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Renta Variable

Vuelta a la normalidad

La pandemia de COVID-19 ha cambiado la forma de aprender, comprar, viajar y trabajar de los consumidores a nivel mundial, así como la forma en que estos satisfacen sus necesidades de entretenimiento y atención sanitaria. John Remmert y Donald Huber, de Franklin Equity Group, hablan sobre qué tendencias creen que son permanentes y cuáles es probable que solo sean una fase.

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El hecho de lidiar con el brote de COVID-19 ha provocado un cambio drástico en el comportamiento humano. La gravedad de la pandemia mundial y las medidas sin precedentes adoptadas para detener la propagación han hecho que sea difícil imaginar cómo será el mundo cuando el brote remita y la humanidad empiece a volver a una situación que se aproxime a una nueva normalidad.

En nuestra opinión, aunque las órdenes de distanciamiento social y confinamiento sean las normas actuales, es posible que muchas de las tendencias tecnológicas que han surgido o se han agilizado para ayudar a las personas a salir adelante ante la situación actual no duren mucho más allá del brote. Como animales sociales, esperamos que la naturaleza humana se reafirme y finalmente se limite el efecto que los recientes cambios tecnológicos tendrán en nuestra vida cotidiana a largo plazo.

Por un lado, creemos que la tecnología que ha permitido a quienes pueden trabajar de forma remota hacerlo a través de videoconferencias nunca será un buen sustituto del contacto personal. A nuestro juicio, es poco probable que las llamadas por videoconferencia y el teletrabajo vayan a sustituir a la oficina, las conferencias, los eventos de redes o las reuniones empresariales a largo plazo.

Es posible que otras tendencias tecnológicas sean más duraderas. El teletrabajo ha impulsado las tendencias actuales hacia la computación y la digitalización basadas en la nube. Prevemos que estas tendencias se mantendrán mucho después de que el brote de coronavirus remita. No obstante, aunque es posible los trabajadores tengan una mayor flexibilidad en sus modalidades de trabajo gracias a que se facilita el trabajo fuera de la oficina convencional, cabría esperar que gran parte de la forma en que las personas trabajan e interactúan se asemeje a la que había antes del brote.

No creemos que el teletrabajo vaya a sustituir a las oficinas de las empresas y creemos que las personas volverán rápidamente a trabajar en persona cuando sea seguro. Dicho esto, en el ámbito sanitario, no nos sorprendería que la telemedicina se mantuviese para aquellos problemas de salud que el médico pueda resolver sin necesidad de que el paciente se desplace a la consulta. Por ejemplo, el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido está experimentando una aceleración considerable en la adopción de herramientas en línea por parte de los médicos generales y los pacientes durante el brote. Aunque gran parte de estas medidas surgen de la necesidad, la mayor flexibilidad que la telemedicina ofrece a los pacientes y médicos podría ayudar a garantizar que siga siendo una parte esencial de los sistemas de salud en todo el mundo cuando el brote haya terminado.

Además, esta crisis ha puesto de manifiesto las limitaciones de la educación en línea, especialmente en las escuelas primarias y los institutos. Aunque las herramientas de vídeo puedan ser útiles en algunos casos, creemos que intentar educar a los estudiantes más jóvenes totalmente en línea a través del aprendizaje a distancia y las videoconferencias no parece una tendencia sostenible mucho más allá del brote. Las limitaciones están obligando a muchos países a iniciar conversaciones cruciales con respecto a la reapertura de las escuelas más rápidamente que otros sectores de la economía.

Asimismo, es difícil que en estos momentos alguien quiera aglomerarse en un estadio para ver un concierto o asistir a un evento deportivo. No obstante, al final, recuperaremos ese deseo del sentido de comunidad asociado a uno de estos eventos en directo. Las ligas deportivas están estudiando formas de recuperarse y ponerse en marcha de nuevo, incluso aunque esto signifique jugar en lugares vacíos por el momento. La Bundesliga alemana está planeando reiniciar los partidos y podría mostrar a otras ligas deportivas la forma de reanudar las operaciones de manera segura, en un principio exclusivamente para una audiencia televisiva.

Por otro lado, también es probable que los viajes en avión vuelvan a despegar. Es posible que llegar a los niveles anteriores a la crisis lleve su tiempo, pero no esperamos una consolidación permanente a largo plazo. Creemos que se reanudarán los viajes de negocios a nivel mundial, una vez más como parte del deseo de las personas de desarrollar negocios y establecer relaciones de manera presencial. Con el tiempo, el turismo vacacional también regresará, ya que la tentación de las playas (o de nuevas ciudades por descubrir) atraerá de nuevo a la gente a los aeropuertos una vez que llegue el fin del brote, ya sea a través de una vacuna o de la inmunidad colectiva.

Nos estamos fijando en lugares como Australia y Nueva Zelanda, donde el coronavirus parece haberse contenido de forma eficaz, para tener una idea de la rapidez con la que las personas están dispuestas y son capaces de reanudar sus actividades e interacciones normales.

Desde el punto de vista de la inversión, por muy complicada que sea la crisis actual, creemos que es importante adoptar una perspectiva más amplia e intentar ver más allá de la situación actual. Consideramos que la renta variable es un activo de larga duración y creemos que existen oportunidades incluso en algunos de los ámbitos del mercado que se enfrentan a un importante perjuicio y una gran incertidumbre a nivel económico. Creemos que encontrar y comprender estas oportunidades requiere un riguroso análisis de inversión bottom-up que se centre en la sostenibilidad del modelo de negocio de las empresas y en su potencial de crecimiento a largo plazo.

Además, es importante centrarse en encontrar empresas de calidad con grandes ventajas competitivas, sólidos balances generales y prósperos flujos de caja disponibles que puedan soportar una grave contracción económica y un aumento de la volatilidad económica y del mercado a corto plazo. Asimismo, creemos que las empresas sólidas desde el punto de vista financiero no solo pueden hacer frente a la crisis, sino que también pueden ganar cuota de mercado con respecto a otras empresas más débiles. Muchas de estas empresas de alta calidad deberían ser capaces de salir de la crisis con mayor fuerza.

Aunque esperamos que siga aumentando la volatilidad y la incertidumbre a corto plazo mientras continúe el brote del coronavirus, creemos que muchas tendencias de crecimiento a largo plazo temporalmente suspendidas se reanudarán una vez que pase la crisis, y que algunas nuevas tendencias tecnológicas retrocederán. En nuestra opinión, la cuestión no es si se producirá una vuelta a la normalidad, sino cuándo sucederá.

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