Beyond Bulls & Bears

Las cuatro potencias asiáticas: a la vanguardia de reformas

Esta entrada también está disponible en: Inglés Holandés Francés Alemán Polaco

A pesar de que Asia es un continente diverso en términos culturales y de desarrollo, muchos países de la región han respondido a los recientes obstáculos económicos de modo similar: diseñando una reforma ambiciosa. Peter Wilmshurst y Joanne Wong, del Templeton Global Equity Group, observan algunas de las propuestas sobre la mesa y utilizan  su propia experiencia obtenida  en sus viajes por la región, así como la detallada investigación sobre el terreno de algunos colegas, para sugerir que, aunque sus intenciones puedan ser claras, cada país se enfrenta a sus propios retos en cuanto a la obtención de resultados favorables.

Joanne Wong
Joanne Wong
Peter Wilmshurst
Peter Wilmshurst

Peter Wilmshurst, CFA
Vicepresidente Ejecutivo
Gestor de carteras y Analista
Templeton Global Equity Group

Joanne Wong, CFA
Vicepresidenta Ejecutiva
Gestora de carteras y Analista
Templeton Global Equity Group

En la búsqueda de un modelo de crecimiento económico más sostenible (más impulsado por el consumo y menos por la inversión en activos fijos), las autoridades chinas han impuesto un listón de reformas estructurales y no están solas en absoluto entre sus homólogos de Asia-Pacífico en el seguimiento de dicha estrategia.

Para China en concreto, creemos que este intento necesitará tiempo y que el camino no será nada tranquilo. Por consiguiente, creemos que, en comparación con el último año, es probable que siga habiendo un crecimiento lento del PIB.

La buena noticia es que los líderes chinos parecen reconocer los problemas de exceso de capacidad, el sobreendeudamiento en algunos sectores, un mercado inmobiliario trivial y una disminución de la productividad económica de la creación de crédito. Por el contrario, las autoridades chinas están intentando hacer malabarismos con las reformas para las empresas estatales y los bancos, al mismo tiempo que sustentan el crecimiento, y estos objetivos no siempre están sincronizados. Esperamos medidas de estímulo dirigidas y periódicas en lugar de flexibilización al por mayor, ya que la reforma y la reestructuración económica  es el escenario principal, y China se mueve para reequilibrar su economía centrada en la inversión.

Si China sigue reorientando su economía lejos de las infraestructuras, creemos que el país se podría beneficiar a largo plazo. La pérdida de las condiciones de crédito por parte del Banco Popular Chino podrá, en nuestra opinión, proporcionar flexibilidad para reformas estructurales que tengan lugar sin una excesiva alteración económica.

Este resultado relativamente benévolo, sin embargo, dependería de las elecciones inteligentes del liderazgo chino. El cuerpo legislativo más influyente del país, la Asamblea Popular Nacional de China, pretende tratar el asunto de la reforma económica durante su reunión de este mes.

Mientras tanto, creemos que es probable que los niveles de valoración y ganancias permanezcan bajo presión a medida que el crecimiento económico se ralentiza y la asignación errónea de capital se elimina del sistema.

Dadas las valoraciones sometidas a presión, hemos encontrado oportunidades selectivas en China, aunque el entorno sigue siendo un reto, debido a los significativos desequilibrios económicos y a un entorno empresarial altamente politizado. Además, creemos que un exceso de inversión en infraestructuras, activos fijos corporativos y bienes inmuebles representa riesgos reales.

Wong_Wilmshurst_country box (2)_v2_spaLas flechas de Abe

Creemos que los intentos de la flexibilización cuantitativa (QE) histórica de Japón han producido beneficios significativos limitados para la economía. Parece que Japón se ha convertido en dependiente de la flexibilización cuantitativa para financiar su deuda y no muestra ningún indicio de poner fin a esta política. En nuestro análisis, es probable que las medidas de flexibilización cuantitativa masiva de Japón ofrezcan grandes cantidades de liquidez a nivel mundial este año, lo que podría beneficiar a varias economías y mercados financieros de todo el mundo.

La flexibilización cuantitativa y los estímulos fiscales representan dos de las tres “flechas” del plan del gobierno japonés para impulsar el crecimiento, conocido como “Abenomics” por el Primer Ministro Shinzo Abe. Si bien las reformas monetarias y fiscales son los primeros pasos positivos  para ayudar a  Japón a superar sus problemas económicos, creemos que la tercera flecha (reformas estructurales del gobierno y las empresas) puede ser igual de importante.

Por parte del gobierno, las reformas propuestas incluyen: recortar el tipo del impuesto de sociedades, liberalizar algunos sectores y expandir la fuerza de trabajo. Uno de los primeros intentos de liberalización tuvo lugar en febrero, cuando el gobierno empezó a suavizar las normas agrícolas para permitir que los agricultores japoneses sean más competitivos. El primer recorte en el tipo del impuesto de sociedades tendrá lugar en abril, momento en el que se espera que el tipo disminuya en 2,5 puntos porcentuales.

Dada la demografía del país y la carga de la deuda, creemos que es esencial que el número de personas  que trabajan en Japón aumente. La población japonesa está disminuyendo y, al mismo tiempo, el país posee uno de los porcentajes más elevados de residentes de más de 65 años.[1] Este perfil demográfico ha ayudado a impulsar la deuda del país, ya que un número cada vez menor de japoneses en edad de trabajar paga los servicios sanitarios y sociales para la población envejecida del país.[2] De hecho, la deuda japonesa equivale al 245% de su PIB; se trata del porcentaje más elevado de relación entre deuda y PIB del mundo.[3] Entre las propuestas existentes para abordar estas cuestiones se encuentra la necesidad de motivar a más mujeres para que formen parte de la población activa y de aumentar la inmigración.

Japan_Debt to GDP_spaPor parte de las empresas, creemos que las empresas japonesas podrían ser más atractivas para los inversores si mejorasen la gestión de su balance y dejasen de acumular efectivo y participar en fusiones caras y actividades de adquisición. Creemos que las grandes empresas también deben abordar su débil rentabilidad subyacente, lo cual puede conllevar el cierre de filiales que estén perdiendo dinero y el enfoque en aquellas con tecnología pertinente.

El aumento indio

La tercera economía más grande de Asia, India, también está llevando a cabo reformas estructurales. Bajo supervisión del Primer Ministro Narendra Modi, el gobierno ha introducido un objetivo de inflación, una política para controlar la inflación, que creemos que debería ayudar a disminuir los tipos de interés y reducir el coste de capital. También ha establecido objetivos ambiciosos que incluyen la construcción de 100 nuevas ciudades, la mejora de las infraestructuras, incluido el uso de trenes bala, y un proyecto para reducir las inundaciones mediante el enlace de los ríos a través del uso de canales y presas, aunque la ejecución y financiación siguen siendo las principales preocupaciones. A largo plazo, creemos que India necesita reducir la burocracia, simplificar las normativas laborales y mejorar la calidad de su gasto fiscal mediante la racionalización de los subsidios y la canalización de recursos hacia la formación de capital y los sectores productivos.

Se ha iniciado una recuperación económica en India, con la ayuda de la disminución de la inflación y el aumento de las exportaciones para satisfacer la creciente demanda, especialmente de los Estados Unidos.

Beneficio de los accionistas

En Corea del Sur, un conjunto de reformas que entró en vigor este año ha obligado a los conglomerados más grandes del país a gastar hasta el 80% de sus ingresos netos en dividendos, inversión nacional o los salarios de los empleados, o a hacer frente a un impuesto del 10% sobre esos beneficios. Corea del Sur ha sido un mercado en el cual los rendimientos de dividendos han disminuido y los precios de las acciones se han hundido junto a ellos. Las empresas han generado mucho flujo de caja libre, pero los accionistas han recibido una parte muy pequeña del mismo. Algunas empresas ya han anunciado recompras de acciones y mayores pagos de dividendos, y, si la tendencia continua, creemos que los precios de las acciones de las empresas de Corea del Sur podrían repuntar.

Los comentarios, las opiniones y los análisis constituyen la opinión personal de los gestores de inversiones, son para fines informativos e interés general solamente, y no deben considerarse asesoramiento para inversión individual ni recomendaciones ni invitaciones para comprar, vender o mantener cualquier título o adoptar cualquier estrategia de inversión. No constituyen asesoramiento legal o fiscal. La información que se brinda en el presente material se adapta hasta la fecha de su publicación y puede variar sin previo aviso, y no pretende ser un análisis completo de todo hecho material con relación a ningún país, región de mercado o inversión.

Es posible que, en la preparación de este material, se haya utilizado información de fuentes de terceros y que Franklin Templeton Investments (“FTI”) no haya verificado, validado o auditado dicha información de forma independiente. FTI no asume responsabilidad alguna por la pérdida que surja del uso de esta información y la confiabilidad en los comentarios, las opiniones y los análisis del material es a entera discreción del usuario. Es posible que los productos, los servicios y la información no estén disponibles en todas las jurisdicciones y que empresas asociadas a FTI y/o sus distribuidores los ofrezcan según lo permita la legislación y normativa local. Consulte a su asesor profesional para obtener información adicional acerca de la disponibilidad de productos y servicios en su jurisdicción.

Para recibir las perspectivas de Franklin Templeton en su bandeja de entrada, subscríbase al blog Beyond Bulls & Bears.

Para conocer noticias de inversión oportuna, síganos en Twitter @FTI_Global y en LinkedIn.

CFA® y Chartered Financial Analyst® son marcas comerciales propiedad del CFA Institute.

¿Cuáles son los riesgos?

Todas las inversiones implican riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede experimentar oscilaciones al alza o a la baja, y cabe la posibilidad de que los inversores no recuperen el capital total que invirtieron. Los precios de las acciones fluctúan, a veces de forma rápida y dramática, debido a factores que afectan a compañías individuales, industrias o sectores particulares, o a condiciones del mercado en general. Los riesgos especiales están relacionados con la inversión extranjera, incluidas las fluctuaciones de moneda, la inestabilidad económica y los desarrollos políticos. Las inversiones en mercados en desarrollo conllevan mayores riesgos relacionados con los mismos factores, además de los riesgos asociados con el tamaño menor de estos mercados, su menor nivel de liquidez y su falta de marcos legales, políticos, empresariales y sociales establecidos con el fin de respaldar los mercados de acciones.



[1] Fuente: El Banco Mundial, a 2013.

[2] Ibíd.

[3] Fuentes: FactSet, Fondo Monetario Internacional.