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Los efectos económicos del coronavirus enturbian las perspectivas del Reino Unido (por ahora)

A medida que el coronavirus continúa propagándose en Europa, el panorama económico ha cambiado. Todavía está por ver si el revés será temporal o duradero. Colin Morton, del Equipo Franklin de Renta Variable del Reino Unido, reflexiona sobre la situación y expresa su opinión acerca de cómo está afectando a las perspectivas del mercado del Reino Unido. 

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Los inversores del Reino Unido esperaban un 2020 mucho mejor tras las dificultades y adversidades relativas al brexit, de modo que obviamente el mes pasado fue decepcionante. Dado que el coronavirus se ha propagado por todo el mundo, nos encontramos en medio de una tormenta perfecta. Antes del brote de coronavirus, el promedio de beneficios empresariales había aumentado muy por encima de la inflación y la tasa de desempleo en el Reino Unido era muy baja.

Al igual que muchos analistas, mi primera reacción ante la noticia del brote de coronavirus en enero/febrero fue recordar las estrategias que se siguieron en situaciones similares, como la del síndrome respiratorio agudo grave (SARS) de 2003. La sensación era que se trata de algo que es probable que dure relativamente poco tiempo; es probable que dure dos o tres meses, y los mercados se recuperarán rápidamente.

Obviamente, en retrospectiva, hemos adoptado una actitud demasiado relajada frente a la situación. Como todos sabemos ahora, estamos presenciando una amplia propagación de la enfermedad y estamos viendo que los responsables políticos están tomando muchas decisiones de manera casi instantánea con poca coordinación general. Cada país tiene programas diferentes, así que tendremos que ver cómo se desarrollan los acontecimientos.

Tras el brote de coronavirus, cuando quedó claro que la demanda de petróleo se iba a ver afectada, estallaron las guerras de precios. Si bien los productores se ven afectados por la caída prolongada del precio del petróleo, en general, la bajada de precios representa un factor favorable para el consumidor y para algunas partes del mundo que dependen de las importaciones de petróleo. No obstante, lo que hemos aprendido es que, en el sector energético, los precios del petróleo pueden bajar y subir muy rápidamente.

Claramente, estamos asistiendo al regreso de la volatilidad en el mercado, algo que no hemos visto en muchos años. Aunque el coronavirus parece haber eclipsado todo en estos momentos, en el Reino Unido todavía tenemos un debate en curso con el comercio a favor del brexit y posterior a este, y en los Estados Unidos las elecciones presidenciales se celebrarán en noviembre.

Parece que China y otros países de Asia están ahora en la «fase 2» del brote de coronavirus, en la cual la situación empieza a estabilizarse y la gente comienza a salir de nuevo. Los Estados Unidos y Europa siguen estando en la «fase 1», en la cual la gente se encuentra en condiciones de confinamiento y muchos inversores están asustados.

La respuesta de los bancos centrales

Los bancos centrales del mundo han respondido de manera rápida y contundente. La Reserva Federal de los EE. UU. y el Banco de Inglaterra han reducido los tipos de interés dos veces durante este mes hasta casi llegar a cero, y también han aplicado otras medidas de estímulo. El 19 de marzo, el Banco Central Europeo anunció un gran programa de estímulo en el que se comprometió a comprar hasta 750 € en bonos del Estado y del sector privado y papel comercial hasta finales de año.

Aunque se agradecen las medidas adoptadas por los bancos centrales, actualmente, los mercados buscan ahora que los gobiernos individuales se centren en cómo van a ayudar a las personas, a las empresas y a los sectores a los que la pandemia ha afectado.

Hace poco, los funcionarios alemanes manifestaron algo casi inaudito: básicamente, dijeron que infringirían las normativas fiscales y harían lo que fuera necesario para tratar de proteger su economía. Por otro lado, el gobierno de los Estados Unidos sigue debatiendo un proyecto de ley para el alivio del coronavirus. Como inversores, lo que necesitamos son medidas para las empresas que se van a ver gravemente afectadas, especialmente las pequeñas empresas, y para los trabajadores que no recibirán ningún pago durante muchos meses.

Unas palabras sobre el presupuesto del Reino Unido

La comunicación sobre el presupuesto realizada el 11 de marzo por el recién nombrado canciller de Hacienda del Reino Unido, Rishi Sunak, contenía básicamente una promesa abierta para ofrecer asistencia al Servicio Nacional de Salud (NHS) del país, proporcionar préstamos por «interrupción de la actividad» de hasta 1,2 millones de libras y eliminar los impuestos por actividades en los sectores minorista, de entretenimiento y de hostelería con un valor imponible inferior a las 51 000 libras.

En nuestra opinión, se trata de un amplio programa de gastos en relación con la historia y los últimos años, y, si tenemos en cuenta el plan de deuda previsto de 2 billones de libras del Reino Unido, la propuesta de gastos del gobierno empieza a parecerse a la del ex Primer Ministro laborista Gordon Brown. Sin embargo, el debate se centra en si el presupuesto ha sido lo suficientemente exhaustivo o no.

Creemos que el doble impacto del apoyo monetario y fiscal supone una satisfactoria inyección de liquidez y debería ayudar a garantizar en cierta medida a los inversores que los responsables de las políticas están dispuestos a tomar medidas. No olvidemos que durante los inicios de la crisis financiera mundial de 2007 se produjo una gran escasez de liquidez en el mercado del Reino Unido tras el colapso del banco británico Northern Rock, que tuvo que separarse y nacionalizarse. Lo que podemos observar es un esfuerzo conjunto por parte del gobierno del Reino Unido para evitar algo similar al pánico durante esta época.

Consecuencias para los inversores

En cuanto a las consecuencias para las empresas, existen diferencias con respecto a los períodos de crisis anteriores. Durante la crisis financiera de hace una década, la gente seguía viajando y saliendo (aunque quizás un poco menos de lo normal), mientras que hoy, las personas se están encerrando en sus casas. Es probable que presenciemos un período de tres a seis meses durante el cual las empresas dedicadas a las actividades de ocio y a los viajes obtengan muy pocos o ningún ingreso, pero aun así tengan gastos fijos, como el alquiler, las deudas o los salarios.

Algunas empresas o algunos sectores como la atención sanitaria, los productos domésticos personales y los servicios públicos parecen ir mejor durante esta época de agitación del mercado, pero las olas de ventas indiscriminadas empiezan a desbloquear los valores. Desde la perspectiva de la valoración, las acciones del Reino Unido tienen unos precios tan bajos que no tardarán mucho en volver a subir, en caso de que observemos señales de noticias positivas. Si se produce una mejora en la situación del coronavirus, cabría esperar al menos un pequeño aumento en el gasto de los consumidores a medida que la demanda contenida comience a desenvolverse.

Estamos analizando empresas y sectores individuales con equipos de gestión de la calidad y modelos de negocio sólidos, con un objetivo a largo plazo. Todos sabemos que en el mundo empresarial, lo importante es conseguir flujo de caja. Obviamente, si no existe una entrada de flujo de caja durante un período de tiempo bastante prolongado, pronto surgirán problemas.

Por ejemplo, hace poco hablamos con una empresa de bares que gozaba de muy buena salud financiera, pero nos dijeron básicamente que era probable que pudieran sobrevivir durante tres meses de cierre sin incumplir ninguna de las condiciones. Es bastante tiempo para poder soportar la ausencia de ingresos. Confían en que los bancos y los titulares de bonos flexibilizarán todas las condiciones.

Esto es realmente lo que necesitamos próximamente: necesitamos más pruebas de apoyo por parte del gobierno a este tipo de sectores.

Lo mismo ocurre con las constructoras del Reino Unido: si la situación no dura mucho tiempo, creemos que las empresas deberían poder sobrevivir y progresar. La dirección de una empresa del sector con la que hablamos hace poco dijo que está conservando efectivo en su balance, en lugar de devolverlo a los accionistas, para superar cualquier perturbación negativa en la demanda relacionada con el coronavirus. Además, actualmente creemos que muchas acciones del sector son muy baratas.

Aunque la situación parezca bastante desoladora en estos momentos, nuestro equipo está bastante seguro de que, con el tiempo, la economía mundial y los mercados se recuperarán de la crisis del coronavirus.

No obstante, por otro lado, es muy difícil ofrecer una certeza absoluta sobre lo que ocurrirá en los próximos tres a seis meses, ya que nos encontramos en una situación muy cambiante y estamos esperando a ver cómo se desarrolla. El mercado teme que los países occidentales vayan a tener dificultades para conseguir contener el virus tan rápido como China, donde existe un régimen totalitario y un mayor control sobre la economía.

Desde luego, es complicado imaginar lo que puede ocurrir durante los siguientes seis meses, ya que se trata de una situación cambiante. Como inversores guiados por el método inductivo («bottom-up»), somos conscientes de las posibles oportunidades, aunque también estamos al tanto de los desafíos a los que se pueden enfrentar las acciones del Reino Unido en los próximos meses.

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