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Los dramáticos sucesos en Europa no han hecho descarrilar el crecimiento estadounidense

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Debido a que la crisis de deuda griega está a punto de llegar a su punto más decisivo y a la corrección del mercado de renta variable de China, este año no se ha experimentado la típica calma veraniega. Estados Unidos ha sido la excepción, ya que allí han predominado unas condiciones económicas de calma relativa. Sin embargo, la reciente agitación en la zona Euro y en China ha suscitado la atención de los inversores estadounidenses. Muchos de ellos se preguntan si esto acabará haciendo que la relativamente sana economía de EE. UU. se vea afectada por cierta volatilidad del mercado resultante. Ed Perks, vicepresidente ejecutivo y director de inversiones de Franklin Equity Group, ofrece su punto de vista sobre el mercado de EE. UU. y argumenta por qué cree que, a pesar de los desafíos que afrontan muchas partes del mundo, es muy probable que la economía estadounidense continúe con su trayectoria de crecimiento.

Ed Perks
Ed Perks

Ed Perks, CFA
Vicepresidente Ejecutivo, Director de Inversiones
Gestor de Carteras
Franklin Equity Group 

Este verano las noticias financieras provenientes de Estados Unidos han sido particularmente monótonas, y muchos de los analistas del mercado estadounidense han fijado su atención en los acontecimientos económicos de otras partes del mundo, en especial de Europa y China. Es por esto que muchos inversores se plantean si existe la posibilidad de que, tras la crisis de deuda griega, surja cierta volatilidad que debilite la economía de Estados Unidos.

A pesar de la reciente incertidumbre en torno a Grecia, continuamos confiando bastante en la perspectiva económica europea en general, ya que hemos visto oportunidades en diferentes segmentos del mercado. Tenemos posiciones en renta variable europea en sectores como el sanitario y energético, y creemos que la actual volatilidad en los mercados europeos representa una oportunidad para aprovechar el valor relativo entre las empresas europeas y sus homólogos estadounidenses. De hecho, hemos comprado muchas de nuestras posiciones durante trastornos del mercado similares. Dicho esto, no asumiremos un enfoque descendente con respecto a nuestras asignaciones regionales o estatales. En vez de centrar nuestra atención en empresas según su domicilio, nos interesa más fijarnos en su valoración subyacente, en las posibles oportunidades de rendimiento que puedan tener y en si tenemos la opción de aprovechar los trastornos del mercado o las diferencias en las valoraciones.

La economía de Estados Unidos sigue viento en popa 

Respecto a la economía de EE. UU., creemos que los obstáculos para el crecimiento se han ido reduciendo y que la actual corriente de expansión estadounidense, un poco falta de intensidad, puede verse compensada por una transición hacia una expansión más duradera y extensa. Pensamos que las condiciones parecen favorecer la continuidad de esta expansión con un poco más de ventaja por parte de varios sectores importantes.

En primer lugar, en los últimos años hemos podido ver un importante declive en la tasa de desempleo de Estados Unidos. En mi opinión, el hecho de que la bajada en el desempleo sea una tendencia al alza es particularmente alentador. Cada mes, el crecimiento del empleo en Estados Unidos ha ido repuntando más. De hecho, durante los últimos seis a  doce meses, esta tendencia ha sido mejor que en los anteriores seis a  doce meses. También hemos visto una mejora en los salarios estadounidenses, lo que es muy probable que beneficie la actividad y el crecimiento económico haciendo que continúen avanzando.

En segundo lugar, Estados Unidos sigue teniendo una inflación persistentemente baja, hecho que creemos muy positivo para la economía. Pensamos que la Fed hará lo posible para reducir posibles presiones inflacionistas en un futuro, por medio de una normalización de la política de tipo de interés y un compromiso de aumentar los tipos de interés.

En tercer lugar, las empresas han ido incrementando su flujo de caja mediante el uso de una variedad de técnicas. Los actuales tipos de interés, históricamente bajos, han permitido a las empresas bajar bastante sus costes de financiación. Además, pensamos que las empresas que han emitido deudas a largo plazo con precios muy bajos podrán, con el tiempo, pasar a considerar esos bonos como las “joyas” de su estructura de capital. Creemos que es muy probable que los bonos emitidos en estas condiciones estén en el mercado hasta su vencimiento, hecho que permitirá a las empresas liberar el flujo de caja durante un periodo prolongado. Muchas empresas también han tenido éxito en “crear caminos”, es decir, han organizado sus instrumentos de deuda de tal manera que sus pasivos sustanciales no vencerán hasta que pasen unos años.

En busca de  rentabilidad

Según nuestro punto de vista, es probable que durante lo que queda de año los mercados de bonos estén dominados por un entorno de  rentabilidad baja. Además, el epicentro de nuestra estrategia de renta fija sigue siendo el hecho de posicionarnos de forma constructiva para navegar en lo que creemos que será un entorno de aumento de los tipos. Es probable que la gestión de los bonos de riesgo implique hacer ciertos malabarismos.

Creemos que aún existe valor en el sector de alta rentabilidad, debido al bajo rendimiento que se ofrece en otros segmentos del mercado de renta fija. Aunque hasta la fecha en 2015, los defaults de la deuda hayan subido, en especial entre las empresas petroleras más selectas, no esperamos un gran deterioro en la tasa de default global. Si realmente experimentamos un aumento en los tipos de interés a largo plazo junto con una mejora de las condiciones económicas y de los principios básicos de los negocios, esto serviría como forma de apoyo a muchos emisores dentro de la clase de activos de alta rentabilidad.

En lo que llevamos de 2015, en ocasiones la alta rentabilidad estadounidense ha sufrido pronunciadas salidas de inversores. Aún así, inversores de gran renombre y bien capitalizados han expresado de nuevo su interés en esta clase de activos. Durante los puntos de inflexión en la historia de la política monetaria se han podido ver cortos periodos de  rentabilidad desafiante, cosa que según nuestro punto de vista implica riesgos. En nuestra opinión, en los bonos convertibles con características parecidas a la renta variable existe una oportunidad potencialmente mayor para nosotros. El interés en la emisión de valores convertibles parece haberse acelerado recientemente, una tendencia que observamos de cerca y que, en nuestra opinión, podría presentar más oportunidades durante este año.

Dividendos al alza

En nuestras carteras híbridas, continuamos bastante constructivos en cuanto a la renta variable y, por el momento, la priorizamos por encima de otras clases de activos. En el momento en el que se cumple un año de la aparición de algunas nubes que han  planeado sobre las empresas en los últimos meses, incluido un dólar más sólido, vemos posibilidades de un incremento en el mercado de renta variable de EE. UU. Esperamos un fortalecimiento de las divisas y que esto ya no represente un obstáculo para que este modesto crecimiento siga progresando. En general, vemos potencial para una mayor diferenciación en el rendimiento al alza de los sectores, mientras que dinámicas como el fortalecimiento del dólar pueden tener efectos diversos en industrias y empresas subyacentes.

La mejora en las perspectivas de rendimiento de dividendos de la renta variable en un gran número de empresas e industrias estadounidenses también ha  influido a la hora de centrarnos en las oportunidades del mercado de renta variable. Durante los últimos años, hemos visto cómo las empresas reducían su apalancamiento y mejoraban sus balances, al tiempo que acumulaban más efectivo. Un creciente número de estas empresas han estado comprometiendo ese dinero extra para la iniciación o incremento de sus dividendos.

Esto ha hecho que se abra un abanico de oportunidades de rendimiento a través de los sectores de renta variable estadounidense, hecho que ha ido al alza en aquellos sectores que históricamente se han asociado más con pagos de dividendos considerables, es decir, los servicios de telecomunicación, los servicios públicos y la energía. En general, vemos más empresas comprometiéndose con los dividendos y el crecimiento de dividendos. En especial, en áreas sin tradición histórica como en la tecnología de la información y el sector sanitario.

Sin embargo, en los últimos meses los inversores se han apartado de algunos de los segmentos del mercado de rentabilidad más alta. Según nuestro punto de vista, esto se fundamenta en las expectativas por parte de los inversores de que prospere la subida de los tipos de interés. Por ejemplo, dentro del S&P 500, el sector de los servicios públicos, muy sensible a los tipos de interés, obtuvo peores resultados que el amplio índice durante los dos primeros trimestres del 2015. No obstante, algunos sectores públicos puede que se hayan sobrevendido durante esta primavera, abriendo así una serie de oportunidades que pueden estar cada vez más impulsadas por empresas que están en proceso de mejorar sus estructuras de coste o que están centradas en áreas de mayor crecimiento. Algunas empresas también han apartado sus modelos de negocio de la mera función reguladora que desempeñan los servicios públicos y, en su lugar, se están centrando en productos de energía alternativa, como por ejemplo la solar o la eólica o en infraestructuras energéticas, que, en nuestra opinión, son de vital necesidad en muchas partes de Estados Unidos.

Ajuste a unos precios de la energía más bajos

La renta variable dentro del sector energético también ha experimentado un rendimiento desafiante durante la primera mitad de este año. A pesar de los recientes problemas, creemos que muchas compañías energéticas están bien posicionadas para seguir adelante con su mejora y hemos sido compradores selectivos cuando nos hemos encontrado con valores relativos atractivos. De junio de 2014 hasta principios de 2015, mientras el precio del petróleo iba a la baja, muchos inversores se centraron en el precio que dicha materia prima tendría que alcanzar para que la industria siguiera siendo rentable. Según nuestro punto de vista, muchas empresas petroleras se pueden adaptar y aprender a ser rentables en condiciones de precio diversas. En nuestra opinión, muchas de ellas están haciendo los ajustes ahora.

Resulta interesante constatar que durante el segundo trimestre ha habido una desconexión entre los valores de renta variable del sector energético con peor rendimiento y sus homólogos de bonos corporativos de alto rendimiento. Esto nos ha proporcionado la oportunidad de añadir renta variable del sector energético. Muchas de las empresas del sector ofrecen dividendos de rendimiento más alto que otras de las que se pueden encontrar en bonos corporativos comparables. Según nuestro punto de vista, si a esto le añadimos un posible incremento en relación a unos precios de las materias primas más altos en los próximos dos años, estas inversiones podrían beneficiar a nuestros accionistas a largo plazo. Cabe remarcar que hacemos uso de nuestro gran equipo de analistas de renta variable y crédito fundamental para diferenciar y evaluar una sociedad frente a otra. Se tiene en cuenta la calidad de sus activos, la posición de sus negocios globales, el tipo de flujo de caja que generan, y, por último, su habilidad para reembolsar a los prestamistas o mantener sus dividendos, con el objetivo de identificar oportunidades para nuestros fondos.

En una vertiente más temática, este año la actividad de fusiones y adquisiciones global ha sido sólida por ahora y creemos que esta tendencia continuará y se mantendrá notoria en un entorno de alta competitividad y de crecimiento incierto. Tratamos de identificar combinaciones estratégicas atractivas en vista del entorno financiero altamente acomodaticio que hemos experimentando este año. En especial, la actividad de fusiones y adquisiciones se ha mantenido al alza en los sectores de información tecnológica, sanitario y energético.

Independientemente del sector concreto en el que se invierta, creemos en las ventajas de asumir una visión a largo plazo y de buscar oportunidades ahí donde los precios de mercado parezcan desviarse de nuestras estimaciones de potencial de ingresos y de valoración del capital.

Si quiere saber más sobre Ed Perks y su enfoque de inversión, consulte su blog “Meet the Manager”.

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Todas las inversiones implican riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede experimentar oscilaciones al alza o a la baja, y cabe la posibilidad de que los inversores no recuperen el capital total que invirtieron. Los precios de las acciones y los rendimientos de las carteras se verán afectados por los movimientos en los tipos de interés. Los precios de los bonos normalmente se mueven en dirección opuesta a los tipos de interés. Por consiguiente, a medida que los precios de los bonos en la cartera se ajustan a un alza en los tipos de interés, el precio de acción de la cartera puede caer. Los cambios en la fortaleza financiera de un emisor de bonos o de la calificación de crédito de un bono pueden afectar a su valor. La cartera incluye una parte considerable de bonos corporativos de alto rendimiento y de menor calificación debido a los rendimientos relativamente más altos que ofrecen. Los préstamos de interés variable son instrumentos de menor calificación y mayor rentabilidad que están sujetos a un mayor riesgo de default que podría resultar en una pérdida de capital. Estos valores implican un mayor grado de riesgo crediticio en relación con los valores con grado de inversión. Los precios de las acciones fluctúan, a veces de forma rápida y dramática, debido a factores que afectan a compañías individuales, industrias o sectores particulares, o a condiciones del mercado en general. Los riesgos especiales están relacionados con la inversión extranjera, incluyendo las fluctuaciones de los tipos de cambio, la inestabilidad económica y los desarrollos políticos. Las inversiones en mercados en desarrollo conllevan mayores riesgos relacionados con los mismos factores, además de los riesgos asociados con el tamaño menor de estos mercados, su menor nivel de liquidez y su falta de marcos legales, políticos, empresariales y sociales establecidos con el fin de respaldar los mercados de valores. La cotización de las divisas puede fluctuar de forma significativa en períodos cortos de tiempo y puede reducir las ganancias. La cotización de las divisas puede fluctuar de forma significativa en períodos cortos de tiempo y puede reducir las ganancias.