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Encontrar valor en la volatilidad

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El reciente encuentro de volatilidad del mercado ha sido sin duda inquietante para la mayoría de los inversores, y tendrán que vivir con ello durante algo más de tiempo, dadas las constantes incertidumbres del mercado a corto plazo. Norm Boersma, director de inversiones de Templeton Global Equity Group, explica por qué su equipo no ve un importante motivo de alarma en medio de la reciente corrección del mercado, y por qué opinan que las condiciones son propicias para un enfoque orientado al valor.

Noerm Boersma
Noerm Boersma

Norm Boersma, CFA
Director de Inversiones
Templeton Global Equity Group

Hasta hace poco, algunos de los mercados globales más importantes atravesaron un largo periodo sin una corrección significativa. Estos últimos meses, la incertidumbre de los inversores llegó a niveles muy elevados y es probable que muchos esperaran un motivo para vender tras un repunte prolongado. El último descenso del mercado chino, propenso a la especulación y muy apalancado, ha sido el motivo que ha avivado los temores sobre la inestabilidad de los mercados emergentes más amplios y los obstáculos para el crecimiento global, tal como se ha demostrado con el desplome de los precios de las materias primas. Aunque la situación sigue siendo volátil, deseamos señalar que los principios básicos de las mayores economías continúan sirviendo de apoyo, y aún estamos buscando y seleccionando oportunidades de inversión atractivas a nivel ascendente.

La economía estadounidense se mantiene lejos de la recesión y los informes sobre ingresos corporativos más recientes han sido muy positivos. En Europa, los datos de fabricación de la zona Euro se han mantenido constantes, los ingresos corporativos han mejorado y la demanda de crédito se ha recuperado. En los mercados asiáticos y emergentes, los productores de materias primas se enfrentan al peso del descenso, aunque hay valores atractivos que persisten entre las empresas con buenas capitalizaciones y gestión y una buena exposición a tendencias de crecimiento a largo plazo.

De forma más general, creemos que la reciente presión de ventas podría marcar una transición lejos de la fase del mercado orientada al crecimiento. Desde la crisis financiera global, las acciones de crecimiento han superado a las acciones de valor por una diferencia extrañamente amplia. De hecho, este periodo indica la mayor duración de rentabilidad inferior del valor registrada.[1]

Históricamente, la rentabilidad superior del valor se ha asociado con un entorno de subida de los tipos de interés. Mientras la Reserva Federal estadounidense (a veces conocida como “el banco central mundial” debido al impacto de largo alcance de sus políticas) pretende comenzar a subir los tipos, nosotros vemos un catalizador potencial para una recuperación del valor en nuestro horizonte de inversión a largo plazo.

A la deriva en el estancamiento del valor

En Templeton, observamos un argumento sólido para invertir en valor en el entorno desafiante actual. Sir John Templeton describió una vez su proceso de inversión como “una búsqueda en sectores poco populares y un estudio que comprueba si dicha falta de popularidad es permanente”. No hay duda de que la inversión en valor carece de popularidad hoy en día.

Como demuestra el siguiente gráfico, el valor como estilo está tocando fondo en su mayor tramo de escasa rentabilidad histórica. Igualmente interesante para inversores contrarios, el segundo gráfico sugiere que las acciones orientadas al valor siempre han parecido más baratas en relación con sus homólogas orientadas al crecimiento. De hecho, con un descuento del 75% en el crecimiento del precio-valor tangible contable (dos divergencias habituales por debajo del nivel medio a largo plazo), el valor no ha sido tan bajo en comparación con el crecimiento desde el repunte de la burbuja “puntocom”.[2] Pero, ¿es permanente esta carencia de popularidad? La historia sugiere que no, puesto que el valor siempre se ha recuperado y, a lo largo del tiempo, no ha superado la rentabilidad.[3] Nos mantenemos optimistas sobre cualquier cambio incipiente en las tendencias del mercado que pueda servir de apoyo en un horizonte de inversión a largo plazo para el enfoque orientado al valor de nuestro equipo.

Asimismo, entendemos el valor como un concepto avanzado, que no corresponde a un múltiplo de valoración estático o atrasado. Este enfoque dinámico ante las tendencias de inversión en valor para distinguir nuestras carteras de un enfoque basado en el índice suele ofrecernos exposición a acciones que suelen clasificarse como “de crecimiento”. En definitiva, no nos preocupan demasiado las etiquetas de estilo como “crecimiento” y “valor”. A Sir John Templeton le importaba mucho menos la tasa prevista de crecimiento de ingresos que el precio que pagaba por las futuras ganancias.

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La volatilidad crea una oportunidad de valor a largo plazo

Una recuperación del valor no es, en absoluto, la expectativa de las estimaciones y, ciertamente, las condiciones actuales son aparentemente más hostiles para el valor. Se ha añadido mucha capacidad industrial a la economía global en este ciclo empresarial liderado por China, impulsado por la deuda y enriquecido por la tecnología, en el que la demanda está necesitando mucho tiempo para recuperar los niveles de compensación de capacidad. Desde nuestro punto de vista, el impacto definitivo de estas fuerzas es deflacionista y, frente al contexto de rentabilidades en descenso y menores resultados de inversión, los inversores han estado dispuestos a pagar por el crecimiento.

En algún momento, es probable que los inversores paguen demasiado por la seguridad de crecimiento concebida. Aun así, las expectativas parecen haber aceptado el tibio entorno económico actual como algo ya normal, proporcionando una mayor prima por escasez a las empresas que han demostrado un importante crecimiento de ingresos a corto plazo. Consideramos que esta prima de crecimiento histórico es insostenible.

En la medida en que esta extrema tendencia bajista continúe a corto plazo, su impacto sobre la renta variable global será claramente indiscriminado, por lo que esperamos que nuestras carteras afronten cierta volatilidad temporal. Aun así, Sir John Templeton advirtió una vez: “Comprar cuando otros están vendiendo con frustración y vender cuando otros compran fervientemente requiere la mayor fortaleza y ofrece la mejor recompensa”.

Nos mantendremos disciplinados en nuestro proceso de inversión en el tiempo y utilizaremos la venta pesimista para crear valor a largo plazo para nuestros clientes conforme vayan surgiendo oportunidades. Para los inversores pacientes, creemos que la recuperación potencial del valor representa la oportunidad de inversión contraria más atractiva en el mercado actual.

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¿Cuáles son los riesgos?

Todas las inversiones implican riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede experimentar oscilaciones al alza o a la baja, y cabe la posibilidad de que los inversores no recuperen el capital total que invirtieron. Los riesgos especiales están relacionados con la inversión extranjera, incluidas las fluctuaciones de divisa, la inestabilidad económica y los desarrollos políticos; las inversiones en mercados emergentes suponen mayores riesgos relacionados con los mismos factores. Los precios de las acciones fluctúan, a veces de forma rápida y dramática, debido a factores que afectan a compañías individuales, industrias o sectores particulares, o a condiciones del mercado en general.

[1] Fuente: MSCI, Morgan Stanley Research, a 19 de agosto de 2015. Visite www.franklintempletondatasources.com para obtener más información. La rentabilidad pasada no es garantía de resultados futuros. Solamente para fines ilustrativos; no refleja ningún fondo Franklin Templeton.

[2] Fuentes: MSCI, Bloomberg. Para obtener más información visite www.franklintempletondatasources.com. El valor-precio contable es una relación utilizada para comparar el valor del mercado de valores con su valor contable. Una acción con un precio-valor contable bajo puede considerarse infravalorada. La divergencia habitual se considera como una medida de volatilidad, que representa una diferencia de un conjunto de datos de un promedio.

[3] La rentabilidad histórica no es garantía de resultados futuros.