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Brexit: ¿con qué rapidez podría desvanecerse la sorpresa?

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Mientras los mercados asimilan la sorprendente decisión tomada por los votantes británicos de abandonar la Unión Europea (UE), Dylan Ball, del grupo Templeton Global Equity Group, cree que a los inversores les interesa centrarse en los fundamentales de los valores incluidos en su cartera, al tiempo que permanecen atentos a las oportunidades que puedan surgir en el contexto de volatilidad. En este documento, también explica por qué seguirá de cerca las negociaciones de salida que se celebren entre el Reino Unido y la UE.

Dylan Ball
Dylan Ball

Dylan Ball, ACA

Vicepresidente ejecutivo

Templeton Global Equity Group

 Los mercados tienen un problema al poner precio al riesgo político y a acontecimientos como el referéndum del Reino Unido sobre la Unión Europea (UE), debido al carácter dicotómico del resultado. Tras el shock inicial que sobrevivo con la decisión, parece como si el mercado estuviera intentando hallar el suelo y reconducir la situación. De hecho, en la sesión de media mañana el FTSE 100 Index había caído ligeramente por debajo del 4%.[1] Así pues, tiene pinta de que el efecto sorpresa inicial ha empezado a desvanecerse.

En estos momentos creemos que los temas más permanentes serán decisivos para los inversores que se centran en los fundamentales, como es nuestro caso. Una de las consecuencias macroeconómicas de la votación del Reino Unido favorable a la salida es, como cabe suponer, que las previsiones sobre el crecimiento del producto interior bruto (PIB) del país podrían verse rebajadas a partir del año 2017. Esto ya se ha visto reflejado en los tipos de cambio, con la depreciación de la libra frente al dólar estadounidense hoy, y probablemente implique que el Banco de Inglaterra (BOE) podría plantearse una nueva relajación monetaria, retomando posiblemente la expansión cuantitativa. Pensamos que eso podría ayudar a contrarrestar cualquier presión alcista sobre las rentabilidades de los bonos británicos derivada de una decisión negativa sobre el rating, como sería una posible rebaja de la calificación crediticia.

En el caso del Banco Central Europeo (BCE), podríamos ver en las próximas semanas una inyección de liquidez adicional en los mercados de renta fija, y probablemente una ampliación de las compras de activos con posterioridad a la fecha objetivo de marzo de 2017.

La volatilidad puede brindar oportunidades

En nuestra condición de gestores de inversión en valor global a largo plazo, Templeton Global Equity Group ha pasado por ciclos como este en el pasado y es probable que volvamos a vivir uno similar. Lo bueno de tener 60 años de trayectoria profesional, como nosotros, es entender que la volatilidad puede brindar oportunidades. En situaciones como esta, consideramos que es importante fijarse en los fundamentales de empresas específicas. Creemos que este mercado es favorable al seleccionador de acciones, y puede que se estén abriendo algunas oportunidades de valor interesantes, aunque podrían desaparecer con bastante rapidez.

Puede ser un buen momento para que los inversores tomen distancia de la situación y evalúen cómo afecta esto a los beneficios de las empresas. Los dos sectores que, a nuestro juicio, deberían ser especialmente atractivos son el financiero(sobre todo los bancos)y el sector energético, que parece estar mostrando cierta resistencia ante la incertidumbre generada por el Brexit, a pesar de ser un paria del mercado durante los últimos 12 meses. Los títulos de los bancos británicos también exhibieron resistencia, tras haber remontado el sector hasta recuperar parte de las fuertes pérdidas que sufrió al inicio de la sesión bursátil del viernes.

Existen dos cosas sobre los bancos que preocupan a los mercados: primero, la incertidumbre en la legislación, producida por el resultado del Brexit; y segundo, cómo puede afectar el descenso de rentabilidades de los bonos al crecimiento de beneficios de los bancos. En el punto mínimo de cotización del sector bancario, alcanzado durante las primeras horas de la sesión bursátil en el Reino Unido, estos temores se estaban reflejando en los precios de forma excesiva, en nuestra opinión. Con independencia de la convulsión momentánea causada por el Brexit, creemos que los bancos por lo general se encuentran en mejores condiciones ahora que durante la crisis financiera mundial de los años 2008–2009. Sus bases de capital y posiciones de liquidez han sido objeto de diversas pruebas de estrés, y creemos que tanto ellos como los legisladores están mejor posicionados para hacer frente a un suceso de estas características.

A nuestro juicio, una inquietud importante es la tendencia a largo plazo que seguirán las rentabilidades de los bonos, Ya que eso al final tenderá a condicionar el crecimiento de los beneficios futuros. Inevitablemente, cualquier aumento de la intervención de los bancos centrales, tanto si procede del BOE como del BCE, o si la Reserva Federal continúa aplazando la subida de tipos, implica a buen seguro el anuncio de un entorno de tipos de interés “más bajos durante más tiempo”. Esa situación probablemente haga mella en los beneficios de los bancos, posibilidad que los mercados tratan de descontar en estos momentos.

Las implicaciones políticas figuran como tema central en la agenda de los inversores

Actualmente es probable que la atención se vuelque en el tono que adoptarán las negociaciones entre la UE y el Reino Unido, especialmente si esas negociaciones van a ser cordiales u hostiles. Suponemos que la UE desea dar ejemplo y mantenerse firme, pero en última instancia tenderá a ofrecer un “Plan B” con relativa celeridad para evitar el riesgo de producirse una mayor desintegración si otros países se suman al carro del referéndum.

El gobierno británico probablemente someta el asunto a una profunda deliberación, examinando también qué método empleará para promover un cambio de liderazgo. Eso podría determinar el modo en que el Reino Unido abandonará la UE y ajustará sus relaciones de intercambio con Europa. Pensamos que estos asuntos van a condicionar los fundamentales en el transcurso de las próximas dos semanas, y el mercado está empezando a centrar su atención en ellos.

Los comentarios, las opiniones y los análisis recogidos aquí tienen carácter meramente informativo, por lo que no deben interpretarse como un asesoramiento de inversión individual ni como una recomendación para invertir en un valor o adoptar cualquier estrategia de inversión. Debido a la celeridad con que pueden cambiar las condiciones económicas y de mercado, los comentarios, las opiniones y los análisis recogidos aquí son válidos sólo en la fecha de su publicación y pueden variar sin previo aviso. Este artículo no pretende ser un análisis completo de cada hecho relevante en relación con cualquier país, región, mercado, sector, inversión o estrategia.

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¿Cuáles son los riesgos?

Todas las inversiones conllevan riesgos, incluida la posible pérdida de capital. El valor de las inversiones puede tanto subir como bajar y los inversores podrían no recuperar todo el capital invertido. Los precios de las acciones experimentan fluctuaciones, a veces rápidas y drásticas, debido a factores que afectan a empresas concretas, industrias o sectores específicos, o condiciones de mercado generales. Los títulos de estilo valor puede que no se aprecien como se preveía o incluso podrían perder valor. En la medida en que la cartera se concentre en países, regiones, industrias, sectores o tipos de inversión específicos en cada momento, puede estar expuesta a riesgos mayores por sucesos adversos acaecidos en esas áreas concretas en comparación con otra cartera que invierta en una variedad más amplia de países, regiones, industrias, sectores o inversiones. La inversión en títulos extranjeros conlleva riesgos especiales, entre ellos el riesgo de fluctuaciones cambiarias, de inestabilidad económica y de acontecimientos políticos adversos. Las inversiones en mercados emergentes entrañan riesgos más altos relacionados con esos mismos factores. Los precios de los bonos generalmente varían en sentido opuesto a los tipos de interés. Por lo tanto, la cartera puede verse depreciada durante el proceso en que los bonos mantenidos en ella ajustan sus precios al aumento de los tipos de interés.

[1] El FTSE 100 Index es un índice ponderado por capitalización compuesto por las 100 empresas con capitalización más alta cotizadas en la Bolsa de Valores de Londres. Los índices no están gestionados y no puede invertirse directamente en ellos. Tampoco incluyen las comisiones, gastos o costes de suscripción. La rentabilidad pasada no es un indicador ni una garantía de rendimientos futuros.