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Grecia: Estancados en la mitad

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Grecia parece estar estancada entre las fuerzas políticas de la izquierda (el partido Syriza) y las fuerzas fiscales de la derecha (cargas de deuda, controles de austeridad de la Unión Monetaria Europea). ¿Existe una salida viable? ¿Cuáles son las opciones? Brooks Ritchey, director ejecutivo senior de K2 Advisors, Franklin Templeton Solutions, trae a la memoria un tema popular de la década de 1970 al explorar estas y otras cuestiones.

Brooks Ritchey
Brooks Ritchey

J. Brooks Ritchey
Director Ejecutivo Senior en K2 Advisors
Franklin Templeton Solutions

Cada día, al volver del trabajo a casa por la noche, me gusta escuchar algo de música. Las canciones con las que más me identifico son las habitualmente asociadas con recuerdos significativos o acontecimientos del pasado, por ejemplo, dulces baladas de grupos glamurosos de los años 70, que invocan recuerdos incómodos de bailes colegiales.  En un viaje reciente, fui acompañado por el clásico tema de Stealers Wheel, “Stuck in the Middle With You” (Estancado en la mitad contigo), que me recordó a la situación actual en Grecia.

La Odisea Griega: cómo hemos llegado hasta aquí

Para comprender en qué punto nos encontramos con Grecia y lo que podría suceder, creo que como inversores debemos entender parte de la historia. Resumiré la situación para tener más contexto, al menos en lo que tiene que ver con las finanzas.

Hace aproximadamente cuatro años, Grecia entró en crisis. Su relación deuda/producto interior bruto (PIB) era de alrededor del 170%,[1] y las tasas de interés de los bonos griegos a 10 años aumentó más del 40% en 2012, cuando los inversores se preocupaban por el riesgo de impago. Estaba claro en ese momento que Grecia no podía pagar su deuda. Después de mucho apretón de manos y negociaciones de última hora, el gobierno griego, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE) acordaron la implementación de un paquete de respaldo.  En 2012, nos preguntábamos si la historia griega en relación con el Euro se encontraba en un punto de inflexión (“jumped the shark”).

En la cultura pop estadounidense, la frase “jump the shark” hace referencia al momento exacto en que un programa de televisión, un grupo, un actor, un político u otra figura pública (agregaríamos un país miembro de la zona Euro a la lista) ha dado un giro y empeora, se va a pique o se torna irreversiblemente malo. La expresión surgió en un episodio de la serie televisiva estadounidense de la década de 1970, Happy Days (Días Felices), en la que Fonzie (Henry Winkler), el cual practica esquí acuático, en su traje de baño y chaqueta de cuero de marca salta sobre un tiburón enjaulado y afronta el desafío para demostrar su valentía. Para un programa que en sus primeras temporadas representaba experiencias con las que todo el mundo podía identificarse contextualizadas en la nostálgica década de 1950, esto marcó un giro casi caricaturesco hacia trucos para llamar la atención. Los críticos del programa sugirieron que el episodio del shark-jump había marcado el comienzo del fin del programa, dado que este se convirtió en una caricatura de sí mismo antes de su desaparición definitiva en 1984.

Entonces, de regreso a 2012, cuando el pánico en torno a Grecia se vio disipado temporalmente gracias a un paquete de rescate de la Unión Europea (UE), todo el mundo pareció respirar aliviado, y las tasas de interés de la deuda griega cayeron a niveles incluso más bajos que antes de la crisis unos años antes. Cabe destacar que la decisión de la UE de rescatar a Grecia no fue un movimiento completamente altruista, dado que la gran mayoría de lo que se adeudaba pertenecía a bancos de Francia, Alemania, Italia y otros países centrales. De modo que un respaldo a Grecia en ese momento era en realidad un respaldo a toda Europa.

Avanzamos rápidamente a la actualidad: Aunque algunos actores han cambiado (ahora participa el partido Syriza), en general las circunstancias no lo han hecho respecto de la carga de deuda griega. En su mayoría, Grecia y la UE parecen estar en el mismo punto donde comenzaron, salvo que esta vez los bancos de los países centrales Europeos parecen estar más aislados.

Hemos llegado a esta coyuntura circular debido a que la “solución” establecida en 2012 dio pocos resultados en cuanto a la sostenibilidad a largo plazo; de hecho, todo lo contrario. Consideramos que Grecia ha sido empujada aún más hacia la depresión, y en los últimos años, el desempleo se mantuvo por encima del 25% (más del 50% entre sus jóvenes).[2] Actualmente, la relación deuda/PIB de Grecia se encuentra en más del 170%,[3] y el país se vuelve a enfrentar con la perspectiva de no poder cumplir con sus obligaciones de deuda.

Slide0Se incorpora Syriza

En enero de 2015, el electorado griego, frustrado por años de austeridad impuesto y por no ver demasiado progreso económico, decidió que quería un cambio. Votaron al partido de izquierda Syriza basándose en promesas de campaña para revertir muchas de las medidas de austeridad impuestas por la UE que se implementaron como parte del acuerdo de rescate de 2012.

La perspectiva de Syriza es que la austeridad que Berlín y el resto de Europa exigían en 2012 era poco razonable, lo que hacía más difícil que el país hiciera frente a su carga de deuda a largo plazo.  El nuevo ministro de finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis mencionó en público la cuestión de la renegociación de la deuda de Grecia por 365.000 millones de dólares estadounidenses, y está intentando conseguir cierto alivio en relación con los vencimientos a más largo plazo, tasas de interés más bajas y reembolsos vinculados al crecimiento económico del país.

En respuesta a esto, Alemania dejó muy claro que la reestructuración de la deuda no es una opción, y otros miembros de la zona Euro en general han presentado un frente unido en este sentido. Asimismo, cualquier paquete de rescate para Grecia en el futuro seguiría incorporando estrictas medidas de austeridad.  Sin embargo, para Syriza, esto no es una opción.

De modo que políticamente parece que hemos llegado a un callejón sin salida; de un lado se encuentra el ministro de finanzas alemán Wolfgang Schauble, y del otro el electorado griego y el partido Syriza. Estancados en la mitad se encuentran el Primer Ministro griego Alexis Tsipras y su ministro de finanzas Yanis Varoufakis, quienes se enfrentan al aparentemente insuperable dilema de intentar darle a los griegos lo que quieren y permitir a su vez que el resto de Europa tenga lo que desea.

Es decir, deben encontrar una solución para servir a dos señores. Las encuestas de opinión muestran que muchos votantes griegos respaldan las duras tácticas de negociación de Atenas. Sin embargo, las encuestas también muestran que la mayoría de los griegos quiere que su país permanezca en la zona Euro, aunque para ello deberían aceptar sus exigencias relativas a la austeridad. Esta sería la definición técnica de estar en un buen lío.

Escenarios “Grexit” (salida de Grecia de la zona Euro):  el posible impacto sobre Grecia

Algunos miembros de Syriza creen que la mejor opción para que Grecia recupere su independencia financiera sería no pagar sus deudas y separarse por completo del Euro. No estoy seguro de si este sería el mejor enfoque, pero consideremos el posible impacto de dicha medida.

Según Syriza se imagina, a grandes rasgos esta podría parecer una opción atractiva. Supuestamente si se optara por esto, la deuda de Grecia se reduciría a niveles más manejables, y readoptar la dracma permitiría al país devaluar su divisa y fortalecer su competitividad. Uno podría decir que es una visión utópica. La posible realidad de readoptar la dracma (la antigua divisa griega), en mi opinión de todos modos, se parece más a una pesadilla.

Si Grecia fuera a dejar el Euro de manera repentina, la consecuencia (al menos del modo en que nosotros lo vemos) es que, a todos los efectos, el sistema bancario/la economía griegos entrarían en bancarrota. Por tanto, la divisa griega supuestamente no tendría casi valor a corto plazo, y probablemente Grecia sería el último lugar en que un inversor estaría dispuesto a llevar su capital, lo que implicaría una drástica bajada en su valor en relación con el Euro. Nuestra visión en el peor de los casos: los bancos podrían tambalear, los cajeros probablemente quedarían vacíos, las tasas de interés aumentarían y las empresas quebrarían, incluida quizás la principal empresa de electricidad del país. ¿Tendrían liquidez las empresas para adquirir materias primas fundamentales como petróleo, medicamentos y alimentos? En este escenario desastroso, la recaudación fiscal probablemente caería en picado y el nuevo gobierno insolvente no podría pedir préstamos en el extranjero. La confianza de los inversores internacionales se vería sacudida, y es probable que Grecia no pueda recaudar dinero por varios años.

¿Cómo responderían los ciudadanos? La declaración de quiebra de Argentina en 2001 tuvo como resultado manifestaciones violentas y saqueos. El ejemplo de Argentina también muestra cuánto tiempo puede llevarle a una economía recuperarse; decenas de miles de argentinos abandonaron el país. ¿Harían muchos griegos lo mismo? Al vislumbrar que esta situación va de mal en peor, el gobierno de Syriza (que fue votado sobre la base de una promesa de aumentar el gasto) podría simplemente optar por emitir más dracmas para llenar el hueco financiero, lo que quizás impulsaría una peligrosa hiperinflación.

¿Podría Grecia no pagar su deuda y permanecer en la zona Euro?

En nuestra opinión, este resultado es posible, pero probablemente aun así generaría miseria para el país y sus ciudadanos. Es probable que el sistema bancario de Grecia siga estando en bancarrota, las instituciones financieras sigan sin poder obtener financiamiento de la zona Euro para recapitalizar sus bancos, y la única alternativa que vemos sería la de “atraer bajo fianza” a los depositantes, es decir, ofrecerles acciones en los bancos como garantía de sus depósitos. Esto probablemente también implique controles de capital. Entretanto, el gobierno seguiría intentando ajustar su presupuesto, un arduo proyecto, dado que el colapso del sistema financiero no haría más que destruir el crecimiento económico. Aunque esto solo son conjeturas, la conclusión es que hay muchas maneras en las que podríamos imaginarnos la posibilidad de que esto funcione.  La intersección de comercio, finanzas y economía, y política es decididamente compleja.

Escenarios “Grexit” (salida de Grecia de la zona Euro): el posible impacto sobre Europa

¿Y qué sucedería con Europa en general? ¿Qué podría significar la salida de Grecia para los países centrales?

En un principio, el impacto probablemente sería manejable. A más largo plazo, lógicamente, las consecuencias son más difíciles de evaluar, pero definitivamente podrían ser importantes. Imagino que el Mecanismo de Estabilidad Europea[4] podría emplearse al principio como barrera en caso de que haya un efecto colateral que involucre a otras naciones de la periferia. Creo que estos países son mucho menos susceptibles de lo que eran en 2011 al riesgo griego, aunque la posibilidad de una crisis parece mínima.

Naturalmente, podría haber pérdidas financieras para los países asociados. El fondo de rescate Europeo y el Fondo Monetario Internacional (FMI) han suministrado aproximadamente 300.000 millones de Euros a lo largo de los años. Alemania, directa o indirectamente, garantiza alrededor de 65.000 millones de Euros de estos préstamos. Si Grecia se va, una gran parte de este dinero probablemente se evaporaría con su salida.

Por el contrario, el riesgo político para Europa/Alemania podría ser significativo. Durante cinco años, los líderes políticos de la UE han trabajado con diligencia para mantener a Grecia en la UE a cualquier precio. Al final, salir sería un riesgo económico prácticamente incalculable para Grecia, pero uno que podría pagar dividendos políticos. Lo contrario es cierto para el resto de Europa. Políticamente, creo que sería un lamentable fracaso para Europa.

Y aunque no quiere la salida de Grecia, a Alemania también le preocupa que hacer concesiones a Syriza aumente la popularidad de otros partidos opositores al sistema en toda la zona Euro. España, Portugal e Irlanda, países que han recibido rescates en los últimos años, celebrarán elecciones entre finales de 2015 y principios de 2016. Berlín teme que si Syriza logra renegociar la deuda de Grecia, otros gobiernos exijan concesiones similares en el futuro.

Esto también explica por qué los actuales gobiernos conservadores en Madrid, Lisboa y Dublín han adoptado una postura firme en contra de los pedidos de Grecia para que se alivie su deuda. Estos gobiernos han defendido las medidas de austeridad en el pasado, y probablemente no pueden respaldar las concesiones para Grecia que no solicitaron para ellos mismos. Desde la perspectiva de la UE, me parece que es políticamente imposible aceptar un recorte explícito de la deuda respecto de las obligaciones pendientes de Grecia en este punto. También parece ser política y económicamente indeseable permitir que Grecia se vaya. Estancados en la mitad.

¿Qué debería hacer Grecia?

Supongamos que somos Grecia. Dejando de lado las consecuencias morales/éticas del incumplimiento de nuestras obligaciones, y el dolor a corto plazo, desde un punto de vista puramente práctico (o maquiavélico), es posible que a largo plazo simplemente tenga más sentido que Grecia salga de la zona Euro. Repito, no estoy sugiriendo que sea la mejor línea de acción, pero si consideramos dicho escenario, supondríamos que finalmente, se permitiría a Grecia volver al mercado de bonos, por más improbable que tal realidad parezca ahora.

En teoría, Grecia podría dar la espalda a su deuda y readoptar la dracma, dejar que el mercado establezca el valor de su divisa y luego trabajar para poner sus asuntos fiscales en orden. Creemos que definitivamente es un proyecto arduo.

Otro enfoque interesante: Según el CIA World Factbook, el turismo representa el 18% del PIB de Grecia.[5] ¿Por qué no intentar que alcance el 25% o el 30%? ¿Hacer que Grecia sea el destino más atractivo, de mejor valor, más placentero de Europa? Definitivamente, la tasa de cambio del dólar estadounidense al Euro es un incentivo atractivo para los estadounidenses consumistas. Como mínimo, Grecia tiene la cuestión topográfica asegurada, la comida es excelente, y con seguridad sus ciudadanos son tan hospitalarios y amigables como los de cualquier parte del mundo. Si Grecia se comprometiera a lograr un amplio impulso del turismo, y a tratar a cada visitante como a un rey que trae oro (porque figuradamente eso es lo que sería), creo que el país podría arreglárselas bastante bien solo para generar PIB.

Si una empresa desea abrir una fábrica en Grecia, hacer que suceda, ofrecer todos los incentivos posibles para atraer inversiones extranjeras. Minimizar la burocracia, simplemente alentar a las empresas a traer dinero y empleo, y el gobierno griego se hará cargo del resto.

Aunque sería difícil, hay una gran cantidad de ejemplos de países que han hecho lo mismo con mucho menos, definitivamente sin las ventajas geográficas naturales con las que la Madre Naturaleza ha dotado a Grecia.

Al final, solo podemos posicionar nuestras carteras de manera prudente y esperar a ver qué sucede; es difícil saber cuál será el resultado definitivo en esta etapa. Lo que sí sé es que la próxima vez que escuche la canción “Stuck in the Middle” (Estancados en la mitad) en la radio, pensaré en Grecia y en la UE. Quizás ahora ustedes también.

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¿Cuáles son los riesgos?

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[1] Fuente: Eurostat, datos de 2011.

[2] Fuentes: Eurostat, datos de 2014. El desempleo juvenil abarca hasta la edad de 25 años.

[3] Fuente: Eurostat, a enero de 2015.

[4] Establecido en febrero de 2012, el Mecanismo de Estabilidad Europea es el mecanismo de resolución de crisis permanente para los países de la zona Euro. El MEE emite instrumentos de deuda con el objeto de financiar préstamos y otras formas de asistencia financiera a estados miembros de la zona Euro.

[5] Fuente: CIA, The World Factbook.