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El lado político (y el potencial) de la Biotecnología estadounidense

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El sector de biotecnología estadounidense ha estado convaleciente en lo que llevamos de año, al encontrarse muchos de sus índices en territorio negativo desde enero, incluso con el mejor aspecto que parece exhibir el conjunto de mercados bursátiles después de un volátil arranque de 2016. Un factor que ha mellado el sector es el escrutinio público al que se someten los precios de los medicamentos, mientras los políticos tratan de hallar un remedio al encarecimiento de los costes. Evan McCulloch, vicepresidente sénior y director de análisis de Franklin Equity Group, considera posible que se propongan nuevas leyes en la próxima legislatura, aunque no cree que esto vaya a perjudicar al sector. A su juicio, la oleada “sin precedentes” de innovación, tal como él lo describe, tenderá a contrarrestar el impacto causado por los nuevos reglamentos potenciales.

Evan McCulloch
Evan McCulloch

Evan McCulloch
Vicepresidente sénior, Director de análisis
Gestor de Cartera
Franklin Equity Group

El sector de biotecnología estadounidense se ha quedado rezagado respecto al conjunto de mercados de renta variable en lo que va de año, al haberse enfrentado a duras críticas relacionadas con los precios de los medicamentos con receta. Aunque ha remontado más allá de los mínimos alcanzados en el primer trimestre, a finales de abril continuaba a la zaga del índice bursátil general, y la inquietud suscitada por los precios de los fármacos influidos por consideraciones políticas (que, en nuestra opinión, ha sido exagerada) sigue amenazando al sector en este año electoral.

Aunque es posible que surja cierta presión adicional en los precios y reembolsos, creemos que esos obstáculos se compensan con creces con la oleada de innovación que hemos visto recientemente. Cuando combinamos esos avances potenciales con la reciente corrección de las cotizaciones y las atractivas valoraciones resultantes, mantenemos una visión optimista para invertir en el sector.

Politización de las recetas

La presión política hizo aparición por primera vez en el sector el pasado verano, después de que una pequeña empresa privada subiese el precio de un antiguo fármaco que adquirió un 5,000%, lo que trasladó al debate público este asunto latente desde hace tiempo e instó a la candidata presidencial del Partido Demócrata Hillary Clinton a anunciar un plan para controlar el coste de los medicamentos. El Comité de Supervisión y Reforma de la Cámara ya había iniciado una investigación sobre las subidas de precios aplicadas por una gran compañía farmacéutica a principios de 2015, y luego solicitó que se citase judicialmente a esta pequeña empresa privada con motivo de su incremento de precios.

Las pesquisas del Comité siguen en marcha y los precios de los medicamentos continúan siendo un tema de campaña electoral; incluso el candidato presidencial del Partido Republicano, Donald Trump, se ha manifestado a favor de ciertos aspectos del plan de Clinton, como permitir a Medicare negociar los precios de algunos medicamentos. En respuesta a esto, las industrias farmacéutica y biotecnología han puesto en marcha una operación en dos frentes. En el lado ofensivo, las principales organizaciones sindicales de ambas industrias (Pharmaceutical Research and Manufacturers of America para compañías farmacéuticas y Biotechnology Innovation Organization para compañías de biotecnología) han lanzado campañas publicitarias que se centran en explicar cómo los medicamentos con receta han mejorado la calidad de vida de los pacientes y les han ayudado a evitar intervenciones médicas más costosas, como los ingresos hospitalarios. Como defensa, las compañías se han limitado a moderar sus subidas de precios. Por otra parte, creemos que el modelo de negocio consistente en comprar los derechos sobre fármacos no sujetos a patente que no tienen competencia de genéricos con la única intención de aumentar su precio tenderá a desaparecer.

En este momento, creemos que el tema de los precios de los medicamentos está recibiendo demasiada atención política. A nuestro juicio, cuando comience la próxima legislatura en enero de 2017, los políticos probablemente sentirán la necesidad de hacer algo al respecto, y cabe esperar que el Congreso apruebe algunas leyes de menor calado con vistas a crear fármacos más asequibles para los pacientes. También es previsible que veamos un mayor número de reformas basadas en el mercado, tales como descuentos más altos o la sustitución de fármacos más baratos. Sin embargo, no creemos que alguien quiera «matar a la gallina de los huevos de oro», e incluso los políticos admitirían con toda probabilidad que los draconianos controles de precios reducen el incentivo para invertir en investigación y desarrollo de fármacos, inversión que ha redundado en muchas terapias revolucionarias en los últimos años. Todavía hacen falta tratamientos y fármacos más eficaces para combatir muchas enfermedades, y lo cierto es que nadie quiere disuadir al sector de biotecnología para que deje de invertir en nuevos productos y medicinas. Todos los que están sentados a la mesa reconocen que lo más adecuado es llegar a un consenso, de modo que puedan mantenerse las perspectivas para este sector de cara al futuro.

Una innovación “sin precedentes”

Dicho esto, creemos que el sector está bien equipado para lidiar con posibles trastornos, incluida la interferencia política. La industria se adaptó hace diez años al nuevo entorno de pago y reorientó sus esfuerzos a la implantación de nuevas plataformas de descubrimiento de fármacos, compuestos nóveles y áreas no atendidas con necesidades médicas imperiosas. Los frutos de esos esfuerzos ya son visibles en lo que consideramos que es una innovación sin precedentes, materializada en la cartera de productos en desarrollo del sector.
Estamos emocionados por los numerosos avances logrados hasta el momento, especialmente en tratamientos de afecciones que, a nuestro juicio, no han sido suficientemente abordadas en el pasado, particularmente el Alzheimer. Muchos de los productos creados para tratar esta enfermedad que se encuentran en las etapas finales de los ensayos clínicos son agentes modificadores del Alzheimer que se basan en algunos de los tratamientos previos, aunque atacando más síntomas de la enfermedad. Estimamos que estos ensayos comenzarán a producir datos significativos más avanzado el año, y estamos impacientes por ver los resultados. También creemos que no tardarán en llegar avances en tratamientos de otros trastornos neurodegenerativos, como por ejemplo el Parkinson y la esclerosis lateral amiotrófica.

También nos sentimos alentados de que ya se encuentren prácticamente bajo control diversos tipos de cáncer, incluidos algunos linfomas, cáncer de próstata de bajo riesgo y cáncer de pecho en fase temprana. Huelga decir que todavía hay mucho trabajo por hacer en la batalla contra la enfermedad. Nosotros estamos especialmente interesados en el área de la immuno-oncología, que es el aprovechamiento del sistema inmunitario del organismo para combatir el cáncer. Existen clases concretas de fármacos que estimulan nuestro sistema inmunitario de manera que permiten al organismo luchar contra el cáncer de forma más natural, y los resultados que hemos visto hasta el momento son asombrosos. Durante los próximos años, creemos que las diversas combinaciones de estos agentes immuno-oncológicos arrojarán datos clínicos, y confiamos en que con el transcurso de estos ensayos lograremos un progreso significativo de aquí en adelante.

La terapia genética es otra área en la que estamos ilusionados. Esta terapia consiste en la manipulación directa de ADN y ARN, lo cual puede corregir de raíz las causas subyacentes de muchas enfermedades genéticas. Ya hemos visto resultados de la terapia genética para el tratamiento de trastornos sanguíneos, como el beta talasemia y la anemia de células falciformes. También ha funcionado en el tratamiento de trastornos neurodegenerativos, entre ellos la atrofia espinal muscular, así como determinados trastornos oculares poco frecuentes. Somos optimistas al creer que la terapia genética se aplicará con carácter más general y será un revulsivo para muchos trastornos genéticos raros que anteriormente no podían tratarse a través de métodos farmacológicos más tradicionales.

En nuestra opinión, estas terapias novedosas, especialmente las relacionadas con áreas que presentan una fuerte necesidad médica no atendida, ofrecen un alto valor clínico o tienen muy poca competencia, probablemente se muestren resistentes a presiones de precios. Los fundamentales asociados al sector nos siguen pareciendo sólidos, sustentados por productos completos en desarrollo, la colaboración entre compañías farmacéuticas y la US Food and Drug Administration (Administración de Alimentos y Fármacos de EE.UU), y avances continuos en innovación médica. Estos factores nos hacen confiar en las buenas perspectivas de los valores biotecnológicos a lo largo de 2016, a pesar de los riesgos subyacentes que podrían derivarse de las elecciones presidenciales.

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¿Cuáles son los riesgos?

Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede tanto subir como bajar y los inversores podrían no recuperar todo el capital invertido. La inversión consiste en una cartera no diversificada que está concentrada en un solo sector, lo que entraña diversos riesgos, entre ellos consideraciones de patentes, responsabilidad civil de productos, requisitos normativos del gobierno y aprobación normativa para la comercialización de nuevos fármacos y productos médicos. Las compañías de biotecnología suelen ser pequeñas y/o relativamente nuevas. Las pequeñas empresas pueden ser especialmente sensibles a los cambios en las condiciones económicas, y sus perspectivas de crecimiento son menos seguras que las asociadas a empresas más grandes y consolidadas. Además, pueden ser volátiles, sobre todo a corto plazo. La cartera también puede invertir en títulos extranjeros, que conllevan riesgos especiales, entre ellos el riesgo de fluctuaciones cambiarias y de incertidumbre política.