Beyond Bulls & Bears

Una visión alternativa sobre la volatilidad

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Muchos inversores temen reencontrarse con el tipo de volatilidad que hemos visto en los últimos meses, aunque esto no es necesariamente malo, sobre todo para aquellos que invierten en algunos tipos de estrategias de inversión alternativas. Brooks Ritchey, director general sénior de K2 Advisors, explica por qué.

Brooks Ritchey
Brooks Ritchey

Brooks Ritchey

Director general sénior de K2 Advisors

Franklin Templeton Solutions

Cada gestor de inversión tiene su propia colección de adagios favoritos. Uno de los míos es «cada crisis nueva constituye una oportunidad disfrazada». En lo que llevamos de 2016 he tenido la oportunidad de comprobar este dicho. A pesar del tumultuoso arranque de año que vivieron las Bolsas a escala mundial, la volatilidad que sobrevino después ha traído consigo una oportunidad, reflejada en la ineficiencia de los mercados. Cuando el mercado es ineficiente, significa que los inversores en general están permitiendo que sus temores (en vez de los fundamentales) tomen el control de sus decisiones, lo que da lugar a cotizaciones que tal vez no reflejen su valor subyacente.

En general, la mayoría de las estrategias de cobertura tratan de captar ganancias derivadas de las ineficiencias del mercado aprovechando las diferencias de precios y las discrepancias relativas que existen entre los títulos, las oscilaciones técnicas del mercado, el análisis minucioso de las valoraciones fundamentales y otras tendencias o incoherencias cuantificables.

En nuestra condición de inversores en estrategias de cobertura a través de nuestras  , confiamos en que esas ineficiencias nos brinde mejores oportunidades para generar rentabilidades excedentes, o un alfa positivo.[1] Dicho de otro modo, la volatilidad normalmente ofrece a los que invertimos en estrategias de cobertura una ocasión más favorable para separar los ganadores de los perdedores. (Eso no significa que los que invertimos en estas estrategias siempre intentamos evitar a los “perdedores,” aunque nos ocuparemos de este tema después).

Basándonos en nuestra actual previsión económica, donde los mercados financieros todavía tratan de asumir, entre otras cosas, la moderación de la tasa de crecimiento de China y la incertidumbre en torno a los tipos de interés mundiales, prevemos que la volatilidad seguirá rondando los mercados durante algún tiempo, e incluso podría intensificarse. De las cuatro estrategias de cobertura habituales que suelen emplearse en nuestras carteras alternativas líquidas ) creemos que la primera y la última mencionadas son las mejor posicionadas a corto plazo para beneficiarse de este aumento esperado de la volatilidad.

Global Macro: Un mundo de oportunidades

Las estrategias “global macro” tratan de captar oportunidades de carácter macroeconómico basadas en el análisis deductivo (descendente) en numerosos mercados e inversiones, incluidas divisas y materias primas. Estas estrategias tienen en cuenta muchos factores, entre los que figuran los indicadores económicos de un país o región, así como las tendencias de los bancos centrales y sus posibles divergencias. Los recientes acontecimientos en China han creado oportunidades para los gestores de estrategias de cobertura “global macro”. A continuación presentamos un ejemplo de este tipo de oportunidades:

Global Macro: China y el mercado inmobiliario de Australia

Debido al auge que experimentó su economía (y el sector de la construcción) en las dos últimas décadas, China ha sido un importador destacado de materias primas australianas, especialmente mineral de hierro. Al mismo tiempo, los ciudadanos chinos han invertido ingentes sumas de dinero en el mercado inmobiliario australiano, lo que ha propiciado una escalada de precios de la vivienda en Australia.

En un contexto de repuntes anuales de dos dígitos experimentados por los precios de la vivienda durante los últimos años, los especuladores extranjeros, muchos de ellos chinos, componían un porcentaje cada vez mayor de compradores de viviendas en Australia. Sin embargo, al frenarse el crecimiento de China y hundirse los precios de las materias primas, la situación económica se ha vuelto más complicada en Australia en los últimos meses, provocando un enfriamiento de las ventas de viviendas por parte de la población local. Algunos analistas han advertido que la demanda de inversores inmobiliarios chinos se ha reducido en los últimos meses, especialmente desde la devaluación de la moneda china, el yuan, iniciada en agosto de 2015.

En nuestra opinión, los bancos australianos parecen sumamente vulnerables a una corrección de los precios de la vivienda, ya que representan buena parte de la cuota de mercado de préstamos hipotecarios que se suscriben en Australia. Además de esta considerable exposición reciente al sector inmobiliario, los bancos en Australia normalmente tienen el encargo de evaluar el riesgo crediticio de los compradores de viviendas, lo cual podría terminar exponiéndoles a un riesgo mayor. Por otro lado, nuestro análisis revela que muchos grandes bancos australianos cotizan con prima respecto a sus homólogos del sector bancario internacional, lo que indica un riesgo de depreciación adicional. Considerando todos estos factores, los gestores de estrategias de cobertura podrían beneficiarse si abren posiciones cortas[2] en bancos australianos porque, a su juicio, los títulos de estos bancos son susceptibles de depreciarse.

Renta variable larga-corta: Volatilidad y diferenciales de precios de las acciones

 Al aumentar la volatilidad, los diferenciales entre los precios de las acciones de empresas que se consideran boyantes y las que se enfrentan a dificultades suelen ampliarse. Las estrategias de cobertura “largo-corto” tratan de aprovechar esta ampliación de diferenciales comprando (posicionándose en “largo”) acciones de empresas sólidas y vendiendo en corto las que se han visto devaluadas. Recuerde que los gestores de este tipo de estrategias no se preocupan exclusivamente por descubrir a los “ganadores”, sino que pueden reajustar sus coberturas para identificar a las empresas susceptibles de verse afectadas, por ejemplo, por un desplome de los precios del crudo, y sacar provecho de ese factor adverso.

También creemos que las estrategias de “renta variable larga-corta” tienden a beneficiarse de una subida continua de los tipos de interés en Estados Unidos, pero estas variaciones de tipos no tienen por qué ser drásticas para surtir efecto. Incluso las subidas graduales pueden traer oportunidades para los gestores de estrategias de cobertura “larga-corta”.

En un entorno de bajos tipos de interés, muchas empresas mediocres pueden sobrevivir a cuenta de contraer deudas a bajo coste. Cuando los tipos se mueven al alza, esas empresas tienden a ver menguada su trayectoria de crecimiento porque el gasto que conlleva los intereses más altos supone un lastre para sus beneficios. Estas circunstancias permiten distinguir los ganadores de los perdedores de un modo mucho más nítido, y las ineficiencias que surgen de estas variaciones promueven la captación potencial de alfa.

Otro factor que influye en las valoraciones y que permite separar aún más los ganadores de los perdedores ha sido la trayectoria alcista del dólar estadounidense observada el año pasado. Los sectores y empresas basados en la exportación en Estados Unidos han tenido más dificultades que los importadores o empresas orientadas al interior a la hora de expandir sus beneficios. Prevemos que esa tendencia continuará a lo largo de 2016, dada la divergencia que existe entre la política monetaria aplicada por muchos países y regiones principales frente a la aplicada por Estados Unidos, donde las subidas de tipos de interés probablemente mantendrán al dólar en una trayectoria alcista en relación con otras divisas principales.

Beneficiarse de lo “disruptivo”

 Entre otros acontecimientos que, a nuestro juicio, podrían ampliar el conjunto de oportunidades para las estrategias de “renta variable larga-corta” destacan las llamadas tecnologías “disruptivas”. Hace tiempo que observamos su impacto en los medios tradicionales de Google y otras compañías de medios digitales on-line. En el futuro, podríamos asistir a un revulsivo similar en algunas áreas, entre ellas los sectores hotelero y de ocio, a medida que llegan al mercado nuevas tecnologías que trastocan el status quo. Los avances tecnológicos dinámicos pueden crear un amplio conjunto de ganadores y perdedores.

Lo disruptivo (y la volatilidad) a menudo se consideran algo negativo, pero, como hemos visto, ambos fenómenos pueden brindar oportunidades de inversión rentables para las estrategias de cobertura que tengan como objetivo aprovechar las ineficiencias del mercado que normalmente conllevan.

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¿Cuáles son los riesgos?

 Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede tanto subir como bajar y los inversores podrían no recuperar todo el capital invertido. Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. Los valores de mercado de los títulos mantenidos en carteras alternativas líquidas de K2 subirán o bajarán, a veces de forma rápida o impredecible. La rentabilidad de las carteras depende de la habilidad del gestor para seleccionar, supervisar y asignar activos a los subasesores. Las carteras se gestionan activamente y podrían experimentar pérdidas si resulta incorrecto el criterio del gestor o de los subasesores de inversiones sobre una determinada inversión incluida en la cartera. Algunos subasesores puede que tengan poca o nula experiencia en gestionar los activos de una sociedad de inversión registrada. Las inversiones extranjeras están expuestas a un mayor riesgo de inversión, por ejemplo riesgos políticos, económicos, crediticio y de falta de información, así como al riesgo de fluctuaciones de las divisas. Las inversiones en derivados implican costes y pueden generar un apalancamiento económico, que puede resultar en una gran volatilidad y provocar que la cartera participe en pérdidas (o en ganancias) por un importe que supere con creces la inversión inicial. Los valores de calificación más baja o de deuda «high-yield» entrañan un riesgo crediticio más alto, incluida la posibilidad de impago o quiebra. Las carteras pueden realizar ventas de valores en corto, lo cual conlleva el riesgo de que las pérdidas superen el importe inicialmente invertido. El riesgo de liquidez existe cuando los valores resultan más difíciles de vender, o incluso imposibles de vender, al precio al que fueron valorados.

[1] Alfa es un indicador ajustado al riesgo que mide el valor que añade o sustrae un gestor de cartera a la rentabilidad de un fondo.

 

[2] Una venta en corto se define como vender un valor que el vendedor ha adquirido en préstamo, normalmente de un intermediario financiero (broker), con el compromiso de devolverlo en una fecha futura. El intermediario vende las acciones adquiridas en préstamo, abonando las plusvalías generadas en la cuenta del vendedor. En una fecha futura acordada, el vendedor debe comprar el mismo número de acciones adquiridas en préstamo y devolvérselas al intermediario. Si esas acciones se han depreciado en el intervalo entre ambas operaciones, el vendedor ahora puede recomprarlas a un precio más bajo y obtener un beneficio por la diferencia de precios. Por el contrario, si las acciones se aprecian en ese tiempo, el vendedor pagará un precio más alto por las acciones, lo que acarreará una pérdida. Debe saber que existe un potencial de pérdidas ilimitado con las estrategias de venta en corto.