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Conociendo al Gestor: James Harper

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Como muchos jóvenes, James Harper tenía aspiraciones profesionales que viraron hacia una dirección totalmente distinta tras completar sus estudios universitarios. Sus ilusiones de convertirse en ingeniero, incluso en astronauta, se convirtieron en otra cosa. Si bien su trabajo como gestor de inversiones no será tan “guay” para sus hijos como construir cohetes o explorar el espacio exterior, sus responsabilidades actuales incluyen estar al corriente de las últimas innovaciones tecnológicas, lo que le permite al menos ganarse cierta credibilidad ante ellos. Como vicepresidente ejecutivo, analista y gestor de carteras de Templeton Global Equity Group, Harper tiene la tarea de explorar los mercados globales en constante cambio y, hoy en día, admite que no hay ninguna otra cosa que le guste más. En esta entrevista conoceremos más acerca de James Harper y su enfoque de la gestión de inversiones.

James Harper
James Harper

James Harper
Vicepresidente Ejecutivo, Analista
Gestor de carteras
Templeton Global Equity Group 

¿Qué fue lo que te atrajo hacia una carrera en la gestión de inversiones?

Como muchos jóvenes de 21 años que acaban la universidad, no estaba completamente seguro de cuál sería mi rumbo profesional. Había obtenido mi título de ingeniería en la Universidad de Cambridge pero decidí que no quería ser ingeniero. Afortunadamente, había trabajado en Kleinwort Benson (una banca privada gestora de patrimonios) en unas prácticas de verano el año anterior a mi graduación y disfruté tanto de aquel periodo que solicité un puesto y tuve la suerte de obtenerlo. Sentía curiosidad por los mercados financieros y, en particular, la forma en que las empresas funcionan, generan ganancias y son valoradas por los inversores, pero no fue hasta después de unos meses de experiencia a principios de la década de los 90 que fui consciente de la pasión que sentía por el panorama financiero en constante cambio. Cada día era diferente y nunca dejas de aprender algo nuevo. Era un entorno del que quería formar parte.

Tienes un máster en ingeniería. ¿Cómo te beneficia esa formación como gestor de inversiones?

Siempre estuve muy inclinado hacia las matemáticas y la ciencia, por lo que la ingeniería era una elección obvia para mí a los 18 años, pero no estoy convencido de que los principios de la termodinámica me hayan ayudado en el trabajo cotidiano como gestor de inversiones. Dicho esto, me gusta resolver acertijos y la ingeniería era una forma de acertijo: ¿Qué anchura debe tener esta boquilla para alcanzar la dinámica de flujo perfecta?, por dar un ejemplo. Siempre había una respuesta. Pienso en las inversiones de modo similar: las acciones son acertijos. La única diferencia es que hay tantas variables que nunca tendrás razón todo el tiempo e incluso si has “encontrado la respuesta”, la acción podría no reaccionar del modo que esperabas. Así pues, he tenido que cambiar mi forma de pensar con los años, he pasado de esperar encontrar la solución a saber lo suficiente sobre una empresa para creer que existe una gran probabilidad de que mi opción sea la correcta. A veces ni siquiera eso es suficiente, pero tener una actitud analítica sobre la situación y entender qué salió mal (el lado práctico de la ingeniería) puede ayudar a desarrollar conocimientos y experiencia, de modo que quizás tengas mayores probabilidades de éxito la próxima vez.

¿Cuál es el mayor desafío que plantea tu trabajo? ¿Y la mayor recompensa?

El mayor desafío es decidir qué hacer cuando los valores caen: recomendar o mantener una acción que ha caído un 50% (sí, eso sucede). En esos momentos sientes una decepción extrema y empiezas a cuestionar tu lógica. ¿Qué fue lo que no entendí? ¿Por qué esta acción cotiza a 4 veces sus beneficios? Puede ser muy frustrante cuando lo que creías que era una buena idea fracasa, pero el fallecido Sir John Templeton solía decir que se necesita fortaleza para tomar las mejores decisiones de inversión, así que aprendí que, si haces tu trabajo, mantienes la cabeza fría y llegas a la conclusión de que el mercado está comportándose de forma irracional (sí, eso también sucede), finalmente tendrás éxito. Esa es la mayor recompensa de mi trabajo: mantener la calma, evaluar la situación y comprar cuando otros están vendiendo desalentados, para luego (con suerte) ver el precio de la acción duplicarse o triplicarse tras haber tocado fondo. Es muy difícil de lograr y va en contra de nuestro anhelo humano de seguir a la manada, pero nos hemos dado cuenta de que este enfoque suele generar mayor rentabilidad para nuestros inversores.

Tu ámbito de análisis incluye hardware y periféricos tecnológicos globales, así como seguros de bienes y accidentes, vida y salud. ¿Qué te atrae de esas áreas actualmente como inversor?

Veo una similitud entre el sector de seguros y la gestión de inversiones. Son distribuidores de capital que tratan de identificar los negocios donde la rentabilidad es más alta o, en el contexto actual, aceptable, dado que los tipos de interés están muy bajos y hay abundancia de capital en el sector. En consecuencia, actualmente preferimos los casos de reestructuración, empresas que hayan sido muy ineficientes o se hayan visto perjudicadas por la crisis financiera global de 2007-2009. Al analizar los mercados emergentes, vemos un alto potencial de crecimiento en la clase media, por lo que los seguros de automóviles, vida y salud están creciendo rápidamente. No todas las empresas cumplen con nuestros requisitos de valoración, pero tenemos exposición a los mercados emergentes en nuestras carteras.

La tecnología siempre es un sector vibrante, dado que está cambiando constantemente, ya sea con la llegada de la nube, los grandes datos o la llamada “Internet de las cosas”. ¡Estar al tanto de las innovaciones tecnológicas me hace parecer “enrollado” delante de mis tres hijos!  Tiende a ser un sector que valora mucho a las empresas exitosas, lo que significa que las oportunidades para inversores en valor como somos en Templeton Global Equity Group no son tan frecuentes como quisiéramos, pero hemos tenido cierto éxito. Siempre resulta gratificante que se reivindiquen nuestras opiniones a contracorriente.

Te mudaste de Londres a Nassau en 2007. ¿Qué impulsó el cambio? ¿Y ha cambiado tu perspectiva de algún modo al cambiar tu ubicación?

Siempre quise trabajar en el extranjero y tuve la primera oportunidad en 1998 cuando trabajé en San Francisco para Dresdner RCM. Lamentablemente, duró unos pocos meses y volvieron a llamarme de Londres, así que fue una ambición no cumplida. En 2007, estuve asociado a una empresa de investigación externa llamada Redburn Partners y decidí que quería volver a las inversiones; no quería ser corredor de bolsa durante el resto de mi vida. Así que renuncié, e inicié la búsqueda de un trabajo en la gestión de inversiones. La suerte me fue favorable y me ofrecieron un cargo en Templeton, con sede en Nassau. Tuve la suerte de obtener el puesto y maté dos pájaros de un tiro, por así decirlo.

Creó que he adquirido una perspectiva un poco más isleña desde que me trasladé a Nassau. No quiero decir que ignore los puntos de vista de los demás, sino que me mantengo a distancia de la vorágine emocional que implica la negociación frenética de Wall Street, y eso puede ser algo bueno. No me distraigo tanto con el ruido cotidiano de los mercados. Evalúo las situaciones y las empresas por mi cuenta, rara vez basándome en influencias externas, e intento tomar decisiones lógicas y racionales.

Dentro de Templeton Global Equity Group, gestionas carteras radicalmente diversas con gran cantidad de tenencias a nivel mundial. ¿Cómo controlas la situación? ¿Y existe tal cosa como diversificar demasiado?

Todo gestor de carteras de Templeton Global Equity Group forma parte de un equipo muy sólido. Tenemos reuniones de equipo dos veces por semana, reuniones de revisión entre homólogos periódicas y reuniones de investigación fuera de la empresa dos veces al año. Nuestra estructura implica analizar empresas a diario, ya sea en una convocatoria sectorial o en los pasillos con colegas. Así que casi siempre sabemos lo que está pensando el otro y, si algunas pocas empresas no están siendo analizadas actualmente o deberían serlo, mis colegas están a tan solo una llamada o correo electrónico de distancia. Es prácticamente imposible que conozca cada detalle de lo que pasa cada día en cada una de las empresas que forman parte de nuestras carteras, pero sé que mis colegas están al corriente de los temas, del mismo modo que ellos saben que yo también lo estoy.

en el Campeonato Lyford Cay Club, 2014
en el Campeonato Lyford Cay Club, 2014

Soy firme partidario de hacer el trabajo y tomar decisiones informadas. En ese sentido, prefiero comprar por convicción empresas que creemos que sumarán valor antes que comprar cientos de posiciones por si acaso algunas no funcionan. Por tanto, creo que si bien existe el riesgo de sobrediversificar nuestras carteras, no es nuestro caso; esa es la función de nuestros analistas, identificar valor a nivel mundial y brindar la diversificación suficiente en términos geográficos y sectoriales con el fin de reducir la volatilidad para nuestros clientes.

Al vivir en uno de los principales centros vacacionales del mundo, ¿qué actividades o hobbies disfrutas en tu tiempo libre fuera del trabajo?

Tengo la suerte de tener tres hijos activos (14, 12 y 8 años) así que para seguirles el ritmo, entreno en el gimnasio y a veces salgo a montar en bicicleta con colegas de la oficina; completamos la Marcha por la Esperanza (Ride for Hope) de 100 millas como equipo hace unos años. Juego al tenis, nado en el mar, voy a pescar con amigos, todas las cosas que puedas imaginar viviendo en Nassau, pero mi deporte principal es el golf. Jugaba en la universidad y descubrí que el buen clima me permite practicar más, así que ahora juego con hándicap cero y gané el Campeonato Lyford Cay Club en 2014 (ese de la foto soy yo jugando en la final). El próximo objetivo: ¡el Abierto de EE. UU.! (¡Es broma!)

De joven en Inglaterra, ¿qué carrera o trabajo visualizabas?

Siempre me gustaron las matemáticas y la ciencia, así que quería ser astronauta. ¡De hecho escribí una carta a la NASA preguntándoles cómo podía ser astronauta y qué carrera necesitaba para acceder a su programa! Sigo esperando a que me respondan.

¿Ha habido algún consejo que haya tenido verdadera influencia en tu carrera?

Nunca tuve un mentor que me apartara y me dijera: “Escucha con atención, este es el secreto de las inversiones”. En mi opinión, no hay secretos. Leí algunos clásicos de Benjamin Graham, Sir John Templeton y otros, pero en particular disfruto leyendo las ideas de James Montier sobre las finanzas conductuales. Así que mi estilo y pensamiento sobre la inversión han evolucionado con el tiempo y probablemente puedan resumirse en lo siguiente: sé siempre humilde o serás humillado; recuerda que el mercado no siempre es racional; y, si haces tu trabajo, evaluando qué tiene más probabilidad de cambiar y por qué la valoración es incorrecta, seguramente tendrás más éxitos que fracasos.

Si pudieras darle un consejo a un joven interesado en desarrollar una carrera en la gestión de inversiones, ¿qué le dirías?

Tienes que amar lo que haces, independientemente de la carrera. A mí me encanta mi trabajo y no se me ocurre otra cosa que preferiría hacer. Así que les preguntaría: ¿te gusta invertir? ¿Te estimula el desafío continuo de un entorno financiero en constante cambio? ¿Te gusta resolver acertijos y calcular si una empresa está infravalorada? Si es así y estás preparado para trabajar duro, la gestión de inversiones puede ser una carrera fascinante y gratificante.

Los comentarios, las opiniones y los análisis de James Harper constituyen opiniones personales, son para fines informativos e interés general solamente, y no deben considerarse asesoramiento individual para inversión ni recomendaciones ni invitaciones para comprar, vender o mantener cualquier título o adoptar cualquier estrategia de inversión. Tampoco constituyen asesoramiento legal o fiscal. La información proporcionada aquí es válida a la fecha de esta publicación, puede cambiar sin previo aviso y no es un análisis completo de cada hecho material en relación con ningún país, región, mercado o inversión.

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¿Cuáles son los riesgos?

Todas las inversiones implican un riesgo, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede experimentar oscilaciones al alza o a la baja, y cabe la posibilidad de que los inversores no recuperen el capital total que invirtieron. Los precios de las acciones fluctúan, a veces de forma rápida y dramática, debido a factores que afectan a compañías individuales, industrias o sectores particulares, o a condiciones del mercado en general. Los riesgos especiales están relacionados con la inversión extranjera, incluyendo las fluctuaciones de moneda, la inestabilidad económica y los desarrollos políticos. Las inversiones en los mercados en desarrollo suponen mayores riesgos relacionados con los mismos factores, además de los vinculados con su menor tamaño y liquidez.