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Observadores de tormentas y la búsqueda de ingresos

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Una serie de “macrohuracanes” que han barrido los mercados financieros globales han dado incluso a los inversores más sofisticados motivos para detenerse y pensar en lo que ha estado ocurriendo recientemente. Pero son los que buscan generar ingresos de sus inversiones los que tienen más posibilidades de enfrentarse a un desafío frente a estas condiciones. Toby Hayes, vicepresidente y gestor de carteras de Franklin Templeton Solutions, opina que la aplicación de una inversión en factor de riesgo, que es el centro de su estrategia de multiactivos, podría sugerir una nueva forma de pensamiento: una cuyo objetivo final sea la monetización de la volatilidad. A continuación explica lo que significa.

Toby Hayes
Toby Hayes

Toby Hayes
Vicepresidente, Gestor de carteras
Franklin Templeton Solutions

El desafío para el gestor de ingresos de multiactivos tradicional en el entorno económico internacional actual es claro: generar ingresos mientras se mantiene el denominado “enfoque defensivo”, centrándose en los activos que, por lo general, suelen ser menos volátiles y, fundamentalmente, minimizando el riesgo de las grandes reducciones de sus carteras. En el entorno actual, no creemos que pueda proporcionar estos “ingresos defensivos” en una cartera de clase de multiactivos.

Con el rendimiento de los bonos gubernamentales a niveles mínimos, para conseguir un objetivo potencial de un 4% a un 5% de objetivo de ingresos, un gestor que adopte un enfoque tradicional puede considerar aumentar su ponderación a deuda de alto rendimiento de mercados emergentes y/o renta variable con altos dividendos. Estos activos (aparentemente en “crecimiento”) también se consideran más arriesgados debido a la volatilidad potencial y tienden a no conservar valor en caso de una corrección del mercado.

Por supuesto, en el entorno actual, considero que el concepto de mantener una cartera de altos ingresos y bajo riesgo mediante la asignación tradicional de activos no tiene ningún sentido. Se puede conseguir una cartera “de bajo riesgo” en el sentido que se diseña para tener poca volatilidad, pero es probable que esté formada principalmente de bonos gubernamentales que obtengan una rentabilidad casi nula. Por lo tanto, creemos que es necesario un enfoque distinto.

En nuestra opinión, la aplicación cauta y adecuada de un enfoque de factor de riesgo puede ser capaz de proporcionar una fuente de ingresos más coherente. En nuestra estrategia, consideramos que la volatilidad es un factor de riesgo.


Influencia del macroindicador

Los importantes movimientos de los macroindicadores, como la fortaleza del dólar estadounidense y la volatilidad del precio de las materias primas (sobre todo, el petróleo) han repercutido considerablemente en la economía en los últimos meses, tanto a nivel empresarial como gubernamental. Mientras algunas de estas macrotendencias pueden considerarse positivas, sus beneficios tienden a caer más de lo debido. Por ejemplo, los beneficios para el consumidor por la bajada de los precios del petróleo se consideran como un impulso hacia el crecimiento global en la segunda mitad de este año. Por otra parte, estamos observando que existen pruebas de los daños del efecto del aumento del dólar estadounidense para los exportadores estadounidenses y los que tienen pasivos denominados en dólares.

He aquí la razón por la que estamos posicionando nuestra estrategia de forma defensiva en estos momentos: consideramos que estamos preparados para una época más volátil. Cuando aumente la volatilidad, quiero monetizarla de forma que las estrategias tradicionales de ingresos de multiactivos no puedan.

Macrohuracanes: la fortaleza del dólar y la espiral de las materias primas

En nuestra opinión, existe un número de grandes acontecimientos actuales que son increíblemente destructivos a nivel mundial. El primero es la fuerza relativa del dólar estadounidense, que está cuestionando la sostenibilidad a largo plazo de algunos de los beneficios que han obtenido numerosas empresas del S&P 500 en los últimos trimestres. El segundo es la espiral descendente de los precios de las materias primas, impulsada en parte por la ralentización de la economía china.

De ambos “macrohuracanes”, creemos que el más importante es el primero: la fortaleza emergente del dólar. A nuestro juicio, muchos inversores no han sabido reconocer la contribución de la debilidad relativa del dólar para las ganancias del S&P 500, incluso frente a un crecimiento lento de la economía estadounidense.

La mayor parte de las acciones de dicho índice son empresas multinacionales cuyas ganancias provienen de fuera de los Estados Unidos. Cuando el dólar estaba débil, dichas ganancias se vieron impulsadas al convertir los beneficios extranjeros en dólares.

Frente a la fortaleza creciente del dólar, esta situación ha dado la vuelta por completo. En muchos casos, se han reducido las previsiones de beneficios, lo que plantea la cuestión de si el mercado considera que este nuevo suceso supone un problema a la hora de convertir otras divisas a dólares o si volverá a considerar el S&P 5001 como una clase de activos. Es una clase de activos de referencia tan centrada en el dólar que se podría debatir enérgicamente que la volatilidad de la renta variable tiene muchas posibilidades de aumentar y está establecida para una posible corrección.

Además, está la creciente especulación sobre la subida de tipos de interés por parte de la Reserva Federal estadounidense tras haber eliminado la palabra “paciente” de sus guías en la reunión sobre política de este marzo. Por tanto, estimo que estamos siendo testigos del establecimiento de la base de un posible aumento estructural de la volatilidad, sin duda, en la renta variable estadounidense.

Mientras tanto, la aparente desaceleración del crecimiento económico chino parece aumentar la presión bajista de los precios de las materias primas y contribuir al segundo macrohuracán. Es importante que el efecto del fortalecimiento del dólar y la caída de los precios de las materias primas sea especialmente intenso en las economías de los mercados emergentes (ME).

Por ejemplo, en muchos casos, los ME que producen materias primas han experimentado una caída de los ingresos nacionales. Por otra parte, algunos ME como la India y otros ME asiáticos, que son importadores netos, han obtenido una enorme ventaja por la caída de los precios de las materias primas.

Aun así, tememos que numerosas economías de ME se hayan sobreponderado. Creemos que cualquier continuación del crecimiento de la solidez del dólar resultará perjudicial para las que compraban en dólares.

La caída de los precios de las materias primas y un dólar fortalecido tienen enormes repercusiones para los ME y no creemos que sea una casualidad que, cuando hemos visto grandes repuntes del dólar en el pasado, hayamos observado a algunos países de ME atravesando dificultades con crisis monetarias.

Aspiramos a una estrategia clásica que genere ingresos utilizando la volatilidad con el objetivo de obtener una prima potencial. Hemos visto un aumento estructural de la volatilidad, por lo que suponemos que hay más valor por encontrar en estas superposiciones de ingresos. Por el momento, tenemos la sensación de compensación por cualquier subida del valor de los activos que hayamos abandonado por los ingresos potenciales. Si hubiese algún mercado bajista reconocible, creemos que dicho valor aumentaría, ya que no renunciaríamos a ningún alza. Esta podría ser una estrategia que considerar para el inversor que opina que estamos llegando al final de un mercado alcista cíclico.

El riesgo de la estrategia sería un panorama en que el mercado alcista cíclico continuaría y la volatilidad se colapsaría hasta casi alcanzar el cero. Un inversor con un enfoque más tradicional (incluso uno que comprenda el alto rendimiento o la deuda de ME) podría esperar superar el rendimiento en tal situación. Pero para un inversor más encaminado a una posición defensiva, consideramos que este enfoque podría ser susceptible de consideración.

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¿Cuáles son los riesgos?

Todas las inversiones implican riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede experimentar oscilaciones al alza o a la baja, y cabe la posibilidad de que los inversores no recuperen el capital total que invirtieron. Los precios de las acciones fluctúan, a veces de forma rápida y dramática, debido a factores que afectan a compañías individuales, industrias o sectores particulares, o a condiciones del mercado en general. Los riesgos especiales están relacionados con la inversión extranjera, incluyendo las fluctuaciones de moneda, la inestabilidad económica y los desarrollos políticos. Las inversiones en los mercados en desarrollo suponen mayores riesgos relacionados con los mismos factores. Los precios de los bonos normalmente se mueven en dirección opuesta a los tipos de interés. Los cambios en la fortaleza financiera de un emisor de bonos o de la calificación de crédito de un bono pueden afectar a su valor. Las inversiones en derivados implican costes y crean apalancamiento económico, lo que puede generar una importante volatilidad y causar pérdidas que superen en mucho la inversión inicial. Las ventas cortas suponen el riesgo de que las pérdidas puedan superar el importe original invertido. Existe el riesgo de liquidez cuando los valores son más difíciles de vender al precio al que se han valorado.


1. Los índices no son regulados y no se debe invertir directamente en uno.