IRIS+ de la Global Impact Investing Network, también están ganando un reconocimiento más amplio. Además, ayudarán a normalizar y, con suerte, a simplificar la forma en que comunicamos el impacto real.

El liderazgo de organizaciones como estas demuestra que es posible seguir un camino más riguroso para lograr el impacto y no conformarnos con el cumplimiento.

Nuestros esfuerzos para medir y gestionar el impacto han sido relevantes y han incluido la consulta a expertos externos, el diseño del sistema, la realización de pruebas y la implementación por parte de un equipo de impacto específico.

Las primeras lecciones que hemos aprendido sugieren que la rigurosidad adicional de la gestión del impacto da lugar a un proceso de inversión más sólido y genera transparencia y autenticidad en torno a la forma en que podemos (y no podemos) contribuir a las comunidades y al medio ambiente.

El espacio de la inversión de impacto no para de crecer y evolucionar. Conforme vayamos adquiriendo un mayor conocimiento de lo que implica contribuir a los ODS, estaremos mejor preparados para asignar capital a inversiones más atractivas que presenten un potencial de impacto significativo óptimo.

Reciba más perspectivas de Franklin Templeton directamente en su bandeja de correo. Suscríbase al blog Beyond Bulls & Bears.

 Para acceder a novedades de inversión puntuales, síganos en Twitter @FTI_Global y en LinkedIn.

Información legal importante

La finalidad de este material es satisfacer el interés general, por lo que no deberá interpretarse como un asesoramiento de inversión individual ni como una recomendación o invitación para comprar, vender o mantener valor alguno o adoptar cualquier estrategia de inversión. Tampoco constituye asesoramiento jurídico ni tributario.

Las opiniones expresadas son las de los gestores de inversiones, y los comentarios, las opiniones y los análisis son válidos en el momento de su fecha de publicación (29 de octubre de 2019) y pueden cambiar sin previo aviso. La información facilitada en este artículo no pretende ser un análisis completo de cada hecho relevante en relación con cualquier país, región o mercado.

Es posible que, en la preparación de este material, se haya utilizado información de fuentes de terceros y que Franklin Templeton Investments («FTI») no haya verificado, validado o auditado dicha información de forma independiente. FTI no asume responsabilidad alguna, sea del tipo que sea, por pérdidas resultantes del uso de esta información y, en su caso, el usuario confiará en los comentarios, las opiniones y los análisis contenidos en el material por su propia cuenta y riesgo. Los productos, los servicios y la información podrían no estar disponibles en todas las jurisdicciones y son ofrecidos fuera de Estados Unidos por las filiales de FTI o sus distribuidores conforme lo permitan las leyes y los reglamentos locales. Consulte a su propio asesor profesional para obtener información adicional sobre la disponibilidad de dichos productos y servicios en su jurisdicción.

CFA® y Chartered Financial Analyst® son marcas registradas propiedad de CFA Institute.

¿Cuáles son los riesgos?

Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede tanto subir como bajar y los inversores podrían no recuperar todo el capital invertido. Invertir en valores inmobiliarios entraña riesgos especiales, como caídas del valor en el sector inmobiliario y una mayor vulnerabilidad a los cambios económicos o normativos adversos que afecten al sector. Las estrategias gestionadas de manera activa podrían sufrir pérdidas si la opinión del gestor de inversiones sobre los mercados, los tipos de interés o el atractivo, los valores relativos, la liquidez o las posibles revalorizaciones de determinadas inversiones realizadas en una cartera resulta incorrecta. No puede garantizarse que las técnicas o las decisiones de inversión del gestor de inversiones vayan a generar los resultados deseados.