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Renta fija

Repercusión del fondo de rescate frente al coronavirus del Banco Central Europeo y el recorte de los tipos del Banco de Inglaterra en los bonos europeos

Esta semana, tanto el Banco Central Europeo como el Banco de Inglaterra tomaron nuevas medidas para ayudar a contener las consecuencias financieras del coronavirus y reducir la presión sobre las tensas finanzas públicas. Nuestro director de Renta Fija Europea, David Zahn, opina sobre lo que implica para los bonos europeos.

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A raíz de las preocupaciones por el coronavirus, esta semana asistimos al anuncio, por parte de varios de los principales bancos centrales, de medidas monetarias de estímulo. Más recientemente, el Banco de Inglaterra bajó los tipos de interés al 0,1 % y añadió una nueva expansión cuantitativa al aumentar en 200 000 millones de libras el programa de compra de bonos. En nuestra opinión, se trata de un nuevo respaldo a las medidas coordinadas que adoptaron el Comité de Política Monetaria y el gobierno británico la semana pasada. Bajo nuestro punto de vista, esto debería resultar favorable para el mercado de deuda pública de Reino Unido, ya que aumentará el gasto fiscal en el país.

La reciente volatilidad de los mercados de deuda pública de Reino Unido no es beneficiosa para los objetivos del Banco de Inglaterra, así que no es sorprendente que los responsables políticos hayan tomado medidas de nuevo. Esta última decisión demuestra que el Banco de Inglaterra continuará proporcionando liquidez al mercado y que quiere mantener los tipos de interés en niveles bajos en el futuro próximo.

En vista de que el Banco de Inglaterra ha bajado los tipos al 0,1 %, el límite inferior que él mismo estableció, prevemos que cualquier nueva medida de expansión que se aplique consistirá otra vez en compras de bonos adicionales. Según nuestras previsiones, el Banco de Inglaterra se centrará a corto plazo en la compra de deuda pública británica y, por consiguiente, esos títulos de deuda deberían permanecer bien anclados en los meses siguientes.

Al mismo tiempo, el Banco Central Europeo (BCE) trató de recuperar credibilidad esta semana con la introducción de un programa de compras de emergencia por pandemia (PEPP) de 750 000 millones de euros. La envergadura del programa se corresponde con lo que esperábamos de la reunión mantenida por el BCE la semana pasada, que se desvela tras varios días de trastornos en los mercados de bonos europeos.

La última batería de medidas aumentó el total de la expansión cuantitativa adicional anunciada la pasada semana a 870 000 millones de euros, una suma que debería bastar para mantener la calma en los mercados de bonos soberanos europeos. Prevemos que resultará más beneficioso para la deuda pública de Italia, España y Grecia, pero que también reducirá los diferenciales de otros bonos del Estado europeos. Además, esto pone de relieve que el BCE seguirá presentando medidas destinadas a combatir los trastornos derivados de la pandemia en el mercado. La intensificación de la expansión cuantitativa, junto con las demás medidas que anunció el BCE en la reunión de la semana pasada, debería resultar muy favorable para la zona euro.

Esperamos que la política monetaria siga siendo extremadamente acomodaticia y que el BCE preste apoyo a los mercados, y que tenga lugar al mismo tiempo una relajación fiscal por parte de los países europeos, una de las principales demandas de la presidenta del BCE, Christine Lagarde.

La Unión Europea (UE) anunció a su vez un paquete de 65 000 millones de euros para ofrecer liquidez a las empresas, además de ayuda con la respuesta al coronavirus, aunque, a nuestro juicio, la suma parece demasiado pequeña para la zona euro. Por otra parte, prevemos que en el futuro debería aumentar la asistencia.

Sin embargo, la UE ha suspendido también los parámetros fiscales del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, lo que ofrece a los gobiernos un margen para la respuesta fiscal a la pandemia. Los diferentes países ya han empezado también a tomar medidas: Alemania ha relajado su anterior política consistente en mantener el superávit fiscal y ha puesto en marcha una política centrada en «hacer lo que haga falta», principalmente mediante el uso del banco de desarrollo estatal KFW para ofrecer efectivo de manera ilimitada a las empresas afectadas por la crisis. La batería de medidas alemanas parece ascender a unos 460 000 millones de euros, pero podría llegar hasta los 550 000 millones de euros [el 15 % del producto interior bruto (PIB) alemán].

Además, España y Francia han anunciado paquetes de medidas de 200 000 millones de euros y 300 000 millones de euros, respectivamente. Italia solo ha presentado un paquete más reducido hasta el momento, pero esperamos que pronto anuncie una propuesta más integral. Se ha sugerido que podría emitirse un bono «pandémico» a nivel europeo, con garantías cruzadas, para combatir la crisis, y parece que Alemania apoya moderadamente la idea. En líneas generales, pensamos que la situación sigue siendo muy cambiante.

Dada la repentina paralización de las economías europeas, esperamos una fuerte repercusión en el PIB de este año. Ante estas circunstancias (y la incógnita acerca de cuánto durarán las condiciones de confinamiento), es esencial que los responsables políticos de Europa, tanto del BCE y la UE como de los diferentes gobiernos, sean creativos y sigan anunciando medidas constantes para luchar contra los efectos económicos de la pandemia. A nuestro modo de ver, la única manera de abordar este evento sistémico es a través de una respuesta monetaria y fiscal combinada.

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