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Aumento de los tipos y el resurgimiento de la selección de acciones globales

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Tras la crisis financiera global de 2007-2009, la inversión pasiva en acciones ha aumentado, y se presenta como el camino preferido para muchos inversores. Sin embargo, el camino de la renta variable estadounidense hacia valores máximos, en medio de un mercado alcista envejecido, y la probabilidad de que la Reserva Federal estadounidense incremente los tipos de interés antes de final del año, hacen que John Remmert y Donald Huber de Franklin Equity Group crean que podemos estar entrando en un periodo de renacimiento de la inversión activa en el cual la selección de acciones puede ser más importante que nunca.

John Remmert
John Remmert
Donald Huber
Donald Huber

John Remmert, CFA
Vicepresidente Senior
Gestor de carteras
Franklin Equity Group

Donald Huber
Vicepresidente Senior
Gestor de carteras
Franklin Equity Group

La inversión pasiva en acciones ha estado de moda tras la crisis financiera global. Una ola de liquidez generada por los bancos centrales ha encontrado en parte su camino hacia los fondos cotizados en bolsa (ETF, por sus siglas en inglés) y otras inversiones pasivas. A pesar de que esta tendencia parece dirigirse inexorablemente hacia una dirección, creemos que puede ser un error descartar la inversión activa en renta variable global, particularmente una vez que comiencen a normalizarse los tipos de interés.

Definitivamente, los últimos años han sido un desafío para muchos gestores de renta variable global activos, nosotros incluidos. La mayoría de los gestores de Estados Unidos y a nivel global han disminuido sus índices de referencia. De acuerdo con un análisis de Towers Watson, una firma consultora, durante 2014 solo un 35% de los productos de renta variable estadounidenses y un 40% de los productos de renta variable global superaron el rendimiento en relación con los índices de referencia de sus carteras.[1] Creemos que los tipos de interés extraordinariamente bajos y la flexibilización cuantitativa en Estados Unidos, Japón y la zona Euro pueden ser al menos en parte los culpables. La liquidez creada por la flexibilización cuantitativa se ha abierto camino hacia la renta variable, y los fondos cotizados en bolsa y las inversiones pasivas en particular, lo que ha impulsado a los mercados de acciones globales. De hecho, con el anunciado comienzo de la flexibilización cuantitativa en Japón y Europa, los inversores se concentraron en fondos cotizados en bolsa de renta variable regionales. Casi 16.000 millones de dólares estadounidenses fluyeron hacia fondos cotizados en bolsa japoneses al comienzo de su programa de flexibilización cuantitativa en el segundo trimestre de 2013, mientras que el doble se invirtió en fondos cotizados en bolsa de renta variable europea en el primer trimestre de 2015 al comenzar el programa de flexibilización cuantitativa del Banco Central Europeo, según los datos facilitados por Morningstar.[2] Los fondos cotizados en bolsa de renta variable japonesa están obteniendo aun mayor asistencia. El Banco de Japón no solo ha comprado bonos para respaldar el crecimiento económico y avivar la inflación, sino que también ha comprado fondos cotizados en bolsa de renta variable, debido al aumento de la escasez de bonos para comprar.
De algunas forma, creemos que lo que se observa con el aumento de la inversión pasiva en fondos cotizados en bolsa es la repetición de finales de 1980 y principios de 1990, cuando la inversión en mercados emergentes adquirió protagonismo. Muchos mercados emergentes pueden no haber sido lugares atractivos fundamentalmente para invertir en aquel momento, pero su relativa novedad significaba que el dinero seguiría dirigiéndose hacia los mercados, en la medida en que muchas personas realizaban sus primeras inversiones en la clase de activos. Observamos de la misma forma la inversión en fondos cotizados en bolsa. Son un producto relativamente nuevo y, siempre que los bancos centrales continúen imprimiendo dinero y los índices de la renta variable continúen subiendo, los fondos cotizados en bolsa deberían permanecer en la demanda mientras la abundancia de liquidez busca un hogar.

0615_RemmertPolicy_spaComo en todas las tendencias, hay que tener cuidado con la reversión. Creemos que invertir activamente en renta variable global debería reafirmarse nuevamente a medida que se normalizan los tipos de interés. Una vez que los esfuerzos de varios bancos centrales comiencen a dar sus frutos y la economía global se encuentre más saludable, esperamos ver una potencial reducción en la búsqueda de políticas monetarias no convencionales. A su vez, eso debería permitir que los mercados de renta variable regresen a lo que percibimos como un nivel de comportamiento más racional. Los principios básicos deberían volver a ser importantes.

Las valoraciones de los mercados de renta variable global, particularmente en Estados Unidos, nos parecen estiradas (según las relaciones precio-beneficio). Por sectores, los sectores de servicios sanitarios y de consumo discrecional se presentan como los más caros. Dadas las elevadas valoraciones, los mercados más amplios podrían luchar en la medida en que los tipos se normalizan. Los recientes giros en los mercados de bonos globales y la posterior caída de las acciones pueden estar indicando este tipo de respuesta. En la medida en que los índices de referencia globales se ajustan a tipos más elevados, creemos que los seleccionadores de valores podrán encontrar atractivas oportunidades de inversión fuera de las acciones de enorme y gran capitalización que dominan los amplios índices de renta variable.

Un cambio en el liderazgo del mercado regional también sería bienvenido para nosotros.  El dominio del mercado estadounidense en los últimos años ha hecho las cosas aún más difíciles para los gestores globales que, como nosotros, históricamente han tendido a estar subponderados en nuestras carteras de Estados Unidos La moneda también ha tenido un impacto más significativo en el rendimiento de la renta variable de lo que lo ha hecho históricamente. Mientras que la moneda por lo general compone una porción considerable del rendimiento de los mercados de bonos, los movimientos en las divisas impulsados por la flexibilización cuantitativa han hecho que la moneda sea más importante en los rendimientos netos, debido al surgimiento del dólar estadounidense frente al yen y al Euro. Como tal, una cartera global establecida en dólares australianos puede mostrar rendimientos absolutos muy superiores que la misma cartera establecida en dólares estadounidenses. Si el mercado estadounidense renuncia a su dominio de los rendimientos globales, el papel de las ponderaciones regionales en los rendimientos generales debería tener menor importancia, haciendo que la selección de acciones individuales sea más importante para el rendimiento.

Mientras el ciclo gira, creemos que invertir en un cartera bien diversificada y seleccionada con cuidado, de empresas con ganancias en aumento, fuertes flujos de caja libres y un modelo de negocios sólido será, al fin y al cabo, exitoso.[3] Anunciar la muerte de la administración activa puede ser prematuro.

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[1] Fuente: Towers Watson, “Tiempos difíciles para los gestores de renta variable”, mayo de 2015.

[2] Fuente: Morningstar. Para obtener más información visite www.franklintempletondatasources.com.

[3] La diversificación no garantiza beneficios ni protege frente al riesgo de pérdida.