Beyond Bulls & Bears

La liberación del valor: Consecuencias de su incipiente reavivación

Esta entrada también está disponible en: Inglés Francés Italiano Alemán Polaco

Los títulos de valor global, tras un largo e intenso periodo de rezagamiento respecto a sus homólogos de crecimiento, por fin han logrado batir a estos últimos en la primera mitad de 2016. Basándose tanto en datos históricos como en las actuales tendencias económicas, Norm Boersma, Cindy Sweeting y Heather Arnold, miembros de Templeton Global Equity Group, continúan convencidos de que el regreso del valor probablemente no será efímero. En este informe nos hablan sobre la temática del valor y explican por qué creen que la remontada incipiente de este estilo podría tener cierta continuidad en el tiempo.

Cindy Sweeting
Cindy Sweeting
Heather Arnold
Heather Arnold
Norm Boersma
Norm Boersma

 

Norman J. Boersma,

CFA

Director de inversión

Templeton Global Equity Group

 

Cindy L. Sweeting, CFA

Directora de gestión de carteras

Templeton Global Equity Group

 

Heather Arnold, CFA

Director de análisis

Templeton Global Equity Group

El pasado otoño vimos que el valor, como estilo de inversión, estaba experimentado el peor rezagamiento de su historia respecto a su homólogo de crecimiento (tanto en términos de magnitud como de duración) y cotizaba casi con el descuento de valoración más grande jamás registrado, a tenor de ciertas métricas.[1] Al igual que el todopoderoso Prometeo, sujeto por Zeus y obligado a cuestionar su fe en la humanidad, el estilo valor se ha visto impedido igualmente por la adversidad, provocando que algunos inversores duden de su arraigada fe en esta venerable disciplina de inversión de probada eficacia. Sin embargo, en lo que llevamos de 2016, este estilo ha comenzado a liberarse de sus cadenas; según diversas fuentes, hemos registrado el mejor trimestre en dos años de apreciación del estilo valor.

Nitidez y convicción en un mar de incertidumbre

El filósofo danés Søren Kierkegaard observó que «la vida solo puede comprenderse considerando el pasado, pero ha de vivirse mirando hacia el futuro». Visto en retrospectiva, los acontecimientos del pasado a menudo parecen racionales e incluso inevitables. Sin embargo, el presente siempre está teñido de incertidumbre. La misma observación se aplica a los mercados financieros, más si cabe en el momento actual. Prueba de ello es el grado extremo que alcanzó la incertidumbre de los inversores en los primeros meses de 2016. Las Bolsas internacionales habían duplicado su valor con respecto a los mínimos marcados en la crisis financiera de 2008-2009, pero con la acumulación de inquietudes en torno a China, el crédito, las políticas de los bancos centrales, las divisas y las materias primas, cabe preguntarse ¿hacia dónde nos dirigimos ahora? Los inversores que se perdieron el rebote tras la crisis financiera podrían mostrarse reacios a pisar el mercado ahora, mientras que aquellos que participaron en la recuperación pueden verse tentados a recoger beneficios. En el clima de inversión actual parece reinar la cautela, visiblemente carente de convicción.

Sin embargo, en Templeton nuestra convicción en la disciplina del estilo valor no ha hecho sino fortalecerse, arraigada esencialmente en nuestra dilatada experiencia como inversores de valor, que nos ayuda a “comprender los retrocesos pasados del mercado,” parafraseando a Kierkegaard. Por nuestra experiencia de haber vivido algunos de estos ciclos, creemos que el momento actual destaca por ser especialmente convincente. El diferencial entre la valoración de los títulos más baratos del mercado y los más caros se ha disparado a máximos históricos. A 31 de marzo de 2016, a tenor de la ratio precios / beneficios (PER), los títulos populares «momentum» (en racha) se han vuelto casi tres veces más caros que los títulos de valor aparentemente rechazados. [2]INTL momentum stocks expensive-es-ES

Examinando los datos históricos, vemos que siempre que los títulos de estilo valor se han vuelto así de baratos, las rentabilidades que han generado tras un periodo prolongado han sido por lo general sólidas.[3] Desde los actuales niveles de valoración precarios, los títulos de valor en otros tiempos han llegado a duplicar su precio, de media, en los cinco años siguientes.[4] Eso no significa necesariamente que auguremos unas rentabilidades de igual magnitud en esta época, pero basándonos en los datos y en nuestras seis décadas de experiencia de inversión a lo largo de varios ciclos de mercado, creemos que la actual propuesta de riesgo/remuneración está fuertemente sesgada a favor de los inversores de estilo valor a largo plazo.

El retorno de las punto-com: Por qué el sector de bienes de consumo básico toma la relevo de la Nueva tecnología

Los inversores tendrían que remontarse al punto álgido del frenesí de la burbuja de tecnología, medios de comunicación y telecomunicaciones (TMT) acaecida en 2000 para hallar la última vez que el estilo valor cotizó con un descuento tan extremo.[5] Ese episodio ofrece un interesante corolario para el contexto de la época actual, pero a la inversa. En nuestra opinión, la codicia de los inversores fue lo que propulsó los títulos de crecimiento a máximos tan extremos en aquel momento; hoy día, el miedo parece ser lo que sustenta la racha alcista, ya que los inversores pagan un precio por la sensación de seguridad y estabilidad en el incierto entorno actual. Ahora, al igual que entonces, tenemos un mercado claramente dual. Los detonantes de la racha alcista actuales (la cautela y la aversión al riesgo) tal vez sean menos emocionantes que la promesa de un nuevo paradigma en la tecnología, pero la consiguiente disparidad en las valoraciones es más o menos la misma. De hecho, el sector de bienes de consumo básico parece haber tomado el relevo al antiguo sector de tecnología, dado el mayor interés del mercado por el crecimiento y la seguridad en detrimento del valor. Durante la burbuja de TMT, todo eso llevó al derrumbe de los títulos tecnológicos valorados hasta el extremo, lo cual supuso un jarro de agua fría. Actualmente, bastaría una pizca de buenas noticias para reavivar una recuperación de los títulos de valor, cuyos precios parecen encontrarse a un nivel permanentemente decepcionante.

A la espera de un catalizador

Pese a todo, es comprensible que muchos inversores se resistan a participar en este estilo hasta que surja un catalizador más firme que “una mera pizca de buenas noticias.” En comentarios anteriores, definíamos la subida de tipos de interés y las tendencias de reversión a la media, tanto de la valoración como del rendimiento, como posibles catalizadores del estilo valor. En pasados ciclos del valor, las subidas de tipos de interés coincidieron con un fortalecimiento claro de la economía. Básicamente, se argumenta que el rebote del valor no vino inducido por las subidas de tipos, ya que solo fueron la mera consecuencia de una economía más pujante y de la acumulación de presiones inflacionistas, sino por estos mismos dos factores mencionados. Sin embargo, en la época actual, el crecimiento económico mundial es modesto, las presiones deflacionarias persisten y la mayoría de los bancos centrales apuestan explícitamente por una política de relajación monetaria. Con la aparente cautela de la Reserva Federal estadounidense (la Fed) en lo referente a las subidas de tipos potenciales, está evitando embarcarse en un endurecimiento monetario ante el contexto de abrumadora solidez de los datos macro. La persistente incertidumbre en un grado significativo, unido al posicionamiento de la Fed, que sigue siendo relativamente “dovish”, sugiere que las subidas de tipos en EE.UU. podrían interrumpirse o incluso revocarse en caso de que se intensifiquen los contratiempos de carácter económico o financiero. Así pues, los escépticos se preguntan cómo se recuperará el estilo valor en ausencia de una reanimación definitiva en el ámbito macroeconómico.value US interest rate liftoff-es-ES

Aunque no podemos negar que el estilo valor se ha beneficiado de la recuperación económica en el pasado, esto no es en absoluto una condición previa para un rebote del valor. Los inversores que hubieran permanecido al margen hasta ver una mejoría del ciclo económico, se habrían perdido el repunte del valor en el año 2000, por ejemplo. Por otro lado, aquellos que hubieran huido del valor en previsión de un deterioro económico se habrían perdido los rendimientos superiores que arrojó este estilo durante la recesión de 1981-1982. En cada uno de estos ejemplos, pensamos que los títulos de valor simplemente se habían vuelto demasiado baratos, lo que produjo una reversión a la media y, a su vez, un repunte del valor. La cuestión es que, aunque el valor puede presentar una correlación procíclica con la economía, esto no siempre es así. A nuestro juicio, la valoración de partida de los títulos de valor (o de cualquier factor de estilo a este respecto) es una variable capaz de predecir las rentabilidades futuras con mucho más acierto que la expectativa de crecimiento económico. Aparte de eso, las valoraciones de partida son datos conocibles, a diferencia del crecimiento económico futuro. Cuando hablamos del estilo valor, las valoraciones de partida en el momento actual son claramente convincentes, en nuestra opinión.

Para los inversores que siguen buscando un catalizador del valor distinto de los tipos de interés y la reversión a la media, creemos que existe otra pista más que augura buenos tiempos para el valor de aquí en adelante. Desde la crisis financiera mundial, los títulos de valor se han venido concentrando principalmente en los sectores de recursos (energía y materiales) o en sectores sensibles a los tipos (financiero). Por lo tanto, para muchos de ellos ser un “inversor en valor” ha supuesto asumir el riesgo asociado a las materias primas o el asociado a tipos de interés, o ambos. No obstante, recientemente el valor ha proliferado hasta alcanzar a algunos sectores intensamente cíclicos; la sima que separa los títulos más baratos de los más caros dentro de los sectores se ha ampliado. El valor es igual de barato ahora, por ejemplo, dentro de los sectores farmacéutico y biotecnología que dentro del financiero y la energía.[6] La propagación del valor a muchos sectores y regiones distintos podría aumentar el atractivo de este estilo a los ojos del inversor generalista, lo que contribuiría a perpetuar su potencial de recuperación.

Hay que estar dentro para beneficiarse

Otra importante lección que hemos aprendido en el transcurso de los años es que las rentabilidades asociadas al valor se devengan de forma intermitente. El gráfico de abajo muestra la apreciación acumulada histórica del valor a lo largo del tiempo superpuesta con las rentabilidades anualizadas en periodos más cortos. Aunque este estilo históricamente ha logrado acumular ganancias con el tiempo (línea verde), ha sufrido altibajos considerables a corto plazo (línea azul). De esto se desprende que el valor es rentable en periodos largos, pero hay que estar dentro para beneficiarse.value short term vs long term performance-es-ES

Dicho de otro modo, cuando el valor se recupera suele hacerlo de forma abrupta, lo cual obliga a los inversores a estar convenientemente posicionados para cosechar todos los frutos que es capaz de generar. Esto puede resultar difícil, porque exige la disciplina de comprar títulos normalmente impopulares y la paciencia para no deshacerse de ellos en un contexto de adversidad y volatilidad. En Templeton, compramos en periodos de pesimismo del mercado, y este puede permanecer reñido con nuestras carteras durante un tiempo considerable. Después de uno de los peores periodos que se recuerdan para el valor, y dado que continúa cotizando con importantes descuentos de valoración incluso tras su repunte incipiente, creemos que existen motivos para ser moderadamente optimistas, ya que esta “liberación del valor” define la oportunidad más convincente que ha surgido en los mercados de renta variable actuales.

Los comentarios, las opiniones y los análisis recogidos aquí son las opiniones personales expresadas por el gestor de inversiones y su finalidad es meramente informativa y de interés general, por lo que no deberá interpretarse como un asesoramiento de inversión individual ni como una recomendación o invitación para comprar, vender o mantener valor alguno o adoptar cualquier estrategia de inversión. Tampoco constituye asesoramiento jurídico o tributario. La información facilitada en este material se suministra a la fecha de su publicación y puede cambiar sin aviso previo y no es un análisis completo de cada hecho material en relación con cualquier país, mercado regional o inversión.

 Es posible que, en la preparación de este material, se haya utilizado información de fuentes de terceros y que Franklin Templeton Investments (“FTI”) no haya verificado, validado o auditado dicha información de forma independiente. FTI no asume responsabilidad alguna, sea del tipo que sea, por pérdidas resultantes del uso de esta información y, en su caso, el usuario confiará en los comentarios, las opiniones y los análisis contenidos en el material por su propia cuenta y riesgo. Los productos, los servicios y la información podrían no estar disponibles en todas las jurisdicciones y son ofrecidos por las filiales de FTI y/o sus distribuidores conforme lo permitan las leyes y los reglamentos locales. Consulte a su propio asesor profesional para obtener información adicional sobre la disponibilidad de dichos productos y servicios en su jurisdicción.

 Para recibir más perspectivas de Franklin Templeton directamente en su bandeja de correo, suscríbase al blog Beyond Bull & Bears.

Para acceder a novedades de inversión puntuales, síganos en Twitter @FTI_Global y en LinkedIn.

 CFA® y Chartered Financial Analyst® son marcas registradas propiedad de CFA Institute.

 ¿Cuáles son los riesgos?

 Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede tanto subir como bajar y los inversores podrían no recuperar todo el capital invertido. Los títulos de estilo valor puede que no se aprecien como se preveía o incluso podrían perder valor. En la medida en que la cartera se concentre en países, regiones, industrias, sectores o tipos de inversión específicos en cada momento, puede estar expuesta a riesgos mayores por sucesos adversos acaecidos en esas áreas concretas en comparación con otra cartera que invierta en una variedad más amplia de países, regiones, industrias, sectores o inversiones. La inversión en títulos extranjeros conlleva riesgos especiales, entre ellos el riesgo de fluctuaciones cambiarias, de inestabilidad económica y de acontecimientos políticos adversos. Las inversiones en mercados emergentes entrañan riesgos más altos relacionados con esos mismos factores.

[1] Fuente: FactSet. Para más información sobre los proveedores de datos, visite www.franklintempletondatasources.com. El estilo valor se representa por el MSCI World Value Index, y el de crecimiento por el MSCI World Growth Index. La evolución del MSCI World Value Index comparada con el MSCI World Growth Index se mide desde el inicio de estos índices, el 31 de diciembre de 1975 hasta el 31 de marzo de 2016. Los índices no están gestionados y no puede invertirse directamente en ellos. Tampoco reflejan las comisiones, costes o gastos de suscripción. La rentabilidad pasada no es un indicador ni una garantía de rendimientos futuros.

[2] Fuente: Cornerstone Macro. Los títulos «momentum» se representan por el S&P 500 Momentum Index, y los de valor por el S&P 500 Value Index. Los índices no están gestionados y no puede invertirse directamente en ellos. La rentabilidad pasada no es un indicador ni una garantía de rendimientos futuros.

3 La rentabilidad pasada no es un indicador ni una garantía de rendimientos futuros.

4 Fuente: Sanford C. Bernstein & Co., a 29 de febrero de 2016. La rentabilidad pasada no es un indicador ni una garantía de rendimientos futuros.

5 Fuente: Ibid.

[6] Fuentes: MSCI, FactSet, Sanford C. Bernstein & Co. Para más información sobre los proveedores de datos, visite www.franklintempletondatasources.com. La rentabilidad pasada no es un indicador ni una garantía de rendimientos futuros.