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¿Una oportunidad de oro?

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Los valores de metales preciosos y minería pasaron apuros en general en 2015, llegando a mínimos de varios años los precios tanto de los metales preciosos como los industriales. No obstante, 2016 ha arrancado bien para el sector pues la incertidumbre de los mercados mundiales, los indicios incipientes de inflación en los EE. UU., la debilidad del dólar estadounidense ponderado por el comercio y las inquietudes sobre algunas divisas de mercados emergentes han atraído a los inversores. La cuestión para muchos es si el avance reciente puede durar. Steve Land del Grupo de Renta Variable Franklin da su opinión sobre el rebote del sector en el primer trimestre de 2016 y la situación que prevé en adelante. Cree que muchas empresas de metales y minería están bien posicionadas para sobrevivir, incluso si volvemos a un clima de bajos precios. Además, Land considera que unas pequeñas pero continuadas ganancias en los precios de los metales podrían traducirse en unos beneficios considerables para los productores dados los esfuerzos de reducción de costes realizados en el sector, así como la importancia que cobran algunos problemas de oferta.

Steve Land
Steve Land

Steve Land

Vicepresidente, Analista

Gestor de Cartera

Grupo de Renta Variable Franklin

El oro, considerado por muchos como un activo seguro, vuelve a gozar de demanda dados los crecientes temores sobre la solidez de la economía mundial y la capacidad de los bancos centrales para lograr una recuperación. Las empresas de minería se están beneficiando de la subida del precio del oro, especialmente después de haber pasado los últimos años reduciendo costes y ajustando los planes de las minas para hacer frente a la caída de precios.  En febrero, el precio del oro avanzó un 10,8% —la mayor ganancia mensual en cuatro años— y ya ha subido un 17,2% en lo que llevamos de año: el precio al contado cerró el mes de febrero en 1.238 $ por onza troy.[1] Los valores de minas de oro han seguido esta misma tendencia, avanzando en muchos casos bastante más que el precio del lingote de oro. Los inversores han enumerado varios motivos por volver a invertir en el mercado de metales tras un paréntesis de varios años. Si bien el oro se suele considerar como una cobertura contra la inflación, esto no parece ser el principal factor de impulso, aunque se han observado algunos signos incipientes de inflación en los Estados Unidos y otros lugares del mundo. La continua volatilidad de los mercados financieros en un clima de inquietud sobre el crecimiento mundial y las perspectivas de que los tipos de interés reales pasen a ser negativos en algunos países parece haber atraído a muchos inversores hacia los metales preciosos. Unos tipos negativos implican que los inversores están efectivamente pagando a los bancos para depositar en ellos su dinero, así que es lógico que los inversores busquen un rendimiento potencial de sus inversiones en otras partes. Mientras que los precios al contado del oro y de las acciones de minería han escalado este año, los valores del sector minero siguen lejos de su cumbre de 2011.[2] El índice FTSE Gold Mines aún está un 65% por debajo de su máximo de 2011, pese a que avanzó un 56% en los dos primeros meses de 2016.[3] El precio de la plata se anotó un 4,5% en febrero para cerrar a 14,90 $ la onza, mientras que el platino ganó un 7,3% hasta 934 $ la onza y los precios del paladio cayeron un 1,1% a 495 $ la onza.[4] Los precios de los futuros de la mayoría de los principales metales industriales en la Bolsa de Metales de Londres (LME) también han subido pese a los indicios de deterioro de la situación manufacturera en China (el mayor consumidor mundial de metales básicos), incluida una ganancia del 2,9% del cobre (hasta 4.695 $ por tonelada métrica) a finales de febrero.[5]

En febrero la industria del oro tuvo claramente un tono muy distinto al registrado en los últimos años, ya que los inversores volvieron a interesarse considerablemente no solo por el metal físico, sino también por los valores y fondos del sector. Como buen indicador del interés de los inversores, el oro físico mantenido en productos de fondos cotizados en bolsa (ETF) aumentó un 16% en enero y febrero, pues estos fondos incrementaron sus depósitos en más de 7 millones de onzas,[6] comparado con la reducción de 4,4 millones de onzas del oro mantenido por estos productos en 2015.[7] Al revalorizarse el metal amarillo, muchos inversores antes bajistas se apresuraron a cubrir sus posiciones cortas y restablecer posiciones que habían infraponderado. Las acciones de minería de oro generaron el apalancamiento esperado, pues muchas empresas han pasado de estar en el umbral de rentabilidad (o una situación peor) a unos beneficios moderados gracias al avance de este metal precioso. Seguimos previendo que las acciones de minería de oro sean más volátiles que el metal físico, ya que los precios de los metales siguen próximos al coste por onza total de muchos productores, por lo que incluso un pequeño movimiento del precio del oro físico podría comportar un cambio considerable de los flujos de efectivo de una empresa.

Para los compradores de fuera de EE. UU., este metal sigue relativamente caro pues el dólar estadounidense solo registró una ligera caída en febrero, inferior a la subida del precio del oro. Aunque muchas divisas vinculadas a las materias primas se han apreciado en lo que va del año 2016, lo que ha supuesto buenas noticias para los titulares de acciones en estos países, el movimiento ha afectado negativamente los márgenes de beneficios de algunas empresas de países como Canadá, Australia y Suráfrica. Las monedas de las economías más dependientes de las materias primas siguen siendo considerablemente más débiles que hace un año, lo que les permitiría continuar presentando mejoras de costes en términos interanuales, pero seguramente será más difícil alcanzar ganancias intertrimestrales en los resultados que se publiquen para el primer trimestre de 2016.

El gasto en bienes de equipo del sector de metales y minería descendió considerablemente en 2015 y se prevén nuevos recortes en 2016, según la mayoría de previsiones. Creemos que la falta de inversión y expansión resultantes podría comportar una bajada de la producción de oro en los próximos años. El informe de febrero del Consejo Mundial del Oro sobre la oferta y demanda mostró un incremento de la producción minera de solo el 1% el 2015, y la del cuarto trimestre cayó en realidad un 2% frente a los niveles del tercero, lo que supone el primer descenso trimestral desde el tercer trimestre de 2008.[8] La oferta total de oro para 2015 cayó un 4% debido a otro año flojo del reciclado de metales preciosos.[9] Incluso si los precios del oro siguen mejorando, creemos que dados los elevados niveles de endeudamiento de muchas de las mayores empresas mineras de oro del mundo, es improbable que estas emprendan enérgicamente nuevos proyectos mientras se centran al mismo tiempo en sanear sus balances. Pese a esta tendencia, seguimos creyendo que los proyectos de alta calidad y un coste del capital moderado presentan oportunidades de avanzar.

Aunque la volatilidad reciente ha supuesto dificultades para las fusiones y adquisiciones en el sector minero, aún creemos que habrá una serie de transacciones próximamente en 2016. Dadas las valoraciones de mediados de marzo, creemos que para las empresas de minería de oro resultaría en muchos casos más barato incrementar sus reservas mediante adquisiciones que con sus esfuerzos de perforación exploratoria y desarrollo de nuevas minas. En febrero hubo un par de anuncios de fusiones y adquisiciones.

En los últimos 10 años, el oro ha mostrado una reducida correlación con las bolsas mundiales, por lo que lo consideramos una buena herramienta de diversificación y una potencial reserva de valor.[10] Seguimos considerando que las acciones de oro y metales preciosos presentan unas oportunidades de inversión interesantes; muchas empresas se negocian bien por debajo de que lo que costaría construir sus minas existentes en la actualidad. Creemos que muchas empresas de oro también están bien posicionadas para sobrevivir un clima de bajos precios, y que con todo ofrecen un potencial alcista considerable si el mercado empieza a atribuir valor a sus reservas a medida que mejoren los precios. El oro y las acciones de oro siguen siendo unos instrumentos valiosos de diversificación de la cartera, ya que no suelen presentar una elevada correlación con los precios de las demás acciones, la renta fija u otras materias primas, y asimismo sirven como posible cobertura frente a la inestabilidad geopolítica, la inflación, la depreciación del dólar estadounidense y la volatilidad de los mercados bursátiles.

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 ¿Cuáles son los riesgos?

Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede tanto subir como bajar y los inversores podrían no recuperar todo el capital invertido. El sector de materiales preciosos entraña fluctuaciones del precio del oro y otros metales y una mayor vulnerabilidad a sucesos económicos y normativos adversos que afecten al sector. Además, puede haber riesgos de fluctuación de las divisas e incertidumbre política asociados a la inversión extranjera. Las inversiones en mercados en desarrollo entrañan riesgos más altos relacionados con los mismos factores, aparte de los asociados a su tamaño relativamente pequeño y a su menor liquidez. Las pequeñas empresas pueden ser especialmente sensibles a los cambios en las condiciones económicas, y sus perspectivas de crecimiento son menos seguras que las asociadas a empresas más grandes y consolidadas. La inversión en una cartera no diversificada comporta un riesgo de mayores fluctuaciones del precio que una cartera más diversificada.

[1] Fuente: Bloomberg, LP, a 29 de febrero de 2016. La rentabilidad pasada no es garantía de rendimientos futuros.

[2] Ibid.

[3] El índice FTSE Gold Mines comprende todas las empresas de minería de oro con una producción atribuida y sostenible de como mínimo 300.000 onzas al año y que generan un 51% o más de sus ingresos de la minería de oro. Los índices no están gestionados y no puede invertirse directamente en ellos. Tampoco reflejan las comisiones, costes o gastos de suscripción. La rentabilidad pasada no es garantía de rendimientos futuros. Para más información sobre los proveedores de datos, visite www.franklintempletondatasources.com.

[4] Bloomberg, LP, a 29 de febrero de 2016. La rentabilidad pasada no es garantía de rendimientos futuros.

[5] Fuente: Bolsa de Metales de Londres.

[6] Fuente: Bloomberg, LP.

[7] Ibid.

[8] Fuente: Consejo Mundial del Oro, «Gold Demand Trends» [Tendencias mundiales del oro], febrero de 2016.

[9] Ibid.

[10] La diversificación no garantiza unos beneficios ni protege frente al riesgo de pérdidas.